Cura: arte y gastronomía lisboeta en el Four Seasons Hotel Ritz
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Estreno de lujo

Cura: arte y gastronomía lisboeta en el Four Seasons Hotel Ritz

El icónico hotel se reinventa después de 60 años con su mayor proyecto de renovación y la apertura de este restaurante de la mano de Pedro Pena Bastos

Foto: Comedor Cura.
Comedor Cura.

No hay mejor excusa para dar un salto y visitar Lisboa cualquier fin de semana. El Four Seasons Hotel Ritz, con más de medio siglo de historia, luce su mayor puesta a punto, gracias al prestigioso estudio de arquitectura Oitoemponto, sin perder esa esencia de gran hotel de lujo de antaño pero en línea con las necesidades, comodidades y tecnologías modernas.

En estancias a caballo entre el art déco y el estilo Luis XVI actualizado, una extensa colección de arte local contemporáneo brilla convirtiéndolo en escaparate del alma y la cultura del país y de su capital. Tras tomar su famoso brunch en el restaurante Varanda y después de pasar el día explorando los múltiples atractivos de la ciudad desde esta magnífica ubicación, su reciente restaurante Cura es el colofón idóneo para una experiencia portuguesa completa.

Al igual que las obras de arte, cada plato, aparentemente simple, revela sensibilidad, complejidad y conquista los sentidos

El arte sigue siendo el nexo que todo lo une, también lo culinario. Al igual que las obras que se exponen en el hotel, cada plato aquí, aparentemente simple, revela sensibilidad, complejidad y conquista los sentidos. El autor es Pedro Pena Bastos, joven profesional con experiencia en grandes como el Geranium de Copenhague o el Belcanto lisboeta. Él es el 'curador culinario' que selecciona sus ingredientes tan meticulosamente como un artista, basándose en la temporalidad y la riqueza de la despensa cercana. ¿El resultado? Platos artesanales, sin aspavientos, pero con profundidad y significado.

Técnica sobria de resultado estimulante

El chef no desvirtúa la pureza de las materias primas, pero las ensalza con sobria técnica como símil de la propia imagen austera del restaurante, salpicada de pronto por grandes ventanales, notas de color en el elegante mobiliario de diseño o en el personal menaje o en la gran alfombra que honra a Picasso. Como una buena exposición, Cura es estimulante. Ofrece carta y tres menús (85, 95 y 130 euros), el primero de ellos completamente vegetariano. En todo se prima la calidad por encima de la cantidad y eso se agradece. El más largo de estos menús no sobrepasa los doce pasos. El intermedio (siete) será nuestra elección.

placeholder El chef Pedro Pena Bastos.
El chef Pedro Pena Bastos.

Con el pan casero ya se da un golpe sobre la mesa, hecho con granos antiguos como el emmer y la espelta. El brioche, otro más, es del todo delicioso con una exquisita mantequilla añejada de Azores y un intenso aceite de oliva de la finca familiar del cocinero.

También con los 'snacks', la lechuga a la brasa con vinagreta de polen y semillas de girasol o el excelente bocado de ternera miñota en un airoso buñuelo. Los finos tallarines de calamar con avellana, bergamota, una salsa de mantequilla de algas y caviar se introducen de antemano como plato estrella y cumplen con creces. La pesca del día es un pargo con cama de brócoli y una espumosa base de perejil y azafrán.

El arte continúa

Para el principal, Pedro Pena escoge el cerdo negro del Alentejo. Lo brasea y acompaña de remolacha, naranja y 'foie gras' en una acertada combinación que lo aligera y realza. Los postres, a cargo de Diogo Lopes, huyen del exceso de dulce con mezclas potentes como la que se sirve a continuación, cacao, apio, tupinambo y café. Ocurre igual en los 'petit fours' finales que son un guiño a antaño: algarroba y ajo negro, cereza, pistacho y cardamomo, frambuesa y lavanda.

placeholder Calamares.
Calamares.

Hábilmente seleccionadas por Mario Marqués, las especialidades orgánicas, portuguesas y biodinámicas encabezan la lista de vinos de Cura que puede descubrirse con tres maridajes de cuatro o seis etiquetas (50 y 75 euros, respectivamente). Si se escoge el menú vegetariano, nada mejor que un curioso e interesante acompañamiento de cinco zumos y cero alcohol (35 euros). La escueta carta del restaurante se compone de los platos de las degustaciones, por lo que lo más recomendable es entregarse a ellas y disfrutar como se disfruta ante un lienzo que va llenándose de matices conforme avanza la velada.

Bom apetite!

CURA, FOUR SEASONS HOTEL RITZ LISBOA

Rodrigo de Fonseca, 88. Lisboa

Precio: entre 85 y 130 euros

Horario: De martes a sábado de 19.30 a 23 horas

Tel. +351 213 811 401

https://www.fourseasons.com/es/lisbon/

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