Ca'n Beneït: el lujo de la sencillez del campo a la mesa
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Hotel rural y restaurante en Mallorca

Ca'n Beneït: el lujo de la sencillez del campo a la mesa

Que Mallorca no es solo costa ni hay que decirlo. Este alojamiento y la cocina de su restaurante Mirabona exprimen el bello interior de la isla en una escapada inolvidable

Foto: Entrada a Ca'n Beneït.
Entrada a Ca'n Beneït.

Quede verano o no por delante, Mallorca es siempre una alternativa a tener en cuenta para cualquier tipo de escapada y es que, lejos de la costa, guarda en su núcleo un tesoro de interior que es asignatura obligatoria descubrir. En el corazón de la Sierra de Tramuntana, sobre una colina que vigila el valle de Binibona, Ca’n Beneït ha abierto este año sus puertas como delicioso refugio campestre, una alquería con almazara y hasta ermita de dos siglos de antigüedad en una finca de 70 hectáreas de árboles, huertos y frutales entre los que solo se siente el viento, los pájaros y los cencerros.

El pasado se revive en este entorno mágico donde desconectar inmersos en la 'slow life' mediterránea y saborear las raíces de la tierra

Toni Durán, hotelero de gran trayectoria, cambió el traje por, casi, la ropa de labor para cumplir su sueño: abrir un proyecto personal como este, un romántico agroturismo de solo diez habitaciones con detalles de gusto exquisito y ambiente de hogar. ¿Lujo? El lujo es esto, sí, la honestidad y sencillez no están reñidas, todo lo contrario, con un establecimiento de nivel. El pasado de una construcción apenas modificada (una piscina añadida en una anterior etapa como hotel y no mucho más) se revive y y se vuelve presente en este entorno mágico en el que desconectar imbuyéndose de eso que llaman 'slow life' mediterránea entre sábanas de algodón egipcio y sobre unas mesas, las del restaurante Mirabona, en las que se saborea la tierra, las raíces.

Sabor tal cual: orgánico, fresco, local

En la cocina de Ca’n Beneït tampoco hay pretensiones, ni se esperan ni se encuentran. El chef Xisco Garcés es capaz de trasladar la serenidad del ambiente al plato con mimadas recetas caseras en las que el producto se subraya por encima de todo con un tratamiento y presentación elegante lejos de cualquier tipo de artificio que genere el mínimo ruido. El sabor, tal cual, es lo que importa. Orgánico, fresco, local… Las maravillosas vistas desde su terraza, con velitas y blancos manteles, se transportan al paladar en bocados propios con multitud de verduras y frutas recién recolectadas y otras tantas materias primas de payeses de la zona regadas con el aceite de oliva virgen extra que allí mismo se elabora.

placeholder Caldereta.
Caldereta.

La carta no sobrepasa, en total, la veintena de líneas, divididas entre entrantes, principales o postres que pueden, por supuesto, cambiar según disponibilidad en el campo o en el mercado. Cada uno de los tres apartados tiene un precio fijo (12, 21 y 8 euros, respectivamente) y puede componerse una fórmula con tres alternativas por 35 euros.

Las berenjenas de la huerta, laminadas y rebozadas, con humus de garbanzos, col lombarda encurtida y finísimas almendras fritas es una excelente forma de empezar. Las crujientes e intensas croquetas de sepia con base de sobrasada son exquisitas y es impepinable pedir la caldereta de pescado con almendra y azafrán que, en nuestro caso, se componía de merluza, almeja y mejillón. Otro de los platos fuertes, la terrina de cordero confitado con puré de patatas y verduras, presenta una melosidad ligera y magnífica, como magnífica es la greixonera, el tradicional pudin de ensaimada mallorquín o la tarta de almendra (gató) con helado de naranja.

Fuera de carta

Hay, asimismo, fueras de carta, como el pescado que se sugiere cada día con trampó, y opciones por encargo, desde un chuletón de ternera madurado a una caldereta de langosta. Sorprende una medianamente extensa oferta líquida que arranca con jereces y cócteles ideados por Rafa Martín, figurón al frente del Brassclub de Palma. La selección de vinos isleños es primordial junto a algunos champanes.

placeholder Selección de vinos de la isla.
Selección de vinos de la isla.

La experiencia concluye aquí si uno reserva para comer o cenar, pero continúa si se aloja, no solo por la noche de pleno descanso sino por un desayuno en este mismo lugar, a la mañana siguiente, con una selección de panes y repostería de obrador, frutas y mermeladas, huevos ecológicos al gusto, embutidos y quesos cercanos. Ca’n Beneït es una auténtica gozada en la que recluirse y recrearse durante, al menos, un fin de semana.

Restaurante Mirabona

Agroturismo Can Beneït, 07314 Binibona (Mallorca)

Precio medio: 40 euros

Horarios: todos los días de 13 a 16 horas y de 19 a 22 horas

Teléfono: 871 811 871

www.fincacanbeneit.com

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