Tres escapadas exclusivas para gozar del paisaje del otoño
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Tres escapadas exclusivas para gozar del paisaje del otoño

De la Provenza al corazón de la Mancha, pasando por la Rioja alavesa, amarillos, verdes y ocres se mezclan para ofrecer un gran espectáculo visual. Si se añade la mejor gastronomía y alojamientos con encanto, el deleite de los sentidos es completo

Foto: Château d’Esclans, en la Provenza.
Château d’Esclans, en la Provenza.

Nos encontramos en esa estación del año que incita a organizar planes para dos, saborear platos de cuchara, deleitarnos con grandes vinos y estrenar las primeras lumbres de chimenea. En otoño apetece disfrutar fuera de casa por su clima templado y los campos coloreados de ocres, dorados y rojizos. Por ello os descubrimos tres lugares que combinan naturaleza con una gastronomía de lujo para gozar del encanto otoñal alrededor de una mesa.

Entre trufas y rosados

La Provenza nos evoca felicidad y buena vida. La zona de Côtes de Provence se extiende desde las colinas alpinas hasta las glamurosas costas de Cannes y Saint-Tropez; está repleta de paisajes montañosos a las puertas del Mediterráneo, olivos, almendros, decorados cinematográficos, campos de lavanda, residencias solariegas, regias fachadas pétreas y viñedos que producen soberbios rosados, cada vez más demandados internacionalmente.

El 89% de sus viñas están dedicadas a su elaboración: son vinos elegantes, afrutados y aromáticos, con tonalidades que van desde el anaranjado al salmón, pasando por toda la gama de rosáceos. Aquí se ubica Château D’Esclans, una finca de cuento que Sacha Lichine adquirió para crear el mejor rosado del mundo; junto al enólogo Patrick Leon consiguió establecer unos estándares de calidad que dan como resultado unos productos de alta gama.

placeholder Rosados de la Provenza.
Rosados de la Provenza.

Los vinos de Château d'Esclans son muy reconocidos internacionalmente. A través de sus etiquetas se experimenta un viaje completo por los rosados, aunque lo mejor es acercarse hasta el complejo del château, visitar la zona de exposición, hacer una cata y aprenderlo todo sobre este tipo de vinos, que ya son una tendencia mundial. The Palm es su referencia informal, fresco y suave, de notas afrutadas sutiles; Whispering Angel es su 'bestseller' y el más vendido en Estados Unidos: dulce y refrescante, es fácil y ligero, y resulta perfecto incluso para tomar solo; Rock Angel destaca por sus aromas a frutos rojos y una textura cremosa.

Entre sus etiquetas más prémium se encuentran Château d´Esclans, un vino complejo con un original final de vainilla y pera; Les Clans, buenísimo, con mucha clase, perfecto para carnes, mariscos y aves de corral; y Garrus, el más prestigioso del panorama actual.

Para maridar esta gran generación de rosados nada mejor que acercarse hasta Chez Bruno, ubicado a pocos kilómetros del château. Un lugar que seduce con sus mesas bajo emparrados, esculturas clásicas, cenadores y un ambiente bucólico. Es, posiblemente, el restaurante dedicado a la trufa más afamado del país galo. Traspasar sus puertas supone sumergirse en una cocina espléndida en la que esta delicatessen protagoniza cada plato. Los pases de trufa entera con foie, envuelta en hojaldre con salsa bordelesa, y el de patata horneada acompañada de crema de trufa y tuber melanosporum rallada, son antológicos. Además, te puedes alojar allí para redondear esta mágica inmersión provenzal.

En un lugar de la Mancha

En las afueras de Sigüenza hay un molino de piedra del siglo XV que además de haber sido reconvertido en hotel boutique de lujo, ofrece una propuesta gastronómica de altura.

Dirigido por los hermanos Blanca y Samuel Moreno, Molino de Alcuneza, pertenece a Relais & Châteaux, y atesora una estrella Michelin y un sol Repsol. Se trata de un establecimiento singular, con pocas habitaciones, spa y cocina de autor. Pero si hay algo que lo caracteriza, es su filosofía de cercanía con la materia prima. Los propietarios han ido tejiendo una red de productores para impulsar la zona de la serranía Celtibérica, conocida como 'la Laponia del sur' por su baja densidad de población, de apenas una decena de personas por kilómetro cuadrado.

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Molino de Alcuneza.

En esa red de amigos del Molino se encuentra DeSpelta, una pequeña empresa que introdujo el cultivo de espelta, dedicada a la recuperación de trigos y granos antiguos en producción ecológica para la harina, legumbres, pastas y masa madre.

El aceite de oliva que utilizan es La Común, elaborado en Sacedón, un frutado intenso de la variedad castellana, típica de la Alcarria, que se recoge en verde y se prensa en frío. La miel la provee El Colmenar de Valderromero, una empresa familiar que tiene sus colmenas en la Alcarria Alta, donde abundan las flores aromáticas como el romero, el tomillo y el espliego.

La trufa negra de invierno llega desde Trufellota, una plantación ecológica ubicada en Medinaceli (Soria), a pocos kilómetros de Molino de Alcuneza. Durante estas semanas en Molino de Alcuneza sirven productos de temporada como setas, legumbres, trufa y caza. Su vino de cabecera para maridar estas exquisiteces es Río Negro.

Un paseo entre viñedos

El corazón de la Rioja Alavesa es uno de esos lugares que hay que visitar una vez en la vida. Una tierra donde la historia y la tradición fluyen a través del vino. Allí, a los pies de la villa medieval de Laguardia, se ubican las Bodegas Solar de Samaniego, nacidas hace casi medio siglo. La familia propietaria recuperó sus raíces riojanas y a lo largo de las últimas décadas se ha consolidado como un punto de interés de este enclave tan especial.

Pero existe un motivo adicional para conocerlo: desde el año 2018 colaboran con la Cátedra de Paisajes Culturales y Patrimonio de la Unesco, creando una experiencia enoturística singular, gracias a los murales de Guido Van Helten en la conocida como Catedral del Vino. Los viajeros descubrirán un espacio que ha sido catalogado como la mejor experiencia de las rutas del vino de España gracias a muralistas, paisajistas, arquitectos e interioristas que han diseñado una magnífica experiencia alrededor del entorno y los viñedos.

placeholder Solar de Samaniego.
Solar de Samaniego.

Ahora es el momento ideal para visitarlo por el colorido que adquieren las viñas tras la vendimia. Además, se puede degustar el tradicional menú otoñal de patatas con chorizo y chuletillas al sarmiento asadas en una gran chimenea frente al comedor, y otras exquisiteces de temporada como los higos con queso de cabra del Gorbea, caparrones de Anguiano o el cochinillo con mostillo de uvas recién vendimiadas.

Para maridar este festín gastronómico, César León, director creativo de esta casa, recomienda un Valcavada Reserva 2016, elegante coupage de tempranillo y graciano procedente de su viñedo Rioseco. Y para los que busquen el paladar clásico de Rioja Alavesa, hay que decantarse por un Solar de Samaniego Cabeza de Cuba 2018.

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