El Hood, para comer bueno, bonito, barato...y diferente
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El Hood, para comer bueno, bonito, barato...y diferente

En una zona de Madrid tan reciente como Valdebebas, están surgiendo también algunos nuevos y todavía poco conocidos restaurantes que conviene empezar a identificar y seguir. Aquí traemos un prometedor establecimiento

Foto: El nombre del establecimiento figura en una de las paredes del comedor.
El nombre del establecimiento figura en una de las paredes del comedor.

Valdebebas es un nuevo barrio –casi una nueva ciudad– al norte de Madrid; tan nuevo que todavía está en plena construcción. A decir de los expertos sectoriales es uno de los conjuntos urbanos más en línea con las más modernas tendencias urbanísticas mundiales, que conjugará e integrará a la perfección bienestar y confort residencial, grandes espacios verdes y los más completos servicios de proximidad.

No hay que remontarse mucho en el tiempo para recordar que, en lo que hoy son amplias avenidas e innovadores complejos residenciales, hace unos años corrían conejos, volaban perdices y acechaban los últimos zorros capitalinos; algo que todavía sucede hoy en el inmenso Parque Forestal Felipe VI –cuatro veces mayor que el Retiro– de este gran desarrollo urbanístico.

En Valdebebas vivirán 35.000 personas, un nuevo gran mercado necesitado de toda clase de servicios, entre ellos, claro está, de restauración

En Valdebebas ya viven 20.000 personas, y cuando finalicen las obras actualmente en marcha, residirán allí 35.000; lo cual representa un nuevo gran mercado necesitado de toda clase de servicios; entre ellos, claro está, de restauración. Entre los establecimientos abiertos hasta el momento hay algunos que ya merecen citarse: El Garnacho, con sus apetecibles y muy generosas raciones, especialmente de torreznos; la Churrasquería, con sus magníficas carnes, o Divina Locura, con su interesante carta mediterránea; aunque el restaurante del que me gustaría hablar en este caso es de El Hood, un local que apenas lleva abierto unos meses.

Gran apuesta: todo a El Hood

El Hood es una iniciativa y una idea de Lucas Cort, un joven y emprendedor cocinero que ha puesto todo su entusiasmo y saber hacer profesional en este proyecto personal, en el que también ha metido todo su dinero; algo que siempre tiene un indudable mérito, pero que, en medio de un contexto pandémico, se convierte en un acto casi heroico.

placeholder Lucas Cort, propietario de El Hood.
Lucas Cort, propietario de El Hood.

El Hood reúne algunas de esas características que le hacen pensar a uno que el sitio puede tener mucho futuro. Para empezar, está lo que resulta más importante en un restaurante, su comida, y aquí hay que decir que Lucas realiza una cocina deliciosamente ecléctica, con amplia base exótica. Una cocina con claras resonancias latinas, norteamericanas, del sureste asiático…, todo ello producto de sus muchos viajes por el mundo y de las muchas influencias recibidas a lo largo de su formación.

Aunque lo que Lucas estudió fue Económicas y Relaciones Internacionales, su verdadera pasión fue, desde siempre, la cocina, que aprendió de gente tan especial y disruptiva como Gastón Acurio o Rodrigo de la Calle. La de Cort es una cocina inspirada en el street food y el fast food internacional, puesta al servicio de una carta, en apariencia sencilla, pero ejecutada con técnicas culinarias del mayor nivel.

El propietario aspira a “renovar y depurar un poco los enrarecidos y tantas veces previsibles aires de la cocina de siempre”

El lema que figura escrito en uno de los muros interiores del restaurante, 'Cultivando la improvisación', habla bien a las claras de la espontaneidad creativa que impulsa al chef, como también habla de su inconformismo profesional el nombre del restaurante –Hood– que, entre otras cosas, quiere decir campana, y que Lucas interpreta como esa campana extractora con la que –en sus propias palabras– querría: “Renovar y depurar un poco los enrarecidos y tantas veces previsibles aires de la cocina de siempre”.

Apuesta por lo genuino y excelente

Ese salirse de lo habitual y apostar por la genuinidad y la excelencia ha llevado al joven cocinero a hornear diariamente su propio pan de masa madre y a, mediante el cultivo hidropónico, obtener también en su local las hierbas culinarias para elaborar sus propias salsas y encurtidos, o para enriquecer, condimentar o aromatizar sus platos: rúcula, albahaca, hierbaluisa, tatsoi, capuchina… Muy pronto obtendrá también sus propias lechugas. Nada en el ambiente y la estética industrial e informal del sitio haría pensar que, en este nuevo restaurante, la calidad, lo natural y la búsqueda y depuración de nuevas sensaciones gustativas es una auténtica obsesión.

placeholder Taco de tuétano y falda de ternera.
Taco de tuétano y falda de ternera.

A ese engaño te puede llevar también el mero enunciado de algunos platos archiconocidos que aparecen en su carta –ensalada César, tacos, satay, arroz chaufa, lomo saltado…–; pero lo previsible dura lo que tardas en probar el plato que hayas elegido, porque inmediatamente notarás una inusual limpieza y excepcionalidad en los sabores y las texturas. La propuesta gastro de Cort incluye: finger food (aritos de cebolla rebozados en masa madre y acompañados de kétchup casero; satay o brochetas de pollo estilo tailandés con salsa Hood de cacahuete; alitas recién fritas con salsa Búfalo picante…); ensalada César; ensalada verde de berros, espinaca baby, manzana, nueces garrapiñadas y vinagreta; sándwiches (Mac Daddy, Grilled Cheese, Jerked Chicken); curry thai de langostinos con arroz jazmín; lomo saltado de carne de ternera ecológica con verduras, arroz y patatas; taco de atún Baja California –micro slaw, tataki de atún, alioli de cilantro y mango encurtido–; chaufa –arroz, calamar, pollo, huevo, verduras y ají al wok–; tacos de tuétano y falda de ternera; pad thai; noodles de arroz, tofu, pollo, verduras, huevo y cacahuetes…

Vinos de infrecuentes uvas

La propuesta de vinos, por su parte, también deja ver ese sello de la casa, de intentar salirse de lo corriente y sorprender; pues, aunque la carta es corta, propone interesantes vinos de pequeños bodegueros, de infrecuentes uvas, e inusuales denominaciones de origen. Si te dejas aconsejar por el personal de El Hood, disfrutarás más maridando cada bocado con el trago perfecto. ¡Ah!, si te apetece, en poco tiempo podrás reservar también una divertida cata de vino o de cerveza, para ti y el grupo de personas que quieras.

La espléndida cocina de mestizaje, su esmerada y limpia ejecución y precio contenido, son ideales para atraer y fidelizar al vecindario de la zona

Otro tema realmente importante a destacar es el reducido ticket medio del restaurante, que no supera los 25 o 30€. El Hood ofrece, además, un menú diario de 11€, a elegir entre tres primeros y tres segundos.

La barra y las mesas altas de El Hood están empezando a congregar grupos de amigos que se reúnen frente a una cerveza y la gran pantalla del local para ver el partido de máxima rivalidad, la final de Nadal, o la última carrera de moto GP. La carta de ginebras, rones y vodkas del lugar es un magnífico pretexto para tomarse una copa en el interior del restaurante o en su terraza.

placeholder Taco de atún Baja California.
Taco de atún Baja California.

La espléndida cocina de mestizaje de Lucas, unida a su esmerada y limpia ejecución y a un precio contenido, resultan ingredientes ideales para atraer y fidelizar al vecindario de la zona, mayoritariamente integrado por jóvenes parejas abiertas a novedosos sabores de fusión culinaria y necesitadas de moderadas facturas que no dañen sus, todavía, modestas economías familiares.

Otro dato a sumar al haber de El Hood es contar con una tranquila y amplia terraza que, en tiempos víricos o posvíricos como los actuales, para muchos comensales puede resultar algo tan decisivo como una gran carta. Si a todo lo anterior le añadimos el muy agradable y moderno interiorismo casual del local y el hecho de que aparcar en la zona no represente el más mínimo problema, podemos concluir que este nuevo restaurante, para tranquilidad y ánimo de su joven y entusiasta propietario, tiene bastantes posibilidades de convertirse en un referente en el norte de la capital.

Si Lucas Cort continúa haciéndolo bien, es constante, evoluciona y va puliendo las lógicas inconsistencias iniciales de su restaurante, no solo puede conseguir consolidar una joven y fiel clientela local, sino interesar a cualquier amante de la buena, bonita, barata, exótica y diferente oferta gastronómica madrileña.

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