El anuario Waitrose de Alimentación y Bebida suele dar cada año pistas las sobre nuevas tendencias que se mueven en el mercado y los cambios en los hábitos de alimentación. Toma como punto de partida los análisis de ventas de los supermercados, las encuestas entre consumidores y las predicciones de expertos en tendencias alimentarias.

Según sus estimaciones, uno de los hypes que se esperan en 2018 es el boom de las proteínas vegetales. Si 2017 fue el año de la comida ecológica y saludable, o de las compra de kits de comida casera gourmet a domicilio, 2018 será el año de la eclosión vegetariana y vegana. Es decir, ya no nos vale solo con tender a una alimentación orgánica, fresca y de proximidad, sino que buscaremos sustitutos y alternativas a las proteínas animales.

Tanto las 'startups' como las grandes multinacionales están buscando distintas formas de vender este plus de proteína

Según un estudio publicado en la revista Economía Ecológica, los beneficios de las proteínas vegetales no solo se limitan a la salud. El sistema cárnico está muy asentado en la cultura occidental, pero implica gastos económicos y contaminantes de gran magnitud. De ahí que este cambio en la tendencia y el crecimiento de la demanda sea una buena noticia tanto para la sostenibilidad medioambiental como para los bolsillos de los clientes, que ahora encuentran más opciones de alimentación vegetariana a precio económico.

Ensalada de wakame y aguacate. (Pixabay)
Ensalada de wakame y aguacate. (Pixabay)

El aumento de los casos de intolerantes a la lactosa o a la caseína en los últimos años ha influido también en la creciente demanda de bebidas vegetales. En España, primero llegó la bebida de soja, que según los dietistas-nutricionistas es la que contiene más proteínas, casi al nivel que la leche de vaca, y después se sumaron las variantes de avena, arroz, avellana, quinoa y similares, que mueven más de 150 millones de euros anuales.

Semillas, algas y brotes

Según los analistas, la tendencia vegetariana y vegana de 2018 permitirá que los clientes encuentren en los supermercados más productos ricos en proteínas extraídas de las plantas.

“Ya sea como legumbres, brotes, granos enteros, semillas o algas… desde las pequeñas start-ups a las grandes multinacionales, están buscando nuevas formas de añadir ese plus de proteína”, señala el informe Waitrose.

Semillas de chía. (Pixabay)
Semillas de chía. (Pixabay)

Una investigación australiana que se remonta a 2006 descubrió que si no se había extendido antes la dieta vegetariana en Occidente -mientras que Oriente ha sido pionero desde hace siglos- era por falta de información sobre sus beneficios. Lo mismo sucede ahora con las proteínas vegetales.

Los mismos micronutrientes de las algas se encuentran en semillas como las de linaza o de chía

Algas como el kombu, nori y wakame se han ido introduciendo en la gastronomía occidental después del 'boom' de la restauración asiática. Las nuevas recetas y sabores de las proteínas vegetales aportan un bajo contenido en lípidos y calorías y alto contenido de amionácidos esenciales, vitaminas B1, B2, A y C, micronutrientes y minerales como fósforo, magnesio, hierro y potasio, ácidos grasos insaturados y fibra, que favorecen tanto el tránsito intestinal como la disminución del colesterol. Curiosamente, las últimas investigaciones han descubierto, además, nuevas propiedades antioxidantes en las proteínas vegetales que podrían mejorar nuestra alimentación.

“El desconocimiento es uno de los factores que más determina la actitud negativa de algunas personas ante la posibilidad de consumir algas como un alimento cotidiano. Es necesario superar muchos de los prejuicios y tópicos occidentales, y que su explotación, transformación y comercialización estén apoyadas por políticas coherentes”, señala la Fundación Española de la Nutrición.

Semillas de amaranto. (Pixabay)
Semillas de amaranto. (Pixabay)

Los mismos micronutrientes de las algas se encuentran en semillas como las de linaza o de chía, de la que se recomienda solo dos cucharas al día, diluidas en agua en forma de gachas o espolvoreada en ensaladas. Se añaden al listado de beneficios el ácido Omega 3, vitaminas E y K, que además de tener un efecto saciante ayuda a la pérdida de peso. Aunque aquí hay que tener en cuenta que los alérgicos a los frutos secos tienen muchas posibilidades de serlo también a la chía, y los diabéticos que estén controlando su nivel de azúcar en sangre deben consultar con su médico antes de consumirla para evitar la hipoglucemia.

El tofu, seitán, quinoa, amaranto o raíz de maca son otras fuentes de proteína vegetal que rozan el concepto de superalimento. Pero para quien esté introduciendo poco a poco cambios en alimentación y todavía no sepa cómo cocinar estos ingredientes… siempre le quedarán las fuentes tradicionales de proteína verde: un buen plato de guisantes o legumbres… y un puñado de frutos secos.