Los tés son ricos en flavonoides, compuestos antioxidantes que están asociados a una reducción en el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Tales sustancias se encuentran menos presentes en los tés más procesados.

La cafeína y la teína son en realidad la misma molécula, el cambio de nombre proviene de la planta de la que se extrae. Al poseer importantes cantidades de esta sustancia (siempre menores a las del café), el té estimula el sentido de alerta, reduce el cansancio mental y mejora la concentración.

Valores nutricionales (100g de una infusión de té negro):

Calorías: 1 kcal

Carbohidratos: 0,3g

Grasas: 0g

Proteínas: 0g

Fibra dietética: 0g

​Tipos de té

Todo los tés se originan a partir de las hojas de la planta camellia sinensis. La manera en la que estas se procesan determinan la variedad, siendo las cinco principales el té blanco, el té verde, el té azul (también llamado oolong), el té rojo (pu-erh) y el té negro.

Foto: iStock.
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Historia y curiosidades

- Los primeros indicios sobre su consumo se remontan a la dinastía china Han, alrededor de 200 años antes de nuestra era. De China pasó a Japón, donde se instauró la ceremonia del té. Hasta el siglo XVI no empezó a comercializarse en europa.

- El té blanco es el menos procesado. Las hojas solo se dejan expuestas al aire para que se pongan pálidas durante un periodo máximo de tres días. En el caso del té verde, no se permite que la planta se oxide; las hojas se tuestan después o se cocinan al vapor. Diferentes procesos caracterizan a la variedad azul que dan como resultado un té semioxidado entre el verde y el negro. El té pu-erh o rojo fermenta de 2 a 60 años (tiene añadas, como el vino) en barricas de bambú. Por último, el negro es el más oxidado y el más procesado, lo que le dota también de un aroma más fuerte y de más teína.