El yogur se elabora añadiendo a la leche bacterias inofensivas que son las que causan la fermentación y coagulación. La leche de vaca es la más utilizada, si bien la de cabra, oveja y búfala son también comunes. El yogur contiene solo pequeñas cantidades de lactosa, por lo que puede ser consumido por la mayoría de personas con intolerancia. Microorganismos como el lactobacillus bulgaricus, el streptococcus y el thermophilus conforman un conjunto de bacterias benignas que complementan a aquellas ya presentes en nuestra flora intestinal. Contiene tres minerales particularmente relevantes para la salud de nuestros huesos y dientes como el calcio, el magnesio y el fósforo. Posee además los 9 aminoácidos esenciales, es decir, aquellos que no pueden ser sintetizados por el organismo y solo podemos obtener a través de los alimentos.

Valores nutricionales (100g de yogur natural entero)

  • Calorías: 61,4 kcal

  • Carbohidratos: 5,5 g

  • Grasas: 2,6 g

  • Proteínas: 3,9 g

  • Fibra dietética: 0 g

Tipos de yogur

El Real Decreto 271/2014, de 11 de abril, por el que se aprueba la norma de calidad para el yogur establece seis clasificaciones: yogur natural; natural azucarado (al que se han añadido azúcar o azúcares comestibles); edulcorado (al que se han añadido edulcorantes autorizados); con fruta, zumos y/u otros alimentos; y aromatizado (con aromatizantes autorizados).

Foto: iStock.
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Historia y curiosidades

- Se desconoce el origen histórico del yogur. El primer texto que habla sobre él es la 'Historia natural' de Plinio el viejo que señala cómo algunos pueblos bárbaros utilizaban una técnica para volver la leche más densa y con un agradable sabor agrio.

- Isaac Carasso industrializó la producción de yogur. Proveniente de la comunidad sefardí de Tesalónica, Carasso emigró a Barcelona donde creó la primera fábrica de lo que más tarde se acabaría convirtiendo en el grupo Danone.

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