La reina del magnesio ha vuelto. Con 93 años cumplidos ha recuperado el imperio que ella misma creó en España hace 40 años. Ana María Lajusticia, bioquímica licenciada en 1947, perteneciente a la generación que vivió la Guerra Civil, alcanzó la notoriedad y la fama con un pequeño libro publicado en 1977 que otorgaba al mineral propiedades excelentes para el cuerpo.

Según su estudio, la población tenía un déficit en la dieta de este mineral que interviene en más de 300 procesos metabólicos. 'El magnesio, clave para la salud' arrasó. Y con él, los productos que ella misma comenzó a fabricar y comercializar en 1978 bajo la sociedad Distribuciones Feliu S. L. se vendieron en grandes cantidades en las herboristerías de la época.

Su éxito fue efímero. A principios de los 80 en el programa 'La clave' de Balbín, Grande Covián la hundió

Consistía en un complemento nutricional en forma de cloruro o carbonato, al que se le atribuían propiedades cuasi milagrosas. Según Lajusticia, era necesario debido al déficit que ella identificó en la dieta. Fue un éxito efímero. A principios de los 80, acudió a un debate en el programa de culto de la época, 'La clave', de José Luis Balbín en La 2 de TVE.

Ana María Lajusticia, en una conferencia a finales de los 70. (Fototeca AML)
Ana María Lajusticia, en una conferencia a finales de los 70. (Fototeca AML)

En aquella tertulia, Francisco Grande Covián, prestigioso médico y nutricionista, la hundió. Covián, que se había convertido en el 'pope' de la nutrición tras su paso por EEUU y que popularizó términos como "menos plato, más zapato", la tildó de farsante, tal y como explicó José Antonio Villegas.

"En su libro me llamaba indocumentada e irresponsable y todo el mundo se puso de su parte"

La vieja herida está grabada a fuego en la memoria de la nonagenaria: "En la página 182 de su libro me llamaba indocumentada e irresponsable y, claro, todo el mundo se puso de su parte", responde al vuelo a Alimente con una inmediatez y detalle asombroso. Vinieron tiempos difíciles para los suplementos de magnesio. A la sombra de Grande Covián, la moda se disipó en los 80 y 90, limitándose, en esencia, a las personas que sufrían artrosis. "Estuve muy mal, pasé una época con problemas económicos", reconoce.

La solución estaba en el deporte

Según las cuentas de resultados de la sociedad Distribuciones Feliu S. L., investigadas por Alimente, en 1992 los ingresos de explotación eran de 498.486 pesetas. Una cifra muy modesta teniendo en cuenta la popularidad que había obtenido con su libro y su primera línea de productos en el lejano 1978. A pesar de todo, se siguieron vendiendo. En 2010 obtuvieron 1.533.093 de euros por la venta de los suplementos.

En 2014, con el auge de los 'runners' creó una marca: superó los 12 millones de euros, un 400% más en un año

Dos años después, aumentaron otro poco: 2.162.882. Y, de repente, se obró el milagro. El 'apóstol del magnesio en España', como ella misma se define por teléfono desde Barcelona, contempló cómo su sociedad dio un salto estratosférico: en 2014, los ingresos por la venta de sus productos superaron la barrera de los 8 millones de euros, un incremento de más del 400% en ventas. ¿Qué había ocurrido para que el negocio obtuviera unos ingresos vertiginosos en tan solo dos años? La moda de los 'runners'.

La pasión por correr se popularizó en España entre 2013 y 2014. Ese mismo año, Distribuciones Feliu S.L. registró una nueva marca comercial: AMLSport, tal y como ha consultado Alimente en la Oficina de Patentes y Marcas. Ana María Lajusticia en el deporte. Nada más entrar en su web se encuentra en la portada, en donde vende siete productos diferentes para deportistas, todos a base de magnesio y colágeno. Fue una estrategia calculada. En 2014 escribió además un nuevo libro, 37 años después de su primera criatura. 'El magnesio en el deporte. Muerte súbita en jóvenes sanos' la puso de nuevo en el mapa y le sirvió para subirse al carro de la potente industria de la suplementación deportiva.

El corredor keniata John Kyui. (iStock)
El corredor keniata John Kyui. (iStock)

Es ella misma quien durante la entrevista con Alimente pone el foco en la actividad física y el deporte, su nuevo buque insignia, que no ha hecho más que aumentar su cifra de negocio. Superó la barrera de los 11 millones de euros en 2015, la de los 12 al año siguiente, el último del que se tiene registro contable. Según asevera, ha seguido estudiando su particular piedra filosofal para la actividad deportiva: "Ahora hay muchos posibles consumidores que son los deportistas". Explica, además, que estudió el fenómeno de los corredores de fondo y de maratón.

Los etíopes y keniatas ganan los maratones porque viven en una zona con un suelo riquísimo en magnesio

Es el caso concreto de keniatas y etíopes: "Viven en una zona que es riquísima en suelo en magnesio porque está formado por semillas que han salido de volcanes de la zona del Rif en África". Según su estudio primigenio, el problema de nuestra dieta, que ya identificó en los 70, era precisamente ese: "Un mineral en el que somos deficientes porque no se está añadiendo el magnesio en las cosechas que sacan del suelo, ya que abonábamos con nitrógeno fosfórico y potásico, de forma que no se restituía el magnesio al suelo". Lo que, según Lajusticia, explicaría que las verduras y legumbres ricas en este mineral que consumimos carecen de las cantidades adecuadas y exista, por tanto, un déficit en la dieta.

El magnesio en la alimentación

Incide con convicción en el aspecto deportivo: "Hay médicos que no estudian con detalle y profundidad el papel del magnesio en los deportistas, mientras que las personas que hemos estudiado el magnesio a fondo sabemos que los jóvenes deportistas que mueren de forma súbita y no tienen un problema cardiovascular es por falta de magnesio". Cita concretamente casos de fibrilación ventricular y auricular: "Desde el 76, en el que se hizo el segundo simposio, ya se sabe que la falta de magnesio produce fibrilación", y pone como ejemplo la muerte del capitán de la Fiorentina, Davide Astori, fallecido recientemente.

Los deportistas que mueren de forma súbita sin un problema cardiovascular es por falta de magnesio

El jefe de cardiología del Hospital Universitario de La Princesa, Río Aguilar, corrobora a Alimente que está comprobado que la deficiencia de magnesio es causa de fibrilación ventricular, pero eso no indica necesariamente que los deportistas o el resto de personas necesiten suplementos. La pregunta clave es si una alimentación normal es suficiente para cubrir las necesidades, y si los suplementos deportivos de magnesio que comercializa Ana María Lajusticia y otras marcas están justificados o si son realmente necesarios para la actividad física intensa, que ha servido especialmente para su revitalización en el mercado.

¿Hay déficit de magnesio en nuestra dieta?

El mineral se obtiene fundamentalmente de verduras de hoja verde como las espinacas, el brócoli y también de las legumbres, nueces y semillas. Según Pedro Manonelles, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte —Cátedra Internacional de Medicina del Deporte de la UCAM—, "la concentración sérica de magnesio es de 1,4 a 2 mEq/l. Un mineral —prosigue el experto— que se encuentra en el organismo formando parte del esqueleto y del tejido muscular-tejidos blandos (40%)".

Magnesio de Ana María Lajusticia en comprimidos.
Magnesio de Ana María Lajusticia en comprimidos.

"Interviene en múltiples procesos fisiológicos y bioquímicos que tienen que ver con la transmisión neuromuscular, el balance electrolítico, la liberación de energía, y contribuye a la reducción del cansancio y de la fatiga". En contra de las afirmaciones de Lajusticia, remarca que no se ha descrito un déficit dietético en nuestra sociedad. No obstante, en EEUU un estudio indicó que el 75% de la población tenía algún déficit de magnesio.

Son las cifras a las que se agarra Ana María Lajusticia: "Ahora ya por fin es oficial, después de 40 años, que el 80% de la población tiene una deficiencia más o menos acusada de este mineral". Otro de los especialistas en medicina deportiva consultado por Alimente, Ángel Durántez, especialista en Medicina Deportiva y titulado en Age Management Medicine, matiza que el 99% del magnesio de nuestro cuerpo está en los huesos, en los músculos y otros tejidos y tan solo un 1% está fuera de las células.

"Por tanto, las mediciones de magnesio en plasma solo nos dan una idea muy poco fiable de nuestros depósitos de este mineral. Puede haber déficit sin que el valor en plasma esté alterado". Señala, además, que el riñón se encarga de mantener un equilibrio y que los niveles de magnesio pueden descender, por ejemplo, si bebemos alcohol: "Podemos llegar a excretar hasta cuatro veces la cantidad normal. También ocurre con algunos fármacos muy utilizados, como los inhibidores de la bomba de protones para la acidez".

Según P. Manonelles, una dieta correcta proporciona las necesidades de magnesio del organismo

Pedro Manonelles puntualiza que, en caso de actividad física y deportiva, no se ha descrito un desgaste significativo de magnesio: "Solo contemplamos la suplementación, pero si esta es multivitamínica y mineral, en caso de deportistas que siguen dietas de muy bajo contenido calórico, nunca suplementación específica. Se considera que una dieta correcta (variada y con una cantidad adecuada de calorías) satisface las necesidades del organismo sin ninguna dificultad".

Durántez matiza, sin embargo, que, debido a que no comemos de acuerdo a los estándares de la dieta mediterránea, "la suplementación con magnesio puede ser recomendable, especialmente en situaciones de aumento de nuestros requerimientos energéticos como en los deportistas, trabajo intenso físico o intelectual, disminución de la absorción intestinal por el propio envejecimiento", pero deja claro que "su implicación en la mejora del rendimiento deportivo está por ver" y no recomienda en ningún caso la autoprescripción de estos productos sin la consulta a un especialista.

La competencia es brutal con compañías como Bayer, que han creado compuestos más caros

Ahora, con el auge de la alimentación para deportistas, gigantes farmacéuticos como Roche o Bayer han incluido complementos de magnesio. Unos productos que Ana María critica por su elevado precio, cuando en realidad, el mineral es barato. "Ahora mis productos ya se venden en farmacias, pero la competencia es brutal con las grandes compañías que han creado nuevos compuestos más caros. Lo denominan 'magnesio orgánico' cuando siempre es un elemento mineral. Venden el silicato o el carboxilato, pero es una tontería porque cuando llega al estómago se transforma en cloruro".

Se refiere a que son solo un cebo, porque los que verdaderamente aprovecha el cuerpo son los que ella comercializa: el cloruro y el carbonato. "Mi filosofía siempre ha sido el mejor producto y además asequible, que sea barato, que todo el mundo lo pueda comprar. Y, claro, esto no conviene a los laboratorios".

Ana María en un herbolario en los 80.
Ana María en un herbolario en los 80.

Es cierto que, a pesar del espectacular incremento de ventas, los márgenes que obtiene de sus productos son modestos. Alimente ha comprobado que son alrededor de un 50%, según los aprovisionamientos y que el beneficio del ejercicio está muy lejos de los ingresos. Lo que encaja con la filosofía que transmite, más allá de la validez o no para la dieta de sus suplementos. Tampoco suponen un riesgo, ya que su absorción es pequeña y su exceso es fácilmente eliminado por el riñón: "Siempre y cuando no se tengan problemas renales".

La biografía de Ana María no encaja con la de la investigadora que estudia una disciplina y a partir de muestras y estudios obtiene unos resultados. Cuando estaba en la veintena sufrió una serie de dolencias, que describe en su primer libro. Forúnculos en la cara, fatiga, calambres musculares y una diabetes tipo II que la torturaban. Como no obtuvo respuesta médica a sus males, probó el magnesio, que la mejoró.

En su primera obra describía síntomas y dolencias tan vagos que encajaban con cientos de problemas de salud

En su primera obra describía síntomas y dolencias tan vagos y generales achacados a niveles bajos de magnesio que encajaban en cientos de posibles problemas de salud y enfermedades, tal y como explica Ángel Durántez: "Se puede vincular con muchísimas patologías como hipertensión, diabetes, osteoporosis, isquemia coronaria, nefrolitiasis, ansiedad, déficit de atención del adulto, calambres, dolores de cabeza, fatiga, debilidad, síndrome premenstrual, fibromialgia… Con casi todo, porque participa en más de 300 reacciones metabólicas".

La venganza de la nonagenaria

Lo que es cierto es que a partir de esa experiencia dolorosa comenzó a estudiar el proceso del magnesio como licenciada en Bioquímica. Descubrió una serie de propiedades, que ya habían apuntado médicos franceses cuando trataron heridos en la Primera Guerra Mundial, y asoció una serie de dolencias a la ausencia del mineral en la dieta.

Obviamente, es difícil que pueda ser algo que cura todos los males y su uso como herramienta para el rendimiento en el deporte es todavía bastante dudoso. Así lo corroboran los expertos consultados por Alimente, que especifican que en ningún caso es bueno autoprescribirse el suplemento simplemente por realizar actividad física intensa. "Los médicos no comprenden", insiste Ana María Lajusticia. Pero se cobró su venganza con Grande Covián. Vivió más que él, está plena de facultades con 93 años y levantó de nuevo su imperio de las cenizas de aquella infausta noche en el programa de José Luis Balbín.