La avena es uno de los cereales con un contenido más alto en fibras solubles. Estas aumentan el tiempo de tránsito intestinal y reducen la absorción de glucosa, facilitando también la sensación de saciedad. Sus proteínas son deficitarias por lo que se refiere a algunos aminoácidos esenciales, pero si se combinan con leche, se obtienen proteínas completas.

Existe toda una controversia sobre si la avena es apta o no para celíacos. El problema, en todo caso, es que la avena procesada está frecuentemente contaminada con otros cereales que sí poseen gluten.

La avenina tiene propiedades sedantes; por dicho motivo, el cereal se recomienda a veces para problemas de nerviosismo, fatiga, insomnio y situaciones de estrés.

Valores nutricionales (100g):

Calorías: 401 kcal

Carbohidratos: 66,3 g

Grasas: 6,9 g

Proteínas: 16,9 g

Fibra dietética: 10,6 g

Historia y curiosidades

- El cultivo de la avena tiene su origen en Asia Central. Se cree que inicialmente no llegó a tener la misma importancia que otros cereales como el trigo o la cebada porque era considerada incluso como una mala hierba que aparecía en sus cultivos. Para algunas civilizaciones antiguas como los griegos y los romanos, el grano era, de hecho, poco más que una humilde comida para caballos.

Foto: iStock.
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- En el mundo anglosajón es frecuente el consumo de las gachas de avena, conocidas en inglés como ‘porridge’. Se trata de una papilla elaborada con este cereal cocido en agua o leche y consumido a menudo como desayuno.

- Otras alternativas para incorporar la avena en la dieta es utilizarla como espesante en las cremas de verduras, sustituyendo a las patatas, el queso o la leche. Molida, se presenta como una buena alternativa al pan rallado y a la harina para preparar alimentos rebozados. Una tercera opción puede ser consumirla en forma de bebida.