Cada día aparece una nueva moda alimentaria o dieta: la keto, Fodmap, prediabetes, para prevenir el envejecimiento, veganismo, sin lectinas, DASH... Cada una tiene sus particularidades, pero todas comparten un grupo nutricional común: los vegetales. De entre todas ellas, el veganismo se ha atribuido no solo ser saludable sino una cierta aura de superioridad moral. A raíz de esto, desde Estados Unidos (¿dónde si no?) han creado la dieta carnívora extrema, que se basa en que si tienes hambre, comas carne. Sin ningún alimento de origen vegetal, la lógica podría decirnos que esta dieta no tiene nada positivo, pero ellos la promocionan atribuyéndole notables beneficios: reducción de la inflamación, aumento de la libido, reducción de la presión sanguínea y hasta claridad mental.

Otra de sus diferencias, rara para una dieta, es que no consiste en contar calorías. Si tienes hambre, comes. Es una evolución extrema (como su propio nombre indica) de la dieta ketogénica, que se basa en eliminar totalmente los carbohidratos y sustituirlos por grasas. Claro que no son lo mismo las grasas obtenidas de la carne, pescado, aceite de oliva y semillas que la de la carnaza, día sí y día también.

Los hombres que siguen una dieta alta en grasas y baja en fibra tienen un nivel de testosterona un 13% mayor

El creador de esta tendencia es el oficial retirado de la fuerza aérea estadounidense y cirujano Shawn Baker, conocido por sus admiradores como el Rey Carnívoro. En declaraciones a 'The Guardian' explicaba su método de la forma más simple posible: "Solo tengo que pensar: cuánta hambre tengo y cuántos filetes necesito para saciarme".

Claro que una persona no puede alimentarse solo de carne desde el día en que nace, y Shawn Baker tampoco. Él mismo admite que antes seguía una dieta más equilibrada, en la que también tenían su sitio alimentos como los vegetales crudos o los frutos secos. Pero, desde su experiencia personal, alaba las mejoras que su cambio de alimentación ha proporcionado a su calidad de vida: "El dolor de mis articulaciones desapareció, mi sueño mejoró considerablemente, dejé de tener problemas digestivos, mi presión sanguínea se normalizó y mi libido volvió a ser la que era cuando tenía 20 años".

¿Qué opina el mundo científico de esta dieta en particular? Nada. Hay declaraciones de personas que han seguido la dieta (todas positivas, cómo no), pero no hay análisis específicos.

¿Y qué dice de las dietas que incluyen carne? Shawn Baker parece alimentarse exclusivamente de este alimento, en concreto de carne roja, que ha tenido (y sigue teniendo) muy mala reputación en el mundo médico, pues se la presupone un factor de riesgo para desarrollar ciertos tipos de cáncer, obesidad y enfermedades metabólicas. En el estudio publicado por el investigador de la Universidad de Hohenheim en Alemania, H. K. Biesalski, se explica que hay factores que parecen obviarse cuando se habla de la carne roja como parte de nuestra dieta: "La carne es una fuente importante de ciertos micronutrientes, como el hierro, el selenio, las vitaminas A y B12 y el ácido fólico. Estos nutrientes o no están presentes en los alimentos de origen vegetal o, si lo están, tienen una baja biodisponibilidad. Además, la carne es rica en proteínas y no tiene apenas carbohidratos, lo que ayuda a mantener un bajo índice glucémico, lo que se supone beneficioso para prevenir el sobrepeso, la aparición de la diabetes y el cáncer [debido a hipótesis de la resistencia a la insulina]".

Los paladines de esta dieta también defienden sus efectos contra la inflamación. Se basan en un estudio de Megan R. Ruth y su equipo de la Universidad de Boston, en el que se descubrió que "las dietas altas en grasas y bajas en calorías [como la carnívora] pueden conseguir mejores perfiles lipídicos y reducir la inflamación, comparadas con dietas bajas en grasas".

También se la ha relacionado con un aumento de la testosterona. En un estudio del investigador Dorgan J. F y su equipo del Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos, se vio que "los hombres que siguen una dieta alta en grasas y baja en fibra tienen un nivel de testosterona total un 13% mayor que los que comen pocas grasas y mucha fibra". Esto podría ser una explicación de por qué Shawn Baker dice tener la libido de un hombre mucho más joven...

Foto: iStock.
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Ahora bien, no puede ser que todo el recelo con el que el mundo médico miraba la carne roja fuera infundado, ¿no? En declaraciones al medio 'Onnit', Brian St. Pierre, director de Desempeño en la empresa Precision Nutrition, aclaraba que "hay evidencia de que los fitonutrientes presentes en alimentos vegetales ayudan a proteger el ADN. Sospecho que una dieta basada en alimentos de origen animal incrementará el riesgo de padecer cáncer de colon". Comer vegetales ofrece otros beneficios, y al no comerlos, "estarías ignorando muchísima investigación que avala los vegetales", concluye.

Pero, al margen de los compuestos protectores de ADN, eliminar los vegetales y el pescado de nuestra dieta y sustituirlos por carne limita nuestro acceso a ciertos nutrientes. Sobre todo uno muy importante: la vitamina C. Conseguir la cantidad diaria que necesitamos de este nutriente es muy fácil si consumimos una cantidad razonable de fruta y verdura. No lo es tanto si solo nos alimentamos de productos animales exclusivamente, pues son extraordinariamente pobres en este micronutriente. Su déficit, además, provoca graves problemas de salud, como el escorbuto (famoso porque era muy común entre los marinos, que tenían una gran deficiencia de vitamina C), que consiste en hemorragias musculares, caída del pelo, aflojamiento de los dientes, ictericia y fiebre, que a su vez pueden desencadenar 'shocks' y finalmente la muerte. Es una enfermedad que se cura comiendo fruta o, lo que es lo mismo, metiéndose buenos chutes de vitamina C.

¿Qué necesitamos para vivir? Proteínas, grasas, vitaminas y minerales en determinadas cantidades

Otra de las carencias de la carne es la fibra alimentaria. Su déficit se relaciona con el cáncer de colon y es componente necesario para una buena salud gastrointestinal. El problema de esta dieta con la fibra no es que nos aporte poca, es que no nos aporta nada, ni un mísero gramo. Según un informe de la American Dietitic Association, "el público debería consumir cantidades adecuadas de fibra alimentaria de una variedad de alimentos de origen vegetal. Las poblaciones que consumen más fibra tienen menos enfermedades crónicas". Además, diversos estudios relacionan un buen consumo de fibra con menores niveles de colesterol, disminución del riesgo de enfermedad cardíaca, menor riesgo de estreñimiento y un mayor sentimiento de saciedad tras las comidas.

Además, la carne carece de flavonoides. Estas son sustancias exclusivas de las plantas (y sus alimentos derivados) que tienen muchas propiedades. Existen multitud de estudios centrados en dichos efectos beneficiosos, entre los que se encuentran: menor riesgo de enfermedad cardíaca, mejora de la salud cerebral y una mejor salud gastrointestinal, en concreto del colon.

Como con todas las cosas, la moderación parece ser la opción más sana, aunque desde un punto de vista científico, Brian St. Pierre hace la siguiente observación: "¿Qué necesitamos para vivir? Proteínas, grasas, vitaminas y minerales en determinadas cantidades". La calidad de vida, en cambio, ya es otra historia.