A diferencia de otras modas alimenticias aparecidas en los últimos años, el ayuno intermitente o 'intermittent fasting' goza de un importante apoyo entre una parte de la comunidad científica y los profesionales de la nutrición por sus supuestos beneficios para facilitar la pérdida de peso o prevenir enfermedades cardiovasculares.

La idea general de esta propuesta es la de dejar de comer durante periodos de tiempo controlados que pueden variar de forma notable dependiendo de la rutina: desde no ingerir nada durante unas horas al día a ayunar una o dos jornadas a la semana o no probar bocado durante dos o tres días seguidos de cada mes.

Sujetos sometidos a una de estas dietas presentaron más grasa bajo el abdomen y afecciones prediabéticas

Entre el elenco de bondades que hasta ahora se pregonaban se hallaba también su supuesta capacidad para prevenir la diabetes tipo 2. Sin embargo, un informe presentado en la reunión anual de la Sociedad Europea de Endiocrinología, celebrada en Barcelona, vendría no solo a desmentir tal propiedad, sino a rebatirla incluso. Ana Bonassa, coordinadora de la investigación llevada a cabo por la Universidad de São Paulo sostiene que "este es el primer estudio que demuestra que, a pesar de la pérdida de peso que se produce, las dietas basadas en ayunos intermitentes podrían en realidad dañar el páncreas y afectar a la funcionalidad de la insulina en individuos sanos, algo que podría conducir a la diabetes y a serios problemas de salud".

El 'fasting' y la insulina

Las conclusiones se desprenden del análisis de los efectos que tuvo una dieta de este tipo durante tres meses sobre una muestra de roedores. Aunque el peso corporal de los sujetos de análisis disminuyó durante dicho periodo, la cantidad de grasa debajo el abdomen acabó aumentando. Por otro lado, las células del páncreas que segregan insulina presentaban daños y se detectaron biomarcadores que indicaban resistencia a la insulina, condición previa que puede conducir al desarrollo de diabetes tipo 2.

Foto: iStock.
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En vista de estos resultados, los investigadores pretenden ahondar en futuros trabajos en la manera en que estas dietas pueden alterar el funcionamiento normal del páncreas, sobre todo si se mantienen durante periodos prolongados. Una cuestión particularmente sensible para aquellos individuos que ya presentan problemas metabólicos antes de lanzarse a realizarlas: "tenemos que tener en cuenta que las personas obesas o con sobrepeso que optan por el ayuno intermitente pueden manifestar resistencia a la insulina de forma previa, por tanto, aunque esta dieta provoca una rápida pérdida de peso, a largo plazo puede causar serios daños en su salud que desemboquen en el desarrollo de diabetes tipo 2", asevera Bonassa.

Controvertidas conclusiones

Las reacciones a este estudio por parte de destacados expertos no se han hecho esperar. Nicolas Guess, profesor de Ciencias Nutricionales en el Kings College de Londres puntualiza que las diferencias entre roedores y humanos son significativas por lo que se refiere a los aspectos de régimen y que un día de ayuno para ellos no equivale a nuestras 24 horas sino 3 a 4 semanas en humanos, por lo que este estudio preliminar no tiene fundamento como para desatar una alarma.

Foto: iStock.
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El Doctor Simon Cork, investigador de la División de Diabetes, Endocrinología y Metabolismo del Imperial College de Londres cuestiona, por otro lado, el hecho de que la posibilidad de padecer diabetes fuera evaluada a través de los biomarcadores asociados con la resistencia a la insulina, cuestión que no implica por fuerza que los animales hubieran contraído realmente la enfermedad.