Biosfera 2 es un complejo aislado de 127 hectáreas con un ecosistema propio cerca de Tucson, Arizona. La gran estructura de vidrio y acero alberga siete áreas climáticas: selva, sabana, océano, pantano, desierto y zona agrícola, además de un hábitat para humanos y animales". Así describió Roy L Walford la ambiciosa colonia totalmente sellada del mundo exterior en el informe nutricional que redactó en 1996. Fue ideada por el millonario Ed Bass y dirigida por John Allen, para experimentar sobre las condiciones de la vida futura en un nuevo planeta. Pero Walford, médico de la misión, quiso además poner en práctica sus teorías sobre longevidad y menor ingesta de calorías: el mayor intento hasta la fecha de probar en humanos la dieta que aumentaría la esperanza de vida. Biosfera 2 fue el sueño utópico que acabó en una distopía tras su primera y fallida misión.

Cuando Steve Bannon, -el ahora exconsejero del presidente de EEUU, Donald Trump- se hizo en 1993 con las riendas de la sociedad propietaria, Space Biosphere Ventures, dos años después del primer proyecto, adquirió con ella el rancho cerca de Tucson, Arizona, un lugar que evoca inevitablemente al 'Get Back', de Paul McCartney, y en donde se erigía el esqueleto original de Biosfera 2: la ambiciosa construcción futurista perdida en el desierto, que sirvió para experimentar con la alimentación de lo que debía ser la nueva Tierra. Una vez que fracasó, Bannon lo llevó a un nuevo nivel: un laboratorio para experimentar sobre una posible catástrofe en el planeta y con el objetivo de que fuera rentable, a diferencia de la idea original.

Se encerraron dos años en un rancho sellado que simulaba una colonia espacial bajo un régimen de reducción calórica

Biosfera 2 tomó su nombre de la propia Tierra -que sería la Biosfera 1-, como ejemplo de un microclima específico y sellado del exterior, donde ocho personas se encerraron para probar, entre otros experimentos, cómo debería ser una producción agrícola autosuficiente y una dieta basada en las teorías de la reducción calórica. Se hizo en un entorno aclimatado a una posible colonización de otro planeta como Marte: un segundo hogar en el espacio.

“El 26 de septiembre de 1991 cuatro hombres y cuatro mujeres, los llamados 'biosferians' entraron en el espacio cerrado a través de un compartimento estanco y el complejo fue literalmente sellado del exterior. A nivel termodinámico permaneció abierto al dejar que entrara la luz solar y la energía eléctrica. La transferencia de información vía electrónica estaba también permitida. Sin embargo, para aproximarse lo máximo posible al total aislamiento de lo que sería una localización fuera de la Tierra, el protocolo exigía que no se proporcionara ni entrara ningún material en el plazo de dos años. Por lo que todo producto orgánico, agua e incluso aire debía ser reciclado en su interior y toda la comida debía ser obtenida dentro del complejo después del encierro. Este informe se refiere al régimen nutricional y al estado de salud de los 'biosferians'”

Pesadilla futurista

El escrito podría ser el comienzo de una película de ciencia ficción, el de una nueva superproducción de HBO o sencillamente un 'spin off' de 'Wild Wild Country', la serie documental del año de Netflix, ya que se trata, sencillamente, del informe real de Roy L. Walford, el médico de Biosfera 2 y uno de los propios 'biosferians' que se encerró en el millonario complejo futurista.

Roy L. Waldford, en primer plano, con el resto del equipo. Foto: 'Dreaming the Biosphere: The Theater of All Possibilities'
Roy L. Waldford, en primer plano, con el resto del equipo. Foto: 'Dreaming the Biosphere: The Theater of All Possibilities'

Walford, de 62 años, era ya un conocido científico especializado en la medicina antienvejecimiento. "A diferencia de los otros 'biosferians' que pretendían ser unos pioneros del espacio, él esperaba convertirse en un pionero del tiempo. Roy creía que podía alargar la esperanza de vida del ser humano hasta los 120 años a través de una concreta dieta de reducción calórica y densos nutrientes”, escribió Rebecca Reider en su obra 'Dreaming the Biosphere: The Theater of All Possibilities' (Ed. University of New Mexico Press), de 2009, que trató de desenmarañar lo que la revista 'Time' calificó años después como una de las peores ideas del siglo XX.

Aprovechando el proyecto visionario de Ed Bass, Roy Walford llevó al extremo el más ambicioso experimento hasta la época de las teorías de reducción calórica y aumento de la esperanza de vida. Casi todo salió mal, a pesar de las esperanzadoras conclusiones que publicó en diciembre de 1996, cuando el proyecto se había abandonado. Aunque el aislamiento del exterior duraría dos años, los datos médicos de los biomarcadores de salud que introdujo en los ocho integrantes de la misión, se limitaron a los seis primeros meses, cuando el proyecto aún estaba bajo control.

Poco después, comenzarían los múltiples problemas que asolaron el encierro de Biosfera 2, entre ellos la desintegración de la convivencia entre dos grupos enfrentados con visiones distintas sobre los objetivos de la misión, la aparición de plagas incontroladas, como una especie invasiva de hormigas que irrumpieron en el recinto comprometiendo los parametros iniciales, o la preocupante ausencia de oxígeno, que obligó a proporcionarlo desde el exterior, rompiendo el protocolo inicial.

El peso, el índice de masa corporal, la presión arterial y los niveles de colesterol bajaron, pero el hambre les torturó

Pero para Roy, según sus conclusiones, la mejora de la salud basada en la reducción calórica fue evidente. Para medir los logros, el investigador usó parametros como el peso, el índice de masa corporal, la presión arterial y los niveles de colesterol. Todos bajaron. Pero lo que no explicó en su informe es que los 'biosferians' prácticamente se morían de hambre: la autosuficiencia agrícola proyectada inicialmente y de la que se encargó Linda Leigh tuvo también sus complicaciones.

Interior de Biosfera 2
Interior de Biosfera 2

"Más allá de todos los problemas relacionados con la sostenibilidad de la colonia, una ecuación más simple les atenazaba desde el estómago. Estaban hambrientos. No solo por las teorías de reducción de calorías de Roy Walford, sino simplemente porque habían construido un sofisticado espacio salvaje donde probaron lo que podrían haber aprendido de billones de personas hambrientas en todo el mundo: lo que significa ser un agricultor hambriento", tal y como recogió en su crónica del experimento Rebecca Reider. Llegó a un punto en el que algunos integrantes de la misión se comieron las semillas crudas destinadas al cultivo.

Éxito en marcadores de salud

A pesar de todo, Walford planteó los primeros análisis como un éxito: la composición nutricional diaria se determinó por un programa informático y fue de media unas 1.780 calorías, variando entre en 1.672 y 2.143. Se emplearon seis variedades de frutas -platános, higos, guayaba, limón, papaya y kumquat-, cinco tipo de cereales -avena, arroz, sorgo, trigo y maíz-, guisantes, cacahuetes, tres variedades de judías, 19 vegetales y verduras de hoja verde, patatas y pequeñas cantidades de leche de cabra y yogur -84 g al día-, carne de cabra, cerdo, pollo, pescado y huevos -2,5, 6,0, 3,6, 2,0 y 3,0 gramos respectivamente-. Según plasmó el propio Roy, todos los integrantes recibieron las mismas raciones -tres al día- independientemente de su sexo y edad.

Los resultados fueron rápidamente evidentes: en cuanto al peso, los hombres perdieron unos 12 kg, con una disminución del 16% de índice de masa corporal, y las mujeres 7 kg, con una perdida menor de índice de masa corporal, en torno al 11%. Lo más relevante para Walford, sin embargo, ya que al igual que todos los estudios de reducción calórica el peso no es el objetivo, fue que observó una disminución en la presión arterial y el colesterol muy significativa en apenas seis meses.

Sin embargo, los resultados, más que un estudio de control sobre reducción calórica como los presentados recientemente en Luisiana, se comenzaban a parecer más a los de malnutrición llevados a cabo en Minnesota durante la Segunda Guerra Mundial. Como estaban prohibidos los pesticidas y no había ayuda exterior, las plagas fueron un problema en las cosechas y arruinaron algunos de los alimentos. Pasaron hambre. Jane Poynter, otro de los miembros del equipo lo explica en el libro de Reider: "Tenemos problemas, la gente está realmente hambrienta. Tienen tanta hambre que ni siquiera pueden desempeñar sus funciones de forma adecuada". Protestaron contra la política de no dejar entrar comida, pero no se atendieron sus demandas.

Quedó comprometido cuando tuvieron que intervenir desde el exterior para aumentar los niveles de oxígeno

Walford, que había estudiado los resultados de los experimentos con ratas de Clive McCay, Crowell y Maynards en 1950, encontró que los resultados de Biosfera 2 seguían el mismo patrón y demostraban, de hecho, que incrementaban la esperanza de vida. "En resumen, presentamos pruebas de que una dieta baja en calorías y densa en nutrientes produce en primates -en este caso humanos- cambios fisiológicos similares a los observados en los roedores a los que se les restringieron las calorías. Además esta dieta conlleva beneficios para la salud como son la reducción del colesterol en adultos". El propio Roy había experimentado ya con roedores y publicado sus hallazgos antes de entrar en la ciudad sellada en las obras 'Maximum Life Span' y 'The 120 year Diet'.

Rendimiento económico

El optimismo del equipo de Roy Walford no superó los crecientes problemas del experimento, que se vio comprometido cuando tuvieron que intervenir desde el exterior para aumentar los niveles de oxígeno que los mecanismos de reciclado de aire no pudieron proveer. Las tensiones entre dos grupos enfrentados desde el principio del encierro dinamitaron la cooperación en muchos aspectos y las evidencias científicas se vieron en entredicho.

Bannon proyectó un casino gigante con Veldon Simpson, responsable del Hotel Luxor, la esfinge de Las Vegas

Después del encierro y cuando se comenzó a vislumbrar el fracaso, Steve Banon entró en la compañía como consultor y trató de sacarle rendimiento económico. A los primeros 'biosferians' les siguieron los integrantes de una nueva misión en 1993. Durante algunos años los hermanos Bannon -Steve y Chris- se asociaron con la Universidad de Colombia y lo convirtieron en un laboratorio, aunque según Rieder "utilizando una estrategia de control del tipo de una franquicia Disney". Bannon incluso proyectó un megacasino: 'Biosfera 3', con Veldon Simpson, responsable del hotel Luxor en Las Vegas, la gigante esfinge del inconfundible 'Strip', en donde se encuentran todos los grandes casinos.

Ahora se erige como un monumento, bajo la supervisión de la Univerisidad de Arizona, que lo usa para varios proyectos en la construcción del ambicioso complejo de lo que se imaginó que sería el futuro de la colonización espacial. A pesar de todo, Roy Walford no estaba del todo desencaminado, recientemente nuevos estudios de mayor complejidad y alcance científico avalan algunos de sus hallazgos.