No se trata del característico 'cod' -bacalao fresco- rebozado y acompañado de patatas fritas y guisantes verdes cocidos con su ración de salsa tártara: el 'Fish and Chips' clásico de cualquier pub de las islas británicas. Es más no tiene nada que ver con el plato que ha dado la vuelta a Reino Unido gracias a la doctora Hazel Wallace, especialista además en nutrición y ciencias médicas y cuya cuenta de Instagram Food Medics, tiene más de 250.000 seguidores, donde ha difundido el estudio del British Medical Journal, para condensar en un plato las principales conclusiones de los investigadores.

La Dr. Hazel ha aprovechado para hacer su propia versión con unas galletas de avena, zanahoria, maíz, nabo, queso feta, garbanzos, brocoli y cilantro. Lo más destacable de lo que podría denominarse la comida perfecta, a la que que han reaccionado con fervor los ingleses, se basa en los principios de la dieta mediterránea, tal y como refleja la investigación del British Medical Journal, que consiste concretamente en una comparación de ésta con la dieta atlántica y la DASH -enfoque dietéico para detener la hipertensión- y en la que inciden de nuevo en los grandes beneficios de la primera.

Las redes han difundido la receta a partir de un estudio publicado esta semana en Inglaterra que compara varias dietas

Wallace, que ha publicado varios libros sobre alimentación y ejercicio como 'The Food Medic for Life: Easy recipes to help you live well every day' (2007), incide en los aspectos más documentados sobre la dieta: frutas, verduras, legumbres y hortalizas. Lo recoge también el British Medical Journal en su análisis, que asocia, además, este tipo de comida como un factor importante para evitar el riesgo de enfermedades crónicas tales como la obesidad o la diabetes tipo 2. “La dieta mediterránea se refiere generalmente a aquella que promueve un consumo elevado de frutas, semillas, verduras, pescado, frutos secos y legumbres y, en el campo de las grasas, el aceite de oliva”, explican los investigadores liderados por Mattias B. Schulze.

Versión española

La nutricionista Maider Pellejero de Serunión, explica a Alimente que: "Sustituir el esquema tradicional de comida (primero + segundo + guarnición + postre) por un plato único puede ser una buena opción para todas aquellas personas que quieran seguirlo. Lo importante para hacer de un plato único un plato saludable es la composición y las proporciones. Siguiendo una buenas indicaciones se puede conseguir igualmente comer de forma completa y equilibrada. La composición del plato único debe ser la siguiente:

  • La mitad del plato debe estar compuesta por verduras, tanto crudas como cocinadas. La presencia de verduras crudas es muy importante, ya que éstas, al no estar cocinadas, mantienen todas sus vitaminas y minerales de forma intacta. Es importante también variar el color de las verduras, así conseguiremos comer de todos los tipos de verduras con los nutrientes propios que tienen cada una de ellas.
  • Un cuarto del plato tiene que tener presencia de proteínas: carnes, pescados o huevos.
  • El otro cuarto del plato debe estar formado por alimentos que nos aporten hidratos de carbono como: pasta, arroz, legumbres, patatas o una buena opción siempre es elegir cereales integrales.

La nutricionista añade que dos platos que podrían seguir este esquema serían por ejemplo:

  • Atún a la plancha con judías verdes, brócoli, maíz, arroz basmati salteado y tomates cherry aliñados. Fruta fresca.
  • Brocheta de pollo y calabacín con puré de calabaza, ensalada de quinoa y pepino. Yogur desnatado con trocitos de kiwi.

Diferencias de las dietas saludables

Hazel, aunque ha difundido el estudio y alabado que sea de dominio público, pone en duda algunas de las afirmaciones, ya que éste establece diferencias entre las dietas y asocia a la mediterránea unos mayores benefecios: "Cabe destacar que ninguno de los planes de dietéticos recoge por completo los beneficios conocidos o los efectos perjudiciales de alimentos concretos; por ejemplo, la dieta mediterránea tradicionalmente no se ha centrado en los granos integrales o la carne roja. Se recomienda el consumo de lácteos bajos en grasa en la dieta DASH, pero se desaconseja en la dieta mediterránea, aunque la evidencia para limitar los lácteos es escasa. La dieta mediterránea enfatiza el consumo de aceite de oliva, mientras que la dieta DASH desalienta la ingesta de grasas y el Índice de Alimentación Saludable Alternativa se refiere a la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados, que en gran medida reflejaría fuentes de grasas vegetales distintas del aceite de oliva. Aún así, estos datos corroboran hallazgos previos que indican que un mayor cumplimiento de patrones dietéticos que enfatizan frutas, verduras, granos enteros, nueces, legumbres, aceites vegetales y pescado, y minimizan la carne roja, la carne procesada y los azúcares agregados, se asocian con un menor riesgo de eventos cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2".

El estudio del British Medical Journal también remarca uno de los mitos que rodean a la dieta mediterránea. como es el consumo de alcohol moderado. Hace algunas semanas otro estudio publicado también en Inglaterra por la Universidad de Cambridge, advertía de que no existe ningún beneficio asociado a una menor ingesta de alcohol, como se ha vendido durante años, sino que simplemente se reduce el riesgo al ser una menor cantidad. Especifican, de hecho, que el alcohol es perjudicial sea cual se su dosis.