'La comida más importante del día', así la llaman. El desayuno es lo primero que entra en nuestro cuerpo por la mañana. Es el único combustible con el que, a no ser que picoteemos algo entre horas, podremos contar hasta la comida, y eso son un montón de horas. Según un informe de la Fundación Española de Nutricion (FEN) en España, un 12% de la población "desayuna solo algo líquido: café, té, leche o cacao"; el 57% algo líquido y pan, tostadas, cereales o bollería; el "10% algo líquido, sólidos y, además, fruta y el 3,36% no desayuna nada en absoluto (muy mal hecho señores del 3,36%).

"El desayuno mediterráneo elimina la bilis almacenada durante la noche, lo que permite una mejor digestión durante el día"

Pero al igual que hay un consenso respecto a la 'obligatoriedad' del desayuno o, al menos, sobre sus beneficios, también debería haberlo respecto a cuál es el más sano para nosotros. Cada cultura tiene su propia aproximación a lo que debería ser este primer 'repostaje'. Los ingleses se basan en el famoso 'english breakfast', que consiste, tradicionalmente, en judías, salchichas, huevos a la plancha, tostadas con mantequilla, tomate a la brasa, beicon, champiñones y 'black pudding' (que en España podríamos llamar 'morcilla venida a menos'). Los americanos por su parte eligen el café muy largo, las tortitas (crepes muy engordadas y aderezadas con sirope de arce), gofres, salchichas, beicon y huevos (ya sean a la plancha o en revuelto), aunque también pueden incluir trozos de tarta.

Pero... ¿qué es típico desayunar en España? Tenemos dos opciones comunes y diametralmente opuestas: Está la más mediterránea, que consiste en café con pan tostado y cubierto de aceite, mantequilla, mermelada, tomate machacado o, en el caso de los más sibaritas, jamón. La otra opción son los churros, que son, a fin de cuentas, masa frita.

English Breakfast. (iStock)
English Breakfast. (iStock)

En un artículo publicado por el 'Corriere della Sera', el profesor de Ciencias Alimentarias de la Università Cattolica di Piacenza y comisario de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA por sus siglas en inglés) Giorgio Calabrese analizaba las fortalezas y las flaquezas de los siguientes tipos de desayuno.

  • El inglés. "Las palabras clave para definir este desayuno son 'huevo y tocino', sustancias muy ricas en proteínas y grasas", explica Calabrese. El resultado de la ingesta de estos nutrientes a primera hora, según el experto, es meternos en el cuerpo una "bomba calórica", llena de grasas saturadas, y en un momento importante del día desde un punto de vista nutricional: "Justo cuando el sistema digestivo ha trabajado toda la noche para deshacerse de la 'basura' de una cena abundante. De forma más específica, el profesor comenta que la vesícula biliar se recarga de bilis en menos de una hora con este tipo de alimentos, lo que puede pagarse con un incremento del riesgo de padecer cálculos renales y también con una mayor probabilidad de tener mayores niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, lo que aumenta las probabilidades de accidente cerebrovascular.
  • El americano. Lo vemos muy a menudo en los medios y ha llegado a convertirse en una institución. Platos rebosantes, montañas de tortitas cubiertas con sirope de arce y una buena nuez de mantequilla, o tal vez unos gofres. Según Giorgio Calabrese, este es "un tipo de desayuno muy alto en grasas y azúcares, que desencadenan la producción de insulina". El desayuno español 'malo' se parece al americano: los churros están rebosantes de grasas (de la fritura), hidratos de carbono que aumentan el nivel de insulina al provenir de masas hechas con harinas refinadas, y azúcar (si los acompañamos de chocolate). Pero por malos que sean..., qué buenos están.

Pan tumaca. (iStock)
Pan tumaca. (iStock)

  • El mediterráneo. Multiples estudios, como el publicado por los científicos Anastasios S. Dontas, Nicholas S. Zerefos, Demosthenes B. Panagiotakos y Dimitros A. Valis, del Hospital Hygeia en Atenas, y la Asociación Helénica de Geriatría, defienden la dieta mediterránea como una de las más sanas que puede seguir el ser humano: "Múltiples estudios revelan que la dieta mediterránea tiene efectos cardioprotectores". Y no solo es el gazpacho y el pescado en las comidas y las cenas, sino también en el desayuno. Una buena rebanada de 'pan tumaca' a primera hora de la mañana nos proporcionará suficientes hidratos de carbono de liberación lenta como para llegar llenos de energía a la comida y además la energía rápida (en forma de monosacáridos como la fructosa del tomate) para empezar cuanto antes. El profesor Giorgio Calabrese ensalza aún más las cualiades de este desayuno, puesto que, según él, "elimina la bilis almacenada durante la noche, lo que permite una mejor digestión durante el día, dado que está compuesta por bicarbonatos que tienen la tarea de limpiar el contenido ácido de alimentos procesados". Y ya si añadimos a nuestra tostada aceite de oliva virgen extra, repleto de ácido oleico y ácidos grasos omega 3, ayudaremos a nuestro cuerpo a mantener un sistema cardiovascular sano.

Nos encanta barrer para casa, pero hay dos cosas absolutamente indiscutibles: la primera es que la gastronomía española es de las mejores del mundo. La segunda es que la susodicha es, si no la más, una de las más sanas del mundo, sin lugar a dudas.