Si no comes, adelgazas. De hecho, te mueres. Las obvias consecuencias de la malnutrición, que incluso investigó profusamente Ancel Keys en su célebre Experimento de Minnesota de 1945 sobre la privación de alimentos, dispararon durante la segunda mitad del siglo XX en EEUU una nueva ola de dietas que pretendían salvar el escollo: adelgazar y estar sano. Perviven aún hoy. Entre ellas la dieta Scarsdale, que tiene más de cien entradas en la web solo en español. El milagro a golpe de clic y 14 días de una tortura a base de comidas bajas en carbohidratos, que ningún nutricionista avalaría.

El bestseller que arrasó en EEUU, 'The Complete Medical Scarsdale Diet' (1978), partía de unas pautas de apenas tres folios

Según algunas falsas versiones, la dieta Scarsdale se originó cuando el cardiólogo Hermann Tarnower observó que los prisioneros de la guerra de Vietnam que regresaban de su cautiverio disponían de una mejor salud que los que no habían sido capturados, como consecuencia de su ingesta calórica. La realidad fue aún más delirante: el best seller de finales de los 70 que arrasó en EEUU 'The Complete Medical Scarsdale Diet' (1978) se produjo a partir de unas indicaciones de apenas tres folios de un cardiólogo de sesenta años que había tratado a los enfermos de radiación de Hiroshima, un publicista y modesto escritor de novelas de misterio, y una secretaria y amante despechada que asesinó al médico dos años después de hacerse millonario con el libro.

La radiación de Hiroshima

Tarnower encarriló su trayectoria tras haber servido como médico del Ejército de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial en Japón tratando a los enfermos y afectados por las bombas y la radiación de Hiroshima y Nagasaki. Regresó a EEUU y fundó la clínica Scarsdale en la localidad del mismo nombre del estado de Nueva York. Imbuido por las preocupaciones de la época acerca del sobrepeso y la obesidad, se sumó a la carrera del Santo Grial: la solución perfecta para adelgazar. De forma similar a Atkins, aunque con algunas diferencias, elaboró una escueta pauta que se basaba en la consabida reducción calórica: fundamentalmente eliminando carbohidratos y grasas y aumentando la ingesta de proteínas.

Jean Harris, detenida por el asesinato de Tarnower en 1980.
Jean Harris, detenida por el asesinato de Tarnower en 1980.

Comenzó a aplicar sus métodos en el centro que dirigía en Scarsdale y que pretendía convertirse en una nueva clínica Mayo. Lo más increíble es que en la era preinternet sus tres folios fueron viajando por todo EEUU y sus consejos dietéticos de boca en boca hasta convertirse en una auténtica moda por todo el país. Después de Atkins, la dieta Scarsdale tomó el relevo y varias revistas se hicieron eco de la nueva ola dietética que sacudía el país y que circulaba de copia en copia y hasta en centros de educación física y consultas de nutricionistas.

Samm Sinclair, un fracasado novelista que se había reciclado como escritor de libros de autoayuda, olió los dólares

El diligente cardiólogo no trabajaba solo. Al pie del cañón, su ayudante, secretaria y amante, Jean Harris, estuvo durante décadas junto al hombre que iba a pegar uno de los mayores pelotazos de la historia editorial médica. Cuando Tarnower se dio cuenta de la popularidad de sus invento, su propio vecino le aconsejó que escribiera un libro para sacar provecho. Pero Tarnower se resistía. No se trataba de celo profesional, su problema era más mundano: ¿Cómo convertir una escueta pauta de tres folios para 14 días en un libro de más de doscientas páginas? Recuerden que no existía internet y que Atkins ya se había forrado con su propio libro en esa misma época.

Tarnower y su vecino no fueron los únicos en darse cuenta del potencial del método. Samm Sinclair, un redactor publicitario y fracasado novelista de misterio, que se había reciclado como escritor de libros de autoayuda, olió los dólares y se presentó en Scarsdale dispuesto a solucionar el problema. No había tenido éxito como novelista pero sin duda tenía oficio para desarrolar materiales de autoayuda: había escrito más de veinte libros. Solucionó las breves indicaciones de Tarnower a base de hinchar páginas con relatos de pacientes que habían sido tratados por el médico con la dieta.

La senda de Atkins

Luego adornaron lo suficiente el libro con las explicaciones de rigor de la época acerca de los alimentos que eran malos, las cantidades que había que ingerir y la inversión de la tabla de macronutrientes: menos carbohidratos y grasas y más proteína. Se publicó en 1978 y como era de esperar en un solo año casi vendió un millón de copias: no en vano la dieta Scarsdale era ya un fénomeno pop. Para mayor sorpresa, Sinclair, que había fracasado con su novela pulp de misterio 'Asesinato muy seco' (1956), un juego de palabras con el cóctel 'dry martini', no acertó con el mejor material posible para una historia de crimen, pasiones y enredos: el que tuvo delante en todo momento.

Jean Harris, la abnegada ayudante, asesinó a Tarnower. El ya millonario sesentón, genio de la dieta milagro y celebridad en el país, había caído abatido a balazos después de que Harris se consumiera viendo cómo su adorado médico disfruaba las mieles del éxito y del dinero con una nueva amante: treintañera, divorciada y más joven que ella. La prensa se volcó en el caso, que tenía todos los ingredientes de un culebrón de éxito: lujo, romance, traiciones y crimen.

Las ventas del libro se dispararon y en EEUU, que ya se habían apuntado a otras modas dietéticas más o menos absurdas se sumergieron en la Scarsdale: una particular excentricidad, puesto que además de incumplir gran parte de las evidencias nutricionales y médicas que ya se sabían sobre el déficit de grasas y carbohidratos, era particularmente restrictiva, aburrida y al borde de la tortura como para que nadie pudiera seguirla más de una semana.

14 días después

Quedaba, además, lo principal: ¿qué ocurría una vez que se superase la terrible prueba de los 14 días? Si se seguía al pie de la letra, se adelgazaba por motivos obvios: una reducción calórica intensa que, sin embargo, no hacía apenas hincapié ni siquiera en el ejercicio -de hecho lo desaconsejaba- y que ahora mismo no pasaría el más mínimo filtro necesario por parte de los especialistas -a pesar de lo cual se sigue practicando-. La mayor parte de las críticas de la dieta Scarsdale, al margen del porcentaje de macronutrientes, es que era peligrosa para la salud, sin contar con que era insostenible en el tiempo: la mayoría volvía a sus hábitos previos a la dieta y recuperaban con ellos su peso anterior.

El asesinato de Tarnower por parte de su secretaria fue un circo mediático en los 80 que precedió al de O. J. Simpson

Al margen de los aspectos nutricionales, Jean Harris, la secretaria asesina, se convirtió en una celebridad con sus propios fans. Su caso fue un espectáculo mediático que se pareció al musical 'Chicago' y que acabó siendo una antesala de lo que sería el juicio de O. J. Simpson. Nadie en su sano juicio, que no pretenda escribir una tesis sobre los fenómenos de masas en EEUU, podría comprarse el libro ahora: lo esencial, es decir las tres o cuatro páginas de donde salió todo, circula en webs con pequeñas variaciones en miles de entradas en muchos idiomas.

Sigue siendo una dieta popular, como la mayoría de las que abogan por la reducción de carbohidratos y ofrecen resultados espectaculares en un periodo breve de tiempo. Para convertir sus argumentos en algo más digerible, se añadieron algunos alimentos prohibidos en la original: entre ellos las frutas. Sí, según Tarnower, la fruta no era un buen aliado para una dieta saludable.