Llega el verano, el momento de ir a la playa o la piscina y lucir cuerpo. Muchas personas prefieren estar bronceadas cuando se presenta esta ocasión, en lugar de tener una piel muy blanca o casi 'lechosa', como se suele decir. Hay quien, a veces, busca acelerar este proceso. Es entonces cuando entra en acción un alimento que parece tener la clave: la zanahoria, el vegetal en torno al cual existe la creencia de que ayuda a que nos pongamos más morenos.

Comes zanahorias, tomas el sol y rápidamente lucirás un bronceado más atractivo para el verano, así lo recomiendan multitud de páginas webs y portales en internet. No obstante, ¿hasta qué punto es cierta esta creencia? ¿Avala la ciencia esta realidad o, por el contrario, se trata de un mito ampliamente extendido? Advertimos anticipadamente que, por desgracia para quien quiera ponerse moreno comiendo vegetales, se trata de un mito.

Moreno no, naranja sí

La creencia de que las zanahorias te ayudan a ponerte moreno parte de la base de que poseen alguna propiedad o tipo de micronutriente capaz de lograr dicho bronceado. Esto es así, pero el color que se adquiere por su consumo no es el típico moreno de rayos de sol. El responsable de este resultado es la melanina, el pigmento oscuro que se encarga de la coloración en la tez, el pelo y los ojos. Y el citado vegetal de forma alargada no tiene efecto alguno relacionado con la activación de la melanina.

Cabe destacar que este mito surge a raíz de una cualidad que sí es cierta: consumir una cantidad considerable de zanahorias y de manera constante puede provocar un cambio en la coloración de la piel. No obstante, la tonalidad de la tez no pasará a ser marrón o morena como erróneamente se ha extendido. En su lugar, adquirirá una gradación anaranjada. La explicación se encuentra en una de las propiedades que posee dicha hortaliza: el betacaroteno.

Las zanahorias tienen un alto contenido en betacaroteno.
Las zanahorias tienen un alto contenido en betacaroteno.

El betacaroteno es un pigmento presente especialmente en las plantas de color naranja y amarillo. Por ello, el hecho de comer estas hortalizas puede llevar a que cambie el color de la piel. Pero hay que tener en cuenta que el tono obtenido es un naranja más similar a la tez de Donald Trump que al moreno de Barack Obama.

Y es que el betacaroteno es una provitamina A que cuando es asimilada por el organismo, acaba transformándose en vitamina A y aportando multitud de antioxidantes. Cuando se acumula dicha sustancia en la sangre, se produce ese ligero coloreado en la piel que se aprecia principalmente en algunas partes del cuerpo. Es en aquellas zonas en las que hay una mayor acumulación de grasa subcutánea como, por ejemplo, las palmas de las manos, donde mejor se observa el cambio.

Las zanahorias pueden inducir una gradación anaranjada. La explicación se encuentra en una de las propiedades que posee: el betacaroteno

Cualquier persona puede hacer la prueba si come durante varios días zanahorias y, pasadas un par de semanas, compara el tono de la piel respecto a los días previos. Esta alteración del color es inofensiva, no tiene riesgos sobre la salud y acaba desapareciendo en el momento en que se dejan de consumir alimentos con betacaroteno.

No es el único alimento que colorea

Calabazas.
Calabazas.

Más allá de la zanahoria, hay una serie de alimentos que también pueden provocar un cambio en el color de la piel. Un estudio publicado en 2012 por la revista científica 'PLOS' y realizado en Escocia determinó que un consumo diario de entre una y tres raciones de vegetales y frutas puede provocar dicha permuta al cabo de 6 semanas. Concretamente, citaban los alimentos con un alto contenido en dos tipos específicos de pigmentos naturales. Por un lado, el betacaroteno no solo presente en las zanahorias, sino también en los boniatos y la calabaza. Y por otro, el licopeno, un pigmento de un rojo intenso presente en los tomates, la sandía, los pimientos rojos y las papayas.

Así, la ingesta prolongada y constante de estos ingredientes puede provocar un ligero y efímero cambio de tonalidad. No obstante, no va a ser ese bronceado tan deseado y duradero. Para ello, hay que acudir a la playa o la piscina, exponerse a los rayos del astro rey y no olvidarse la crema solar para proteger la piel.