Los licores de hierbas han formado parte de la cultura mediterránea desde tiempos inmemoriales. Durante décadas, su producción estuvo vinculada a alquimistas y farmaceúticos, debido a las propiedades medicinales que siempre se le han atribuido. Sin embargo, a partir de estas fórmulas comenzó “la elaboración de licores en las casas, los ‘licores populares’ que más tarde darían lugar a toda una industria licorera a base de plantas medicinales y/o frutas y especias”, relatan desde la Sociedad Española de Fitoterapia. Un arte que siempre ha gozado de gran prestigio y que ahora ha tomado la delantera entre un público más joven y renovado.

Los licores de hierbas vuelven a estar de moda

¿Has oído hablar alguna vez del famoso jägermeister? Se trata de un licor elaborado con la mezcla de 56 hierbas, flores, raíces y frutas de todo el mundo, tal y como presumen los responsables de la marca en su página web oficial. Una bebida espirituosa que fue utilizada por los nazis como anestésico y que recibe su nombre de los altos forestales de la administración pública alemana durante la Ley de Cacería del Reich. Una historia que, unida a un sabor amargo y a la mejor estrategia de marketing posible, ha elevado este trago a los altares de la fiesta española, reinventando un concepto con siglos de tradición. De hecho, es el licor más vendido del planeta con 90 millones de botellas solo en 2014.

Un renacimiento apoteósico que también ha experimentado el clásico vermut, originario de la ciudad italiana de Turín y con fecha de nacimiento a finales del siglo XVIII. Aunque muchos expertos aseguran que su receta permanece en el más estricto secreto, otros apuntan a la combinación de vino blanco, caramelo y hierbas como el clavo, la canela, la manzanilla o el cardamomo, entre otras. El motivo de su regreso parece claro: “Durante años se ha usado para aumentar el apetito en épocas calurosas cuando la gente tiene menos, y de esta forma llegar a la hora de la comida con verdadera hambre”, explican desde Cornicabra, distribuidora de vermut artesano.

Foto: iStock.
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Dos ejemplos de excepción y el fiel reflejo de que todo aquello que una vez estuvo de moda, volverá con la misma fuerza en un futuro próximo. Sin embargo, en esta ocasión, ¿están relacionadas sus bondades nutricionales con esta gran acogida?

¿Un aliado para la digestión?

Cuando terminamos de comer en un restaurante, el camarero de turno siempre ofrece a los comensales una bebida digestiva para bajar el banquete. Un café, un té o, en la mayoría de ocasiones, un chupito de licor de hierbas. Esta costumbre tan arraigada se repite a lo largo y ancho de nuestro país, pero ¿realmente funciona? Se sabe que el alcohol, una vez absorbido en el estómago, favorece la vasodilatación. Que a su vez aumenta la secreción de algunas enzimas digestivas, lo que podría desembocar en una digestión más rápida. Siempre y cuando su consumo no supere el límite establecido, de lo contrario el efecto sería totalmente opuesto y el individuo podría padecer episodios de reflujo, gastritis o diarrea.

Apenas hay estudios sobre los efectos del consumo de las distintas bebidas alcohólicas sobre la secreción gástrica

Una cualidad a la que hay que sumar los atributos de todos los ingredientes que forman parte de su composición. Los más recurrentes como “el cedrón, la manzanilla, el cardamomo, el anís o el ruibarbo son conocidos por sus beneficios para la digestión”, afirman desde Tonel Privado, proveedor de bebidas alcohólicas. Sin embargo, “apenas hay estudios sobre los efectos del consumo de las distintas bebidas alcohólicas sobre la secreción gástrica que pudiesen justificar su empleo después de las comidas”, asegura Paco Aviñó, experto en expansión gastronómica y asesoramiento, en su blog personal.

A esto se unen los riesgos habituales del consumo de alcohol, dando lugar a una dualidad que confunde aún más a la población. Ante esta situación, Aviñó hace referencia a otras técnicas más saludables y con el mismo resultado que los licores de hierbas como, por ejemplo, los caldos y consomés. Estos incluyen “determinados péptidos como carnosina, anserina o balerina, también estimulan la secreción gástrica sin contener alcohol”, añade. Sin embargo, nadie se imagina tomándose una taza de consomé después del postre, un extraño encuentro de sabores que invita sin remedio a la elección del licor de hierbas como estimulante del sistema digestivo. Pero, recordemos, siempre en pequeñas dosis. Bajo esta premisa, ¿cuáles son las opciones más recomendables?

Los licores de hierbas más valorados

El anís es una de las bebidas más destacadas y una de las hierbas medicinales más antiguas del mundo. Sus semillas “estimulan el organismo, activan las secreciones, tonifican el corazón, protegen de las infecciones, regularizan el ciclo menstrual y además activan las funciones de las neuronas”, afirman desde Blog de Farmacia. Por su parte, el aguardiente contribuye a la normalización del sueño, mejora el apetito y tonifica el sistema inmunitario del individuo. Eso sí, siempre que la ingesta se mantenga en los 30 mililitros diarios.

Foto: iStock.
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Unas cualidades similares a las del pacharán, cuyo ingrediente principal es la endrina, una planta de alto valor nutritivo que destaca por su bajo contenido calórico y de hidratos de carbono. Sorprende también “por su gran cantidad en vitamina C, un nutriente esencial con acción antioxidante que interviene en la formación de colágeno, ayuda a que nuestro organismo resista a las infecciones y favorece la absorción de hierro”, señala la destilería Abuelo de Vega. Y acabamos con el licor de mirto, muy popular en las islas de Córcega y Cerdeña, cuya influencia va desde los problemas urinarios y pulmonares, pasando por la caída del cabello, la cicatrización de las heridas o los síntomas del asma.