Decidir qué tomar para la cena supone todo un despliegue de estrategia pues podemos acabar retrocediendo varias casillas en nuestra sacrificada dieta únicamente por no elegir adecuadamente los alimentos. También es posible que los hayamos elegido bien, pero que vayamos a estropearlo todo a causa de una preparación repleta de calorías. En concreto, una merluza supone una estupenda cena, pero ya no tanto si optamos por rebozarla y freírla con abundante aceite. El colmo sería que mojásemos los pedazos en mayonesa e incluso ketchup (que los hay).

Debemos tener presente que nuestro cuerpo, al final del día, ya no precisa de tanto aporte calórico pues no quemará tantas energías. Además, debemos cenar con una antelación de al menos una hora y media, y si pueden ser tres, mejor. Únicamente de esta manera evitaremos irnos a dormir con el estómago todavía lleno con las incomodidades digestivas que esto ocasiona.

Foto: iStock.
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Además, diversos estudios demuestran que la costumbre de cenar tarde, tan arraigada en España, puede derivar en una serie de problemas. En concreto, según investigadores de la Escuela de Medicina Perelman, en la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos, esta práctica no solo puede comportar un aumento del peso, sino también de los niveles de insulina y del colesterol. También puede incidir en el desarrollo de enfermedades cardiacas, diabetes y otros problemas de salud. Por lo tanto, parece evidente que debemos procurar acabar con esas cenas intempestivas y respetar al máximo los horarios.

Pescado por la noche

Dicho esto, parece obvio que esa cena debe ser lo más frugal posible o, por lo menos, no pecar de un exceso de calorías. Y eso es justo lo que conseguimos con el pescado. Diversas razones, además, nos animan a consumirlo por la noche:

  • El pescado fomenta el sueño, dado que contiene ácidos grasos omega 3, sobre todo el azul, que aumentan los niveles de serotonina (hormona inductora del sueño). Así lo evidenció un estudio publicado en la revista 'Scientific Reports', donde se aseguraba que las personas que lo consumían con frecuencia sufrían menos alteraciones a la hora de dormir y, por lo tanto, disfrutaban, como se suele decir, de un sueño reparador.
  • Su digestión es fácil y ligera. Ideal si nos hemos propuesto que nada atormente nuestro descanso.
  • Es un producto bajo en calorías.
  • Y resulta muy nutritivo.

Dicho esto, vamos a ver qué clase de pescados se ajustan mejor a nuestros deseos.

La merluza

Este pescado blanco tiene una fama más que fundada de que nos ayuda a adelgazar. Para avalar esta tesis podemos echar mano de los datos de un estudio clínico elaborado por el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) que asegura que la merluza puede convertirse en la mejor aliada para esta misión. Introducir este alimento en tu dieta te ayudará a mantener a raya las grasas.

Foto: iStock.
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Los autores de este documento descubrieron que comer 100 gramos de este tipo de pescado a diario mejora los niveles de colesterol e incluso el índice de masa corporal. A este conjunto de bondades se añade el hecho de que ayuda a reducir la presión arterial. Y sí, la merluza congelada también vale para conseguir este propósito.

El salmón

En cambio, el salmón, a pesar de que nos encanta tanto por su sabor como por sus inmensas capacidades nutricionales (es una gran fuente de omega 3) resulta que es muy calórico. En concreto, ingiriendo una porción de 100 gramos podemos acabar metiéndonos entre pecho y espalda unas 200 calorías. Por lo tanto, es mejor desterrarlo para las cenas y reservarlo para las comidas del mediodía.

El lenguado

Otra magnífica manera de afrontar la cena es a través de este pescado blanco que apenas contiene grasa. Además, resulta muy suave y fácil de digerir. Otro punto a favor es la rapidez de su cocinado. No hace falta un gran despliegue de habilidades culinarias para tener a punto un rico lenguado de cara a conseguir una cena perfecta: lenguado al horno, a la plancha… Es posible combinarlo con hortalizas, aderezarlo con limón o con unas sencillas hierbas aromáticas. Lo que se nos antoje y, eso sí, que sea liviano.

La pescadilla

La podemos considerar la hermana pequeña de la merluza. Tanto es así que cuando rebasa el kilo y medio entra en la categoría de merluza. También es excelente para meternos en cintura por la noche y cenar como Neptunos. Admite un sinfín de cocinados, pero si nos hemos propuesto como meta adelgazar o simplemente quedarnos como estamos, este pescado es el mejor candidato siempre que lo cocinemos a la plancha con un ligero rebozado de harina o incluso al horno.

Según ciertos estudios, el consumo habitual de pescado nos puede ayudar a dormir y a descansar mejor

Una vez más, no debemos meter la pata con un acompañamiento grasiento como las famosas 'fish and chips', una especialidad culinaria de la que hacen gala los británicos. Con todas estas recomendaciones, hemos allanado el camino para unas cenas veraniegas y sin rastro de grasas.