Seguramente los ninjas, soldados mercenarios del ejército japonés, hábiles a la hora de camuflarse, saltar y tremendamente ágiles, siguieron una dieta basada en el konjac. Amil López Viéitez, doctora en Farmacia, nutricionista y creadora de la Dieta Coherente, lo explica: “La planta de konjac (Amorphophallus konjac) crece en el sudeste africano y en Asia. En China y en Japón se conoce desde hace 2.000 años por sus beneficios para la salud y forma parte de su dieta habitual (konnyaku o shirataki)”.

Insiste en este mismo tema el doctor Adelardo Caballero, director médico del Instituto de Obesidad (IOB): “El konjac es un tubérculo con origen en los países asiáticos. Allí se consumen los productos derivados de este tubérculo desde hace siglos, y recientemente han llegado a Europa en forma de pasta y arroz, e incluso acompañados de salsas preparadas, es decir, como producto mucho más sofisticado”. Su ventaja fundamental “es que no tiene calorías. Una ración tiene menos de nueve. Es un sustitutivo de la pasta y el arroz, sin hidratos de carbono y acalórico. Esta es la diferencia con esta misma versión de productos tradicionales”, recuerda el experto de IOB.

De lo que se trata es de tomar un producto sólido que consigue calmar el hambre

Y este es, precisamente, uno de los motivos fundamentales por los que la ‘pasta sin calorías’ ha traspasado las fronteras. La mala fama de los hidratos de carbono adquirida en los últimos años (como obstáculo para bajar de peso) ha dado paso a nuevas fórmulas que ya han creado moda tanto en diversos países lejanos como en el nuestro. Los motivos del éxito de los nuevos productos basados en el konjac son evidentes. No contienen grasa, ni calorías, ni hidratos, pero sí fibra, de un tipo dietética no digerible en el intestino delgado, que ejerce un efecto de saciante y reduce la ingesta de energía.

“El glucomanano, que se extrae en forma de harina del tubérculo, contiene un 3% de fibra y una elevada capacidad de absorción de agua (90%). Se trata de una fibra soluble con gran poder espesante y de bajo aporte calórico”, insiste la especialista. Y, además, “tampoco aporta azúcares”, recalca López Viéitez.

Beneficios y precauciones

Los pros a estos productos se basan fundamentalmente en que “al tratarse de un compuesto con más del 90% de agua, su valor nutricional es muy bajo. Puede ser una alternativa a la pasta tradicional, para aligerar la dieta de forma puntual, pero si se consume con mucha frecuencia y no se incluye dentro de una variada y equilibrada, puede favorecer déficit nutricional”, agrega.

En definitiva, “no tiene grandes propiedades nutritivas, se trata de no consumir calorías y conseguir saciedad, así como la sensación de tomar un producto de verdad y muy fácil y rápido de preparar”, recalca el doctor Caballero. Los candidatos a su consumo son personas que hacen dietas hipocalóricas, “o personas que sin hacerlas buscan alimentos bajos en calorías. También lo pueden ingerir todos aquellos con intolerancias alimentarias”, documenta el experto.

Foto: iStock.
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Es de valor tener en cuenta que “cualquier persona puede incluirlas en su alimentación, en especial, aquellas que padecen estreñimiento por su contenido en fibra, las que necesitan perder peso y porcentaje de grasa (personas con sobrepeso, diabetes, colesterol, hipertensos ...). También es una alternativa interesante para los celiacos. Las personas con disfagia (dificultades de deglución) deben tener precaución dado que la pasta, al hincharse con el agua, puede hacer bola y provocar obstrucciones a su paso por la garganta. Puede ser consumida por niños y adultos, pero no debe ser la base de la alimentación porque, como hemos dicho anteriormente, su aporte nutricional es pobre. Prueba de ello es que el escritor japonés Soichi Ohyakeb decidió seguir una monodieta a base de konjac y murió de desnutrición.”, recuerda Amil López Viéitez.

Se debe añadir, además, “su posible interacción con medicamentos, al poder reducir su absorción y biodisponibilidad si se toman al mismo tiempo”. Recomendable es insistir en que en la Unión Europea no se comercializan los dulces confeccionados con konjac, “porque estas gominolas gelatinosas pueden causar asfixia en niños, ya que no se disuelve fácilmente en la boca”, recalca la experta. Desde el lado positivo asoma el hecho de que aportan un gran poder saciante. “Mucho más que la pasta tradicional, pues al mezclarlas con agua pueden absorber hasta 50 veces su peso en agua. De hecho, la EFSA (European Food Safety Authority) reconoce esta propiedad y por ello el glucomanamo como parte de los suplementos saciantes. También se considera que ayuda a reducir el colesterol, al limitar la absorción de las grasas que se ingieren en la comida”, documenta la nutricionista Viéitez.

Foto: iStock.
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Es importante, no obstante, tener en cuenta que la población puede tender a ‘enmascararlas’ por ser insulsas, lo que echa a perder su valor acalórico. “En este punto hay que ser cuidadoso para no utilizar ingredientes que vayan en contra de una dieta ligera como grasas o nata. De todos modos, su aspecto, su textura más gelatinosa y su sabor insípido las hacen mucho menos atractivas que una pasta de trigo de toda la vida”, añade.

Si llegados a este punto los lectores están interesados en hacerse con este tipo de productos deben recordar, por ejemplo, que “se puede obtener en tiendas especializadas y a través de centros de tratamiento de la obesidad. Se presenta en forma de espagueti, noodles, fetuccini, lasaña, etc., y con salsas de acompañamiento italianas, thai, curry, chinas, etc”, recuerda el director de IOB.