Seguro que en tu trabajo tienes un compañero que lleva una dieta muy poco variada y que almuerza pasta o arroz todos los días cambiando apenas la salsa con la que los acompaña. ¿Cómo es capaz de mantener la línea cuando un régimen similar te llevaría a ti y a muchos otros a padecer sobrepeso?

La así llamada nutrigenética, una especialidad que estudia la relación que existe entre nuestros genes y la respuesta de cada individuo a la dieta, asegura tener respuestas a esta y a muchas otras incógnitas alimentarias.

Esta tecnología analiza 18 genes que determinan cómo metabolizamos la mayoría de los alimentos

Tras la secuenciación del genoma humano en la pasada década, tenemos constancia de las proteínas y las enzimas que determinan desde el color de nuestro cabello a la predisposición a padecer una enfermedad determinada. Este conocimiento aplicado a la nutrición permite hallar modificaciones en los genes y estudiar, por ejemplo, el polimorfismo específico que afecta a la lactasa, la enzima que rompe la lactosa, para verificar si está alterado. ¿Cómo es posible acceder a esta información? La solución pasa por un test que se inicia con una operación tan sencilla como sacar una muestra de la mucosa bucal con un bastoncillo de algodón.

Comer como dicta nuestra naturaleza

Juan Carlos de Gregorio, fundador y CEO de Clínicas CRES, uno de los centros donde se efectúan este tipo de pruebas, nos explica que esta tecnología se centra en el análisis exclusivo de 18 genes localizados y 26 polimorfismos que determinan cómo nuestro organismo metaboliza la mayoría de los alimentos. Se puede así evaluar la forma en que cada persona procesa sustancias elementales como las grasas, los hidratos de carbono, las vitaminas...

El objetivo consiste en abandonar, de este modo, aquellos hábitos nutricionales que irían en contra de nuestro código genético: "Si no metabolizas bien los hidratos de carbono y recurres con frecuencia a los bocadillos, tendrás muchas posibilidades de caer en la obesidad", nos comenta el experto. "En casos así, se invita al sujeto a utilizar como principales fuentes de energía otras alternativas como, por ejemplo, las proteínas o las grasas saludables", puntualiza.

Foto: iStock.
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A partir de estos test se puede obtener otro tipo de información no menos relevante acerca de las intolerancias: "Podemos adelantarnos, por ejemplo, a la aparición de una celiaquía y asesorar al paciente sobre qué cantidades de gluten debería estar tomando hoy en función de si su alteración es elevada o solo moderada", explica De Gregorio.

Intolerancias que, según el especialista, tienen también una repercusión directa sobre la propia línea: "Cuando no metabolizamos bien la lactosa, se genera una inflamación intestinal que provoca que muchas personas aparenten tener sobrepeso. Basta eliminar la lactosa de su dieta para que empiecen a perder kilos".

Una herramienta a medida

¿Cuál es el proceso completo que se lleva a cabo en este tipo de test? El primer paso consiste en una entrevista personal para saber los hábitos nutricionales del paciente. Tras las correspondiente mediciones del peso corporal y del perímetro abdominal, se toma una muestra de la mucosa bucal con un algodón. Por último, en el laboratorio se analizará esta muestra con un lector capaz de comparar el código genético del paciente con otro estándar.

Más que una dieta, lo que se ofrece es una propuesta de cambios nutricionales. Al final del examen, el paciente recibirá un informe en formato libro que aclara cómo metaboliza cada tipo de comida. Un especialista se encargará de explicarle también los pormenores del estudio. "No solemos invitar al paciente a que elimine totalmente de su régimen un alimento concreto. Si, por ejemplo, metaboliza mal las grasas animales, le aconsejaremos que tome poco chorizo, señalándole que con otros productos como el lomo no tendrá tantos problemas, ya que no posee tantas grasas", explica el especialista.

Foto: iStock.
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Una vez completado el procedimiento, no serán necesarias más lecturas. Aunque en el futuro la tecnología mejorará y se podrán leer más polimorfismos, el informe que se realice en el presente seguirá siendo válido.

El precio de uno de estos de test ronda los 300 euros. ¿Es un sistema válido para todo el mundo? Juan Carlos de Gregorio afirma que cualquier individuo lo puede llevar a cabo y lo aconseja especialmente en el caso de los niños, como medida para prevenir problemas nutricionales que se acabarán manifestando en la edad adulta: "Hemos tenido pacientes sin anomalías genéticas. Incluso en estos casos, los test les han sido muy útiles, ya que han corrobado que su sobrepeso se debía exclusivamente a un excesivo consumo de calorías".