Los factores genéticos de cada persona no influyen en las dietas nutricionales para perder peso. Ni siquiera determinan un índice de masa corporal elevado ni predisponen de forma definitiva a la obesidad, por lo que los regímenes individualizados basados en ese factor son inútiles. La conclusión del estudio de la Universidad de Múnich cae como una bomba después de años en que se ha afirmado que para que sean efectivas ciertas dietas, deben tener en cuenta los factores genéticos. El numeroso equipo de investigadores formado por especialistas de varias universidades de Europa y EEUU desmiente en concreto que el denominado gen de la obesidad FTO —'fat mass obesity'—, descubierto por investigadores ingleses y publicado en la revista 'Science' en 2007, juegue un papel importante y afirman que este solo es relevante en mutaciones muy poco frecuentes.

Prescribir dietas en función de perfiles genéticos asociados con la obesidad y el sobrepeso es erróneo

Lo que los investigadores dejan al descubierto es que la idea de prescribir o prohibir ciertos alimentos, seguir determinados hábitos y observar el porcentaje de macronutrientes en función de este gen FTO y del MCR4, asociados desde hace unos años con la obesidad y el sobrepeso, es completamente errónea. Tras un exhaustivo análisis de los diferentes datos recogidos durante años en más de 10.000 artículos científicos que trataban sobre la materia, han llegado a la conclusión de que no existe evidencia científica suficiente para establecer una relación y que, por consiguiente, estos no influyen en la dieta que se debe seguir.

"La panóramica que establecen las investigaciones basadas en dietas recomendadas según el perfil genético inciden en que son un método efectivo para el control del peso y la salud. El proyecto Food4Me mostró incluso evidencias de que el grupo de sujetos que recibieron dietas individualizadas perdió más peso que el de control. Sin embargo, la inclusión de las diferentes variantes genéticas en las recomendaciones personalizadas para la dieta no tuvo ningún beneficio en la pérdida de peso".

Sensación de saciedad

En un estudio anterior, publicado por el 'British Medical Journal', se aseveraba, incluso, que el indice de masa corporal ni siquiera juega un papel determinante con estos genes: "Hasta hace poco, las variantes genéticas que se sabe que influyen en el IMC estaban, en gran parte, restringidas a mutaciones en varios genes que causan enfermedades raras, a menudo graves síndromes monogénicos con la obesidad como característica principal. Se cree que las mutaciones en estos genes actúan a través del sistema nervioso central y, en particular, en el hipotálamo, para influir en el equilibrio energético y el apetito, por lo tanto llevando a la obesidad. Sin embargo, no se sabe si la variación genética en vías similares también es relevante para la forma común de obesidad y la variación de la población en el IMC".

Foto: iStock
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En pocas palabras: estos marcadores genéticos asociados a la obesidad explican solo una pequeña fracción de por qué el indice de masa corporal de algunas personas es más elevado que el de otras. Lejos del alcance científico, las implicaciones del nuevo estudio son potencialmente polémicas, ya que en cierto grado desmienten que las personas con problemas de sobrepeso u obesidad estén predeterminadas desde su nacimiento para ello. Más bien al contrario, solo un pequeñísimo porcentaje con una mutación genética rara tiene predisposición a desarrollar sobrepeso y obesidad, según las evidencias actuales. En el resto de los casos, se debe a los hábitos nutricionales y al ejercicio. Los investigadores no se refieren a pequeñas variaciones de peso o a cuestiones de metabolismo que puedan afectar de forma parcial sino a mutaciones genéticas que deriven en una enfermedad como la obesidad mórbida.