En 1902, Thomas Alva Edison, el inventor de la bombilla (aunque a día de hoy sigue siendo objeto de discusión si fue el), del fonógrafo o de la cámara de cine, dijo: "El médico del futuro no dará a sus pacientes medicinas, sino que hará que se interesen en el cuidado del cuerpo, en la dieta, la nutrición y en la causa y prevención de enfermedades". Aunque a día de hoy, un mundo sin medicinas es algo muy difícil de concebir, sí que hemos aceptado que lo que comemos y los nutrientes que absorbe nuestro organismo gracias a ello, interviene de forma muy notable en nuestra salud. A raíz de esto, nos interesamos en consumir todos los nutrientes cada día, y uno de ellos son las vitaminas del grupo B. Pues bien: ahora, al parecer, su consumo en forma de suplementos podría resultar peligroso.

Los hombres que toman suplementos de 20 mg de B6 al día duplican el riesgo de tener cáncer de pulmón

Este grupo está compuesto por 8 tipos diferentes de vitaminas (B1, B2, B3, B5, B6, B7, B9 y B12) y todas ellas tienen en común que son fundamentales para un correcto metabolismo celular (vamos, que todas las reacciones químicas que deben ocurrir en el interior de una célula lo hagan con normalidad). La buena noticia es que los españoles consumimos suficientes cantidades de vitaminas B, según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética. Pero hay un grupo de población que está en riesgo: los veganos. Esto se debe a que ningún alimento vegetal contiene vitamina B12, por lo que están obligados a tomarla en forma de suplementos (que se sacan de bacterias productoras de estas vitaminas cultivadas en laboratorio). Hasta aquí, todo correcto. Ahora, por desgracia, un estudio publicado por los investigadores Theodore M. Brasky, Emily White y Chi-Ling Chen, de la Universidad Estatal de Ohio, el Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle (ambos centros en EEUU) y la Universidad Nacional de Taiwán respectivamente, ha revelado que el consumo de vitaminas B6 y B12 podría incrementar el riesgo de cáncer de pulmón... aunque solo en los hombres.

Todo empezó con un estudio publicado por la doctora Marta Ebbing y su equipo del Haukeland University Hospital en Bergen (Noruega). En él participaron 6.837 personas, de las cuales la mitad tomó suplementos de vitaminas del grupo B y la otra mitad un placebo. Los resultados fueron sorprendentes: aunque la muestra era demasiado pequeña para obtener conclusiones, lo cierto es que las personas que tomaban los suplementos parecían desarrollar más cánceres de pulmón. A los investigadores del primer estudio mencionado más arriba les llamaron mucho la atención estos datos, así que decidieron replicarlo en Estados Unidos, solo que esta vez, con un grupo de estudio de 77.000 personas. ¿Sus resultados? Los hombres que tomaban suplementos de 20 miligramos de vitamina B6 al día duplicaban su probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón, y los fumadores que tomaban suplementos de B12 de 55 microgramos, tenían cuatro veces más probabilidades de padecer cáncer de pulmón que los fumadores que no tomaban suplementos. Lo más curioso, es que no se observó ningún aumento del riesgo de desarrollar cáncer en las mujeres.

Foto: iStock.
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Hasta aquí parece haber una relación directa entre los suplementos y el cáncer, pero tenemos que ir con cuidado, porque como el mundo científico se ocupa de recordarnos, "correlación no implica causalidad". Esto quiere decir que no sabemos qué es lo que provoca el cáncer o los mecanismos por los que esto ocurre.

En declaraciones a 'The Atlantic', el autor principal del estudio, Theodore M. Brasky, explicaba que no tienen ni la menor idea del porqué de los diferentes resultados en función del sexo. Pero lo que sí saben es que las funciones de las vitaminas B6 y B12 están relacionadas con la formación de ADN y con la expresión de los genes (el mecanismo por el que los genes 'fabrican' compuestos como proteínas).

Parece que los científicos no paran de darnos disgustos: si estamos desnutridos, malo. Si estamos bien nutridos, peor.