La moda de las dietas no es un fenómeno propio del siglo XXI. Hace años, allá por la década de los 70, cuando en las casas sólo entraban los alimentos de ordinaria necesidad, un cardiólogo estadounidense tiró la primera piedra de los hábitos alimenticios pensados para adelgazar. Se llamaba Robert C. Atkins y fue un pionero en los que a los régimes se refiere. Su modelo nutricional fue una de las primeras dietas cetogénicas, es decir, aquellas en las que se limita de forma drástica la ingesta de carbohidratos y se dispara el consumo de grasas.

Tras la conocida como dieta Atkins vinieron otras muchas que imitaron su patrón. La dieta Keto, por ejemplo, ha tenido en los últimos tiempos un momento de gloria propiciado, en gran medida, por las alabanzas y bondades que famosos como Kim Kardashian o Mick Jagger han contado sobre este plan de nutrición.

Con una dieta compuesta por un 80% de grasas, los ratones pesaban hasta un 15% menos


Sin embargo, a pesar de su buena fama y resultados prometedores, ya son varios expertos nutricionales los que insisten en los problemas que esta dieta puede generar. Y uno de los principales es el aumento de peso.

Experimento en ratones

En este sentido, un estudio publicado recientemente en el Cell Metabolism y elaborado por la Universidad de Aberdeen y la Academia de Ciencias de China, viene a decir que la grasa, como era de esperar, engorda y que, por tanto, las dietas de este tipo no tienen beneficios a largo plazo.

Para demostrarlo, los responsables de este estudio, alimentaron a un grupo de ratones con 30 dietas diferentes y variadas en contenido de grasas, carbohidratos y proteínas. Durante los tres meses que duró el estudio, los investigadores comprobaron que los ratones a los que se les había suministrado una dieta compuesta únicamente por grasas engordaron un 60% más que los alimentados sólo a base de carbohidratos.

Foto: iStock
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Sin embargo, se dieron cuenta de que al reducir mínimamente los contenidos y elaborar una dieta compuesta por un 80% de grasas, los ratones pesaban un 15% menos que los que se alimentaron con un 60% de grasa.

Por tanto, aunque no hay una evidencia científica que lo demuestre, es posible que una dieta extremadamente alta en grasas y baja en carbohidratos pueda ayudar a perder peso. Al menos en el caso de ratones.

Dieta confusa

Los investigadores reconocen que emitir una teoría acertada sobre este tipo de dieta es complicado. Los resultados -dicen- pueden variar en los humanos. A pesar de todo, se atreven a reconocer que, aunque una dieta alta en grasa “no es recomendable para bajar peso”, los efectos de la dieta Keto pueden verse a corto plazo.

Las grasas y proteínas del pescado también cuentan para la dieta keto. iStock
Las grasas y proteínas del pescado también cuentan para la dieta keto. iStock

Este estudio, por tanto, aunque da pistas, no ofrece una respuesta definitiva a la pregunta de si las dietas altas en grasa engordan o no. Otros artículos, en cambio, como el publicado en el Atlanta Journal-Constitution, insisten en que la grasa es la única causa del aumento de peso.

Otros pros y contras

Además de la pérdida de peso, a la Keto se le han atribuido otras virtudes que, por los motivos ya expuestos, nunca se han podido comprobar con rigurosidad. En el año 2008, el diario Lancet Neurology publicó los resultados de un estudio que afirmaba que las dietas de este tipo podían ayudar a controlar los ataques de epilepsia en niños. Y aunque esta ventaja no tiene nada que ver con la pérdida de peso, algunos doctores como Isabel Jimeno, profesional del Centro Felicidad Carrera, declaró a la revista Vogue que “muchos pacientes habían experimentado una mejoría en sus problemas de epilepsia al seguir este tipo de dieta”. Y añade que “al observarse que además producía una disminución de peso comenzó a utilizarse con ese fin”.

También María Serrano, nutricionista de Herbalife, aseguran que la dieta Keto sí es eficaz en el tratamiento de dolencias como la epilepsia o incluso el cáncer. Otros expertos, en cambio, alertan de los problemas de esta dieta y explican que la cetosis debe controlarse correctamente para no dañar la masa muscular y provocar alteraciones a nivel orgánico.