Negro, blanco, con leche, relleno de frutas, con frutos secos, con licor... El chocolate es un placer innegable y uno de los dulces que más paladares conquista, incluso creando una devoción exacerbada. Comenzó siendo una bebida sagrada con la que mayas y aztecas agasajaban a sus dioses, luego fue moneda de cambio y hoy es uno de los manjares omnipresentes en nuestra gastronomía, ya sea como alimento o como ingrediente protagonista en multitud de elaboraciones.

Claro que, en la medida que se ha generalizado la ingesta de chocolate, este ha incrementado su exposición a un sinfín de juicios sobre su consumo, sus propiedades nutricionales o sobre sus efectos, muchos de ellos erróneos. Seguro que hay más de un lector que en alguna ocasión ha escuchado "no comas mucho chocolate, te saldrá acné", "opta por el chocolate negro, pues no engorda" o "el chocolate crea adicción". Afirmaciones que se han propagado entre los consumidores, quienes erróneamente las asumen como verdades inexpugnables. He aquí algunas falacias surgidas en torno a este 'manjar de los dioses'.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Falsedades e invenciones

  • Crea adicción. Es cierto que el chocolate contiene sustancias que enganchan, como la teobromina, la cafeína y el triptófano, el cual estimula la liberación de serotonina, también conocida como la 'hormona de la felicidad'. Esta recrea una sensación de complacencia inmediata en el cerebro y, por ende, la necesidad de seguir comiendo. Sin embargo, para que el consumo de chocolate induzca a una adicción habría que comer cantidades considerables. Por tanto, para ser exactos, la ingesta de este dulce genera más bien ganas -no lo negamos, a veces irrefrenables- de seguir degustándolo.
  • Es estimulante. Como se ha mencionado, el chocolate tiene teobromina -10 gramos por cada kilo en el caso del chocolate negro- y cafeína -200 miligramos por cada 100 gramos en el chocolate con leche-, sustancias que se consideran estimulantes del sistema nervioso central. Aunque quien lo consume experimenta un aumento de la energía y se siente más despierto durante un lapso de tiempo, no produce una gran mejoría de ánimo. Esta es la conclusión a la que ha llegado la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y Nutrición (EFSA), que determina que no hay una relación entre dichas sustancias y una alteración del estado anímico.

La razón es que ningún alimento causa por sí mismo un incremento de peso y el chocolate no es una excepción

  • Antidepresivo. Muchos recurren a la ingesta de chocolate para aplacar la debilidad emocional. Aunque este dulce contiene sustancias como el triptófano, la feniletilamina o la anandamina, las cuales proporcionan placer y relax, ciertamente no existen estudios que lo demuestren, tal y como explicita la EFSA.
  • Engorda. Técnicamente, no es cierto. La razón es que ningún alimento causa por sí mismo un incremento de peso, y mucho menos cuando se consume con moderación y en el marco de una dieta sana, variada y equilibrada. Si además hay una coherencia entre lo que se ingiere y el gasto energético, las posibilidades de ganar kilos se reducen aún más. Es cierto que este manjar tiene un alto contenido calórico -100 gramos de chocolate negro aportan 540 kilocalorías aproximadamente- y es generoso en grasas saturadas. Teniendo en cuenta esto, en la mesura está la clave. Lo adecuado es consumir una o dos onzas al día, que equivalen a unos 15 o 20 gramos.
  • Previene enfermedades de corazón. El chocolate puede presumir de tener un alto contenido en flavonoides, que son antioxidantes naturales. Estos, según el estudio realizado en el Centro de Resonancia Magnética de la Universidad de Nottigham, en Reino Unido, "ayudan a aumentar el flujo sanguíneo, a prevenir el deterioro vascular -incluida la demencia y los accidentes cerebrovasculares- y, por tanto, a mantener la salud cardiovascular y la frecuencia cardíaca". Sin embargo, la EFSA alude que no hay evidencias científicas que verifiquen estos resultados. En cambio, este mismo organismo considera que los 200 gramos de flavonoides que contiene el cacao o 10 gramos de chocolate negro contribuyen a la dilatación de los vasos sanguíneos, a la estimulación de la circulación sanguínea y, por tanto, a una mejora de la salud y el funcionamiento de algunas funciones del sistema cardiovascular.
  • Genera acné. Una de las creencias más populares que se le atribuye al chocolate es que su consumo propicia la aparición o el agravamiento del acné. Aunque hace unos años se señalaba a los factores dietéticos como culpables de esta aparición, hoy se consideran muy poco relevantes. La razón, tal y como pone de manifiesto la investigación realizada por la Academia de Nutrición y Dietética Americana, es que no existen alimentos concretos que provoquen la aparición del acné. Su desarrollo es consecuencia del mantenimiento de hábitos alimenticios inadecuados y una dieta rica en azúcares a lo largo del tiempo.
  • Sin azúcar, es 'light'. En los últimos tiempos, podemos ver en los lineales del supermercado nuevas variedades de chocolate, como las exentas de azúcar. Estas incluyen otras alternativas, como la estevia, por lo que tienen menor aporte calórico que las versiones convencionales. Sin embargo, siguen teniendo un elevado contenido energético, así que no pueden considerarse bajas en calorías y mucho menos aumentar la dosis de consumo.