Sol, playa, montaña, viajes, diversión… forman parte de las vacaciones estivales, como los frecuentes aperitivos, las comidas copiosas, la ingesta mayor de bebidas alcohólicas y carbonatadas y los dulces y helados. Es la respuesta a por qué buena parte de los españoles reconoce que gana peso en verano.

Los especialistas defienden que para quitarse los kilos de más acumulados a lo largo de un mes es necesario introducir cambios pequeños en la dieta. Como aclara Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad, “lo más importante es adquirir nuevos hábitos de vida que conduzcan a la pérdida de peso. Pero aún lo es más que estos cambios se mantengan para evitar la recuperación de peso”.

El objetivo es adquirir nuevos hábitos de alimentación y de vida que conduzcan a la pérdida de peso


De hecho, hay pautas sencillas que pueden ”contribuir a que esos cambios se traduzcan en la modificación del apetito y la actitud hacia la comida”, insiste el experto. Y todo sin tener que recurrir a las dietas milagrosas. De hecho, según la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN), el 95% de las personas que realiza una dieta milagro vuelve a recuperar el peso perdido.

Como aclara el director del IOB, “uno de los mayores aciertos para reducir el exceso de peso reside en consultar con un especialista que determine cuál es la mejor estrategia a seguir, todo dentro de una tratamiento personalizado”.

Claves principales para perder peso

  • Fuera alcohol. Durante el verano es común el abuso de bebidas alcohólicas en aperitivos, comidas, además de las copas durante la noche. Esta medida “es una de las rutas más inteligentes y rápidas para perder peso. Además, el alcohol es químicamente similar al azúcar, por lo que al beberlo se provoca la misma resistencia a la insulina que puede promover el aumento de peso. Tiene además muchas calorías y ningún beneficio nutricional”, recuerda el experto.

Foto: iStock.
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  • Los alimentos necesarios. Es recomendable aumentar el consumo de verduras y frutas. Muchas de ellas (brócoli o alcachofa) son ricas en potasio, lo que ayuda a eliminar la retención de líquidos. “Llevar una dieta mediterránea a lo largo de seis semanas, rica en vegetales, granos integrales, frutas, nueces, aceite de oliva, proteínas magras y productos lácteos bajos en grasa ayuda a quitar los kilos de más”.
  • Se recomienda hacer cinco comidas al día, cuidando especialmente el desayuno. “Hay estudios que demuestran que el sobrepeso es más frecuente en las personas que no desayunan que en las que sí, de ahí su valor. Es mejor tomar un tentempié sano (fruta, yogur…) a media mañana y a media tarde para evitar llegar con mucha hambre a las comidas”, recuerda el doctor Caballero.
  • Añadir las sopas en la dieta. Son varios los estudios que han constatado que es gran supresor del apetito porque consiste en una combinación de líquidos y sólidos que eliminan el hambre. La mejor fórmula es ingerirla antes de cualquier comida porque se ha demostrado que la ingesta total de calorías se reduce hasta en un 20% en comparación con una comida sin ella.

Foto: iStock.
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  • Evitar grasas, fritos, embutidos, y reducir los carbohidratos altamente refinados que existen en muchas comidas, porque aumentan los niveles de azúcar en la sangre y alientan al páncreas a producir insulina, lo que facilita la acumulación de grasa. Es mejor usar carbohidratos de combustión lenta y sin refinar: avena, arroz basmati o pan integrales.
  • Hacer más ejercicio. Uno de los pilares básicos del control de peso es la práctica de ejercicio y es clave si se quiere perder peso.
  • Raciones más pequeñas. “Tendemos a comer el 92% de los alimentos que servimos nosotros mismos, así que es mejor reducir la cantidad. También tendemos a seguir comiendo hasta que el plato esté listo, por todo ello es mejor usar un plato más pequeño en las comidas”, apostilla el experto.