Seguir una dieta antiinflamatoria supone tener menos riesgo de muerte temprana por cualquier causa (incluida el cáncer y las enfermedades cardiovasculares) y prolongar el tiempo de vida, especialmente en los fumadores.

Así de contundente es el resultado de un estudio dirigido por la doctora Joanna Kaluza, del departamento de Medicina Medioambiental del Instituto Karolinska de Suecia, y que acaba de publicarse en 'Journal of Internal Medicine'.

Incluso realizando un seguimiento únicamente parcial de la dieta, resulta beneficiosa para la salud

En la investigación participaron más de 68.000 hombres y mujeres suecos, de entre 45 y 83 años de edad, a quienes se les hizo un seguimiento durante nada menos que 16 años. Se analizó de cerca su alimentación, de acuerdo a unos parámetros fijados, para conocer su nivel de adherencia a la dieta antiinflamatoria.

Así, concluyeron que los que la siguieron al pie de la letra tuvieron un 20% menos de riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular, un 13% menos de riesgo de mortalidad asociada al cáncer y un 18% menos de riesgo de mortalidad en general. Curiosamente, los mayores beneficiados por este tipo de alimentación son los fumadores, ya que en ellos la reducción del riesgo de mortalidad fue mayor en los tres casos analizados, 36% menos de riesgo de muertes por problemas cardiovasculares, 22% menos de riesgo por cáncer y 31% menos de riesgo general.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Según la doctora Kaluza, “la investigación ha mostrado también que incluso un seguimiento parcial de la dieta antiinflamatoria resulta beneficiosa para la salud”. La inflamación es una señal que el cuerpo envía cuando algo falla, una indicación de que no estamos todo lo sanos que debiéramos y el sistema inmune se defiende. Numerosos estudios han confirmado ya la relación entre la inflamación y todo tipo de enfermedades, desde las cardiovasculares a la diabetes tipo 2, la artritis reumatoide, la hipertensión, el cáncer... Y podemos controlarla en cierta medida mediante la alimentación.

Como señala el Dr. Frank Hu, profesor del departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard, "algunos de los alimentos que se han asociado con un aumento del riesgo de enfermedades crónicas están también relacionados con la inflamación. Y no es extraño, ya que la inflamación es un importante mecanismo subyacente para el desarrollo de dichas enfermedades".

Sí al mayor consumo de frutas y legumbres

¿En qué consiste, entonces, este tipo de dieta que tanto promete? Terica Uriol, licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos y en Farmacia, explica a Alimente que "una dieta antiinflamatoria es la que nos permite depurar y eliminar lo que hay que eliminar, para mantenernos sanos y limpios. Y el cuerpo lo nota, porque te deshincha."

Foto: iStock.
Foto: iStock.

¿Qué tenemos que comer si queremos seguir esta dieta? Según Uriol, "hay que apostar por el consumo de frutas, verduras y hortalizas, intentando siempre que sean frescas. También potenciar el consumo de proteínas vegetales, como son las legumbres, o si son animales, escogiendo preferiblemente el pescado. El objetivo principal de esta dieta es que lo que el cuerpo tenga que eliminar lo elimine lo antes posible y no esté mucho tiempo en nuestro organismo".

Es importante reducir el consumo de sal e ir acostumbrándonos a utilizar otros condimentos, como las especias

No consiste, por tanto, en un plan de adelgazamiento o en un programa a corto plazo, sino en una forma de alimentarse para mantenerse sano. Los alimentos ricos en fibra, depurativos, como los cítricos o el salvado de avena, van a jugar también un papel importante en esta dieta.

"Comemos mucho de lo que no necesitamos"

En el otro lado de la balanza, ¿qué productos debemos desterrar de nuestra despensa? La experta en nutrición lo tiene claro: "Todo aquello que te hincha. Muchas veces, por ir a toda prisa e intentar facilitarnos la vida, comemos más de lo que no nos hace falta. Y aquí entran las grasas saturadas, los azúcares y las harinas refinadas y un exceso de proteína; además de que por regla general nos pasamos con la sal. Alimentándonos así acumulamos toxinas, no vamos al baño a diario, nos hinchamos...".

Una buena alternativa al uso abusivo de sal es, como indica Uriol, "utilizar condimentos naturales, especias (la cúrcuma tiene un probado poder antiinflamatorio). Y si usamos sal, que sea sal marina, no el cloruro sódico químico que sale del laboratorio. En la sal marina el proceso que se sigue es quitar el agua al agua de mar, simplemente. Y esa sal te hace retener menos sodio y es más sana". También es importante disminuir el consumo de carnes rojas, porque "se digieren mal y causan inflamación y retención de líquidos".

Foto: iStock.
Foto: iStock.

En cuanto a las bebidas, hay que tener cuidado con las carbonatadas y azucaradas, así como con el alcohol. Un estudio de la Universidad de Harvard relaciona el consumo habitual de los refrescos azucarados con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Sobre las bebidas alcohólicas, Terica Uriol comenta que "son fatales, porque entre otras cosas hacen que segregues más ácido en el estómago, lo que también te hincha. Hay una excepción, el vino. Una copita de vino al día sí la recomiendo, porque es antiinflamatorio y anticancerígeno, y te limpia".

Esta dieta antiinflamatoria tiene, por tanto, bastante en común con la dieta mediterránea (alto consumo de frutas y verduras frescas, pescados, legumbres...). Pero, como comenta Terica Uriol, "no son exactas, porque la dieta inflamatoria propone más alimentos antioxidantes. Con la mediterránea tenemos que ser cuidadosos con el aceite, no podemos consumirlo libremente sin medida, aunque sea de oliva. Si lo utilizamos en crudo (y nunca es necesario hacerlo en grandes cantidades), fenomenal; pero mucha gente lo usa también para freír. Y ahí el aceite de oliva ya no es tan beneficioso como la gente puede pensar".