Estamos despertando de un letargo de comodidad, autocomplaciencia y malos hábitos. Los platos revientan de comida, los bolsillos se vacían, la cintura gana diámetro y la industria de la alimentación se frota las manos mientras siguen presentando raciones cada vez más grandes. Es engordar para morir y no es una metáfora. Se nos llena el paladar de sabores cada vez más elaborados y apetitosos, pero quebrantamos nuestra salud y hasta el raciocinio a la hora de elegir la comida. Tanto que la obesidad y el sobrepeso en el mundo ya suponen más costes sanitarios que los derivados del tabaco. Parece apocalíptico. Lo es para Miguel Ángel Martínez, autor de 'Salud a ciencia cierta. Consejos para una vida sana' (editorial Planeta): "Hay que actuar ya porque la obesidad no para de crecer. Nunca habíamos comido tanto, más del 70% de los adultos en España está por encima de su peso, es una auténtica catástrofe, porque a la larga la obesidad provoca la muerte. En EEUU, la morbimortalidad es ya enorme por esta causa. No es una cuestión de estética, es una emergencia sanitaria".

"El coste sanitario de la obesidad y el sobrepeso ya es equivalente al producido por el tabaco"

El experto médico incide en que es una cuestión pandémica, de difícil tratamiento: “No ha habido un precedente igual en toda la historia de la humanidad como el de ahora respecto a la obesidad. En España lo raro es estar en el peso normal. Es una pandemia porque afecta a todo el planeta. En EEUU, por ejemplo, el porcentaje de obesidad mórbida en mujeres es del 10% y el de los hombres del 7%. Mórbida significa que necesitarían cirugía bariátrica. Y sigue creciendo. La carga que supone esto es insoportable para cualquier sistema sanitario público".

Aquí aún no se alcanzado los derivados del consumo de tabaco, pero se acercarán en los próximos años. "Si tomamos el dato mundial, los costes médicos de la obesidad y el sobrepeso ya son equivalentes a los producidos como consecuencia de fumar. Hay que facilitar a la población herramientas que les ayuden a combatir esa epidemia ya que tiene un componente muy grave: una vez que se instala, es muy difícil perder peso. Por eso, es muy importante enseñar cómo se previene ya que el tratamiento es muy arduo y difícil, no hay dietas ni soluciones rápidas a un problema de salud que se ha ido complicando durante años”.

Editorial Planeta.
Editorial Planeta.

El investigador y epidemiólogo de la Universidad de Navarra y catedrático visitador de la Universidad de Harvard, donde colabora en varios proyectos, revolucionó el concepto de la dieta mediterránea en todo el mundo hace ya un lustro con el macroestudio de Predimed, que lideró junto a varios especialistas del departamento de epidemiología de Navarra y que marcó un hito en la nutrición. Advierte a Alimente que la situación es grave. Ha condensado sus años de experiencia en un libro divulgativo que pretende concienciar definitivamente de este problema. ¿Hay alguna noticia buena? Sí, que ahora nos empieza a importar.

Más interes nutricional

"Hace diez o quince años no había acceso a esta información. En España, cada vez interesa más, por eso la labor de los medios de comunicación es muy importante: hay webs que dicen barbaridades y mucha charlatanería sin evidencia científica. Es el objetivo de este libro, divulgar a partir de estudios epidemiológicos serios en los que se ha hecho un seguimiento a los pacientes y se comprueba su evolución, la importancia de la dieta. No basta con analizar químicamente un alimento y determinar si aporta buenos o malos nutrientes: no sirve de nada si no se comprueba con un seguimiento científico", explica el epidemiólogo.

"Los que producen alimentos poco saludables compran a científicos para confundir a la población"

Es tajante en este aspecto porque tiene suficiente experiencia: el estudio Predimed se basó en la información obtenida durante diez años, con una muestra amplia de individuos y con tres grupos de sujetos, uno de ellos de 'doble ciego', para comprobar y comparar los resultados de forma rigurosa. Arrojó datos muy reveladores sobre el aceite de oliva y los frutos secos que corrobaron la idoneidad de la dieta mediterránea y el impacto que tenía en las enfermedades cardiovasculares. Miguel Ángel sigue de hecho comprometido con la investigación, por eso va a donar los derechos de autor que se deriven de las ventas del libro, una obra que aclara conceptos, da respuestas y deriba muchos falsas creencias.

Investigación independiente

No es un gesto de cara a la galería, tiene un doble objeto, denunciar también las prácticas de una parte de la industria: "Para contrarrestar la ofensiva compran a científicos y publican estudios que minimizen o desvíen la atención", expone sin pelos en la lengua. Hay dos capítulos que se ocupan del tema, entre ellos algunos incidentes ocurridos en España, tal y como ya denunció Alimente en el caso del 'Plan de colaboración para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas y otras medidas', que elaboró la AECOSAN de acuerdo con la industria. “La gran demanda de información y el interés nutricional es importante y muy positivo, pero la industria alimentaria también lo aprovecha para comprar a científicos que mientan básicamente. Hacen una enmienda a la totalidad de lo que ya se ha investigado, difunden que la epidemiología no sirve para nada. La realidad es que luego se descubre que están financiados por los que fabrican esos productos directamente perjudiciales para la salud”.

"Hay que plantar cara a la publicidad y a la ingeniería alimentaria, que crea adicción"

¿Qué podemos hacer para evitar el sobrepeso? Para empezar, abandonar la autocomplaciencia: “Hay una cultura de mucha comodidad, de mucha permisividad desde que los niños son pequeños por parte de los padres, relativismo, una gran importancia de la cultura consumista que se fomenta desde muy temprano. Todo este contexto lo aprovecha la industria alimentaria, no toda, pero sí una gran parte para compensar sus ganancias, ya que como no ha crecido mucho la población, lo que tiene que crecer son los tamaños de las raciones y tienen muchos trucos, desde rellenar los refrescos en los restaurantes de comida rápida hasta cómo se diseñan las comidas de hamburguesería, las bolsas de patatas fritas, el tamaño que tienen, los ingredientes, en fin, todos los productos procesados”.

"Como la población ya no crece, la industria lo compensa con más raciones y de mayor tamaño"

El libro da buena cuenta de ello, de por qué es grave, qué alimentos ayudan a mantener el peso corporal o a reducirlo. Toda la información necesaria para prevenirlo y que se basa en la experiencia de Predimed y Predimed Plus: "No está basado solamente en mi trabajo, ni mucho menos, sino en el del gran equipo de especialistas que hicieron posible también todo lo relacionado con los estudios de Predimed. Hace falta mucha fuerza de voluntad, mucha motivación, una buena psicología, una dieta adecuada, ejercicio físico para vencer al sobrepeso y a la obesidad".

Alimentos prohibidos

Miguel Ángel incide en el gran reto que supone porque existe una maquinaria que necesita seguir transmitiendo mensajes de consumo debido a que la población ya no crece, lo que ha obligado a tomar nuevas estrategias: "Antes, durante la época del 'baby boom' -década de los 50-, la industria estaba acostumbrada a tener cada vez más consumidores, pero el crecimiento se ha ralentizado. En el mundo desarrollado es más obvio aún, porque claramente se ha detenido, incluso es regresivo. Esto provoca que el número de consumidores no crezca tampoco y la medida de la industria es aumentar las raciones o su tamaño y con ellas el perímetro abdominal. La población en general aún no posee la educación necesaria para poder plantarle cara a esa publicidad trampa o a esa ingeniería de alimentos, que los convierte casi en adictivos, con unos sabores muy potentes y una mezcla de ingredientes que potencia el consumo”.

¿Cuáles son los peores alimentos? ¿Los que debemos evitar a toda costa? El mensaje es muy claro: toda la carne procesada como las salchichas o las hamburguesas, las bebidas azucaradas, como los refrescos o el exceso de zumos y batidos. La cuestión, sin embargo, no está solo en eliminarlos, sino en sustituirlos: "Una dieta consiste no solo en eliminar o aconsejar cuáles son más indicados, sino en el cambio". Bebe agua. Prescinde de los dulces y los procesados. Es difícil, pero el sobrepeso y la obesidad son aún más complicados de tratar.