En septiembre se abre la veda del mango español. Una feliz circunstancia que nos permite saborear un fruto madurado en el árbol y cosechado en el minuto justo; ni antes ni después, pero es un visto y no visto, pues en noviembre se acaba la temporada.

Hace tiempo que España hizo suyos el aguacate y el mango. Lo cierto es que los primeros mangos empezaron a cultivarse en 1985 en el litoral de Andalucía (Málaga y Granada). Hay que alabar la visión comercial de aquellos pioneros del mango que apostaron por trasladar un producto subtropical, originario de India, a España. No en vano, su ocurrencia ha dado lugar a una exitosa producción española de mangos que empezamos a degustar en agosto con algunas variedades tempranas (tommy atkins, kensington y la osteen) y que culmina en noviembre.

Objetivo: alargar la temporada

Actualmente la superficie cultivada supera las 4.000 hectáreas y continúa creciendo gracias a la excelente acogida de este fruta. A pesar de que el mango tiene infinidad de variedades –hay catalogadas hasta 400–, en España la más extendida es la osteen, a cuyo cultivo se dedica prácticamente el 80% de la superficie cultivada. Objetivo: alargar la temporada. Sin embargo, esta apuesta por unas pocas variedades es la queja unánime de muchos agricultores que consideran que una diversificación podría ayudarles a alargar la temporada y, por lo tanto, ofrecer mango español incluso en junio y no a partir de septiembre, como hasta ahora.

(iStock)
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En este sentido, se están llevando a cabo ensayos en el seno del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora en los que se trabaja para conocer la adaptación y posibilidades comerciales de otras variedades de mango más tempranas o más tardías que las actuales. De esta manera, si se lograra encontrar variedades que produzcan con la primera floración se estaría anticipando también la cosecha. Lo cierto es que para los productores supondría todo un hito comercial lograr un adelanto de la producción malagueña a junio.

Muchas vitaminas

El dulce sabor del mango encanta a pequeños y grandes. Así, mientras nuestra lengua lo paladea, nuestro cuerpo hace acopio de nutrientes tan esenciales como vitaminas B, C, E, K, hierro, calcio, magnesio, beta-caroteno, la zeaxantina o la quercetina, ácido fólico, fibra y provitamina A, entre otros. Además, según una investigación de la Universidad Estatal de Oklahoma, (OSU, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos, realizado en ratones de laboratorio, parece extraerse la conclusión de que el consumo de suplementos a base de mango puede impedir la pérdida de las bacterias beneficiosas del intestino.

“Este estudio demuestra que añadir mango a la dieta puede ayudar a mantener y regular la salud intestinal y los niveles de bacterias beneficiosas”, comentó Edralin A. Lucas, profesora de ciencias nutricionales en la OSU y la principal autora de este trabajo.

¿Cómo elegir un mango?

Por supuesto, no podemos errar en la elección y llevarnos a casa un mango tremendamente verde o excesivamente maduro, aunque es difícil que esto suceda con los mangos de origen español pues los productores no se precipitan y aguardan a que el fruto madure en el árbol. Tampoco el color es un criterio válido para descartar un mango. No en vano, la coloración nos cuenta únicamente cuál es la variedad. En definitiva, para detectar su madurez lo más sencillo es apretarlo con suavidad pues cederá un poco, algo semejante a lo que sucede con los aguacates o con el melocotón. Otra característica que delata a un mango maduro es su aroma ya que se podrá percibir con claridad, sobre todo en los extremos.

En cualquier caso, si lo adquirimos algo verde, podemos aguardar cuatro o cinco días a que madure. Según detallan desde Aguacate Society, “el mango se conserva bien a temperatura ambiente, siempre y cuando se manipule con cuidado y se eviten los golpes”. De hecho, una rozadura puede acabar arruinando el más espléndido ejemplar de mango.

Para escoger un mango en su punto nos podemos fijar en su olor pues despide un aroma muy característico

Debemos, asimismo, cuidarnos de guardarlo en la nevera si todavía no ha madurado. Eso sí, cuando lo haya hecho, lo podemos hasta cortar en dados y congelar para una rica ensalada o una macedonia que preparemos con posterioridad.

¿Y por qué comprar mango español?

Quizás algunos no vean claro por qué hemos de aprovechar la temporada del mango español para hartarnos a él y pasar de largo de los oriundos de México o Perú. Desde la tienda online Campo de Benamayor lo explican muy bien: “A las frutas tropicales les sienta como un tiro el almacenamiento prolongado en cámara frigorífica, les hace que pierdan toda su chispa. Y todo esto para decir que el mango convencional que llega de importación suele ser bajo esas inciertas circunstancias”.

Para rematar este artículo, tenemos una receta para esos mangos verdes que no terminan de madurar. En concreto, hablamos de la Aam ka panna, una popular bebida india con la que se combate el calor y, por qué no, la anemia.

Ingredientes:

  • Aproximadamente 350 g de mango verde (uno grande sin pelar)
  • 2 1/2 tazas de agua
  • 1/2 taza de hielo
  • 2 cc de comino en polvo
  • 2 cc de sal
  • 1/4 cc de pimienta gorda molida (opcional)
  • 2 cucharadas de azúcar

Elaboración. Hervimos los mangos y cuando ya estén blandos retiramos la piel. Posteriormente ponemos en la sartén la pulpa y el azúcar. Debemos tener la cautela de remover constantemente para que no se pegue. Cuando esté listo, lo sacamos del fuego. Después ponemos a tostar la pimienta, la sal y el comino. Molemos la mezcla obtenida. Rematamos la preparación con la mezcla de todos los ingredientes. Lo guardamos en la nevera. Al servirlo, le añadimos hielo y menta.