Cuenta la leyenda que ya los druidas y los vikingos del norte de Europa utilizaban la savia de abedul para endulzarse la vida. Siglos más tarde, debido a la escasez de azúcar tras la Segunda Guerra Mundial, los finlandeses recurrieron a ella (años atrás la había sintetizado el Nobel de Química alemán H.E. Fischer, dando lugar al xilitol), su fama se extendió y empezó a estudiarse más a fondo.

¿Qué es esta sustancia? Un hidrato de carbono simple, un polialcohol (compuesto de sabor dulce) natural que se encuentra en distintos alimentos (coles, fresas, maíz), si bien el que tiene una mayor concentración y se considera de mayor calidad, con diferencia, es el que proviene de la madera del abedul.

La fama de esta sustancia ha ido creciendo, gracias a sus propiedades y al menor consumo de azúcar


En los últimos años, el consumo de esta sustancia se está poniendo de moda en medio mundo, desde Japón hasta nuestro país. ¿A qué se debe su fama? Fundamentalmente a la convergencia de dos circunstancias: la primera, el abandono progresivo del consumo de azúcar añadido. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el consumo de azúcares libres (los añadidos, los que no contienen los alimentos de forma natural) debe suponer menos del 5% de la ingesta calórica total diaria.

La misma OMS apunta a la relación directa entre un alto consumo de azúcares libres con un mayor riesgo de sufrir obesidad y caries dental. Y tiene previsto realizar más estudios de aquí a 2020 para profundizar en sus efectos sobre el metabolismo. Del mismo modo, una investigación publicada en la revista 'Obesity Research & Clinical Practice' concluyó que reducir la ingesta de azúcares disminuye el riesgo de padecer tanto obesidad como las enfermedades relacionadas con ella, entre las que se encuentra la diabetes tipo 2.

Foto: iStock.
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Por otro lado, dejamos de consumir azúcares añadidos (o deberíamos hacerlo), pero no queremos renunciar a endulzar nuestros postres y bebidas. Aquí entra la opción del xilitol, con demostrados beneficios interesantes. El más conocido es su efecto anticaries, ya que no solo no la causa, sino que la previene.

Aliado de la salud bucodental

La revista 'Nature' ha publicado un estudio que analiza distintas investigaciones sobre el posible efecto protector del xilitol. Y concluye que efectivamente existe, ya que "exhibe beneficios para la salud dental superiores a otros polialcoholes (manitol, sorbitol) en todas las áreas donde se ha demostrado que estos tienen efecto. Además, los efectos específicos del xilitol en la flora oral, especialmente en ciertas cepas de Streptococcus mutans se suman a su perfil preventivo contra la caries y le otorgan un papel único en las estrategias preventivas para la salud dental".

La Sociedad Dental de California explica cómo actúa el xilitol: "Inhibe el crecimiento de la bacteria que causa la caries dental. Esto lo logra debido a que esta bacteria (Streptococcus mutans) no pude utilizar el xilitol para crecer. Con el uso habitual del xilitol cada vez sobrevivirá menos bacterias del tipo que causa caries sobre las superficies de los dientes. Además, estudios clínicos reflejan que el uso periódico de xilitol por las madres lactantes ha demostrado reducir significativamente la transmisión de esta bacteria, dando como resultado un menor riesgo de caries para los niños".

El sabor del xilitol es muy parecido al del azúcar, pero tiene un 40% menos de calorías que esta


El xilitol tiene un sabor muy similar al del azúcar que hemos consumido tradicionalmente, también su aspecto es muy parecido, granulado, en cristales. Su índice glucémico es mucho menor (importante para mantener estables los niveles de glucosa en sangre), como también sus calorías, (un 40% menos en comparación con el azúcar, lo que supone que tiene 2,4 calorías por gramo).

Tiene otros beneficios comprobados: un estudio de la Facultad de Odontología de la Universidad de Toronto descubrió que el xilitol ayuda a prevenir la otitis media en niños, uno de los motivos de consulta médica más comunes durante la infancia; una investigación del Hospital Universitario de Oulu, en Finlandia, ha mostrado su efecto protector contra la osteoporosis. Y un estudio muy reciente realizado por la Universidad Islámica Azad, en Irán, acaba de comprobar también sus propiedades antifúngicas contra la candidiasis vaginal.

Caramelos de xilitol. (Cracx)
Caramelos de xilitol. (Cracx)

El xilitol se vende como edulcorante de mesa, granulado y en polvo y también es posible encontrarlo en chicles y en caramelos. Una firma española, Cracx, está empezando a comercializar este carbohidrato sin azúcar en forma de cristales de distintos sabores.

Su creadora, María Fernández Nogueira, se propuso crear un caramelo sano, después de ver cómo su piel sufría con la manipulación de muchas de las chucherías que encontramos en el mercado para el consumo infantil. En el xilitol halló el producto que buscaba, y cuenta a Alimente que, además de sus propiedades mencionadas, "elimina el mal aliento, aumenta la producción salivar y es refrescante. Nos preocupaba que en una fiesta infantil hubiera niños que no pudieran disfrutar de las chucherías; pues bien, el xilitol es apto para niños con diabetes, para celiacos y para intolerantes a la lactosa".

Precauciones a tener en cuenta

¿Es entonces la panacea? No exactamente; el precio del xilitol es más elevado que el del azúcar (el bote de 500 gramos cuesta unos 9,50 euros ).

Y más allá de la cuestión económica, como casi todo, hay que tomarlo con moderación. El consumo elevado de xilitol se asocia a un aumento de gases, a molestias estomacales y a diarreas. Por eso, si te pasas a este edulcorante natural, la recomendación general es no tomar más de 35 gramos diarios. Un último e importante dato a tener en cuenta, es tóxico para perros, por lo que cuanto más lejos los mantengamos de este polialcohol, mejor.