¿Disfrutar de las ventajas del vegetarianismo sin renunciar al placer de la carne? Esto que para muchos devotos vegetarianos puede parecer una herejía mayúscula es lo que propone la dieta flexitariana o demitariana. Es decir, un estilo de vida en el que se destierra la carne y el pescado, pero en la que de vez en cuando nos podemos permitir una canita al aire para darle un mordisco a estos platos.

Su origen: los Estados Unidos

El término surgió en 1992 tras ser empleado por una periodista gastronómica, Linda Antony, para referirse a un restaurante de cocina creativa fundamentada en vegetales, cereales y legumbres, pero con pequeñas concesiones a los productos de origen animal. No en vano, la dueña del establecimiento ya aseguraba por aquel entonces que ella servía comida flexitariana a los comensales. En 2003, The American Dialect Society, institución dedicada al estudio del inglés en Norteamérica, la votó como la palabra más útil del año y he aquí que ya la tenemos instaurada en nuestro idioma.

Pero ¿qué es exactamente la dieta flexitariana? La nutricionista Beatriz Rada, autora del manual 'La dieta flexitariana', publicado por la Editorial Dia Uno en 2015, la define a las mil maravillas: “Ofrece lo mejor de los dos mundos. Los días que escoges eres vegetariano y el resto incluyes la carne de tu preferencia. Esta flexibilidad enriquece tu dieta con alimentos integrales provenientes de plantas y preserva tu libertad de comer carne cuando te apetezca”.

Una dieta semivegetariana parece la más adecuada para el bienestar del ser humano del año 2050

Esta autora nos explica que el secreto de todo es la flexibilidad y para ilustrarnos acerca de ello recurre a una metáfora: “¿Por qué el bambú, ante una tormenta, no se parte como otros árboles? Porque la flexibilidad es su fortaleza”. Rada agrega que esa ausencia de rigidez es la clave del éxito de esta dieta semivegana y la que permite que podamos mantenernos firmes en nuestro empeño a largo plazo, “ya que al no ser restrictiva, no te aburre y es fácil de implementar”.

El consejo de esta dietista es que comencemos de forma gradual: "Lo fundamental es que obtienes los beneficios de una dieta basada en plantas y alimentos integrales a la vez que retienes la opción de comer carne. Este enfoque práctico te permite realzar tu figura y mantener a raya el sobrepeso. Además, al tener un peso saludable y alimentarte con una amplia gama de alimentos vegetales, previenes muchos trastornos de salud, incluyendo enfermedades del corazón, diabetes y diversos tipos de cáncer, entre ellos, de seno y colon".

Combatir el cambio climático

Además, dado que una vaca produce entre 3 y 4 litros de gas metano, considerado a día de hoy uno de los mayores contaminantes, resulta más que lógico que aplaquemos un poco nuestro consumo cárnico, tal y como preconizan estos defensores del semiveganismo. Lo cierto es que un estudio reciente firmado por 23 investigadores procedentes de 7 países, publicado en la prestigiosa revista 'Nature' y en el que han participado investigadores del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales de la Universidad Politécnica de Madrid parece avalar esta tesis. El reto es un tanto intimidante: hay que alimentar a los más de 10.000 millones de personas que se prevé que habitarán el planeta en el año 2050 sin que ello ponga en jaque a este.

Foto: iStock.
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Los resultados de este estudio evidencian que la lucha contra el cambio climático también lleva asociadas medidas como una modificación en la dieta. En este caso, el examen de la dieta flexitariana ha demostrado que es saludable. ¿Y en qué consiste? Según varias publicaciones científicas, una ración de carne roja semanal, media ración diaria de carne blanca, una de productos lácteos y un mayor consumo de legumbres, frutos secos y otros vegetales.

“Adoptar medidas de forma integral en todo el sistema agroalimentario reduciría significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y limitaría otros impactos medioambientales, como los derivados del uso excesivo de fertilizantes, la expansión de tierras y el gasto de agua”, explica Luis Lassaletta, uno de los autores del citado estudio.

Su parecido con la dieta mediterránea

Pero si nos fijamos bien, no hace falta que nos inventemos un nuevo vocablo pues encontramos el mismo planteamiento en nuestra querida dieta mediterránea. Las coincidencias saltan a la vista: abundancia de cereales, legumbres, frutas, verduras y hortalizas, además de un consumo moderado de carnes y pescados. Y, por supuesto, el aceite de oliva.

Foto: iStock.
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“La dieta flexitariana es un movimiento que se ha puesto muy de moda durante los últimos años. Esta se caracteriza por una alimentación principalmente vegetariana, que permite el consumo ocasional de carne y pescado. Pues bien, esta manera de alimentarse 'tan moderna' describe perfectamente en qué consiste la dieta mediterránea”, explican desde la OCU. En definitiva, nuestros abuelos practicaban este semiveganismo sin ser conscientes de ello, pues seguían la dieta mediterránea y lo nuevo resulta que no es tan nuevo puesto que, al parecer, simplemente lo han rebautizado.

Restaurantes flexitarianos o flexivegetarianos

Este movimiento andaría manco si no contara con restaurantes abanderados de la dieta flexitariana. Un ejemplo de ello lo encontramos en Barcelona, en el restaurante Flax&Kale, cuya carta se compone de un 80% de platos de origen vegetal y un 20% de recetas que incluyen pescado azul. En la misma ciudad encontramos Roots & Rools, otro restaurante seducido por el lado vegetariano de la vida pero con reminiscencias de los productos de origen animal.

Por cierto, nosotros podemos referirnos a esta dieta de muchísimas maneras más y si nos ponemos estrictos, haríamos bien en ignorar lo de flexitariano y emplear el término flexivegetariano. “En la prensa, aparece también con cierta frecuencia la variante flexitariano, como en '¿Es la flexitariana la dieta perfecta?', opción esta que puede considerase menos recomendable, pues la alternativa flexivegetariano resulta más transparente. Se recuerda, además, que otras formas como vegetariano flexible o semivegetariano son también válidas”, corrigen desde la Fundación de Español Urgente (Fundéu).