La tensión arterial es, tal como la define la Organización Mundial de la Salud, la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias al ser bombeada por el corazón. Cuando esa tensión es alta de forma persistente puede dañarlas y a este trastorno se denomina hipertensión.

La mayoría de las personas que la sufren no muestran síntomas (cuando aparecen, los más habituales son dolor de cabeza, palpitaciones y dificultad respiratoria), por lo que se la conoce como 'enfermedad silenciosa', si bien es preciso controlarla, ya que si no se hace así podría provocar a la larga insuficiencias cardíacas.

Los yanomami tienen una presión arterial envidiable, que se mantiene estable año tras año


Según el estudio Di@bet.es, publicado en la 'Revista Española de Cardiología', el 42,6% de la población adulta es hipertensa (los hombres en mayor medida que las mujeres) y el 37,4% de los hipertensos está sin diagnosticar. De los diagnosticados, solo el 30% tiene la tensión controlada.

Así las cosas, conviene prevenir en la medida de lo posible y estar atento a las últimas investigaciones sobre el tema. La más reciente acaba de publicarse en 'JAMA Cardiology' y la ha realizado la Facultad de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, perteneciente a la Universidad Johns Hopkins, de Baltimore. Un equipo de científicos ha mostrado cómo la edad puede no ser un factor natural determinante de la hipertensión (hasta ahora se ha pensado que a mayor edad, mayor hipertensión y de hecho así se observa en las sociedades occidentales), sino que es más importante el estilo de vida y la alimentación.

Yanomami. (EFE)
Yanomami. (EFE)

Para llegar a esta conclusión los investigadores se desplazaron hasta el sur de Venezuela, en plena selva tropical, donde viven los yanomami. Los miembros de esta comunidad, formada por unas 20.000 personas, tienen una presión arterial envidiable, la mejor del mundo, y no se eleva con la edad, permaneciendo estable desde la primera infancia hasta los 60 años, como comprobaron los científicos.

Los yanomami viven ajenos completamente a los hábitos y las costumbres de la sociedad occidental. Se dedican a la caza y a la recolección de frutos tropicales y de ahí procede básicamente su alimentación, rica en frutas, granos enteros y fibra. El equipo de la Johns Hopkins Bloomberg analizó la presión de 72 personas de esta etnia con un índice de masa corporal normal, de entre 1 y 60 años, y vieron cómo esta era la misma entre los más pequeños que entre los mayores, con una media de 9,5 mmHg la presión sistólica y 6,3 mmHg la diastólica. Para completar el estudio analizaron a otro grupo de personas (83), estas pertenecientes a los yekwana, una comunidad vecina pero que sí está en contacto con pueblos y ciudades más 'occidentalizados', por lo que su dieta está influenciada por ellas y difiere de la 100 por cien natural de los yanomami.

La sal y los procesados, nada recomendables

Ahí se comprobó que la presión arterial de los yekwana (que también tenían un índice de masa corporal saludable) si bien era muy buena (10,5 - 6,7mmHg), no era tan óptima como la de sus vecinos y, aquí viene lo más relevante, sí se elevaba con la edad y desde los primeros años de vida, como sucede en el mundo industrializado. La dieta de los yekwana incluye la sal y los alimentos procesados, y ahí está la clave de ese aumento de tensión según descubrió este análisis.

Como señala Noel Mueller, profesor de la Johns Hopkins Bloomberg y miembro del equipo de investigadores, "el hecho de que la dieta influya directamente en que la tensión arterial empiece a elevarse ya en la infancia abre una ventana a poner en marcha programas de intervención en estas edades para prevenir la hipertensión". El siguiente paso de este grupo de investigación será analizar la microbiota de ambas comunidades indígenas para hallar nuevas pistas que permitan afinar en futuros tratamientos de este trastorno.

Alimentos que ayudan a controlar la tensión

Las principales medidas para prevenir que la tensión se dispare son llevar una vida lo más saludable posible: activa, alejada del tabaco y del alcohol y con un consumo muy limitado de sal. Controlar el peso también es fundamental, ya que según explica la Fundación del Corazón, "por cada kilo de peso que se pierde, se reduce la tensión arterial, tanto máxima como mínima, en un mmHg (milímetro de mercurio)".

¿Hay alimentos que favorezcan el control de la tensión? Los científicos dicen que sí. Además de recomendar la dieta DASH, muy parecida a la mediterránea y creada especialmente por especialistas para las personas hipertensas, son muchos los alimentos concretos que pueden echarnos una mano en este tema.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Así, el profesor Frank Hu, del Departamento de Nutrición de la Universidad de Harvard, afirmaba recientemente que "la fibra que contienen los granos enteros (cereales integrales) ayuda a que nos sintamos saciados, lo que previene la ganancia de peso, y puede bajar el colesterol. Además, el magnesio que contienen puede reducir la tensión arterial. Sin contar con que tienen otros nutrientes que frenan la oxidación y la inflamación, dos factores que pueden terminar desencadenando distintas enfermedades crónicas". La fibra, que toman abundantemente los yanomami, también podemos encontrarla en frutas como la piña, el melón y el mango.

El limón, el ajo, la remolacha, la alcachofa y los lácteos desnatados, aliados contra la hipertensión


El potasio es un mineral a tener muy en cuenta si tenemos la tensión alta. Según varios estudios realizados por el Hospital St. George de Londres, un buen aporte de este mineral es obligado en las dietas de los hipertensos, ya que ayuda a controlar la presión arterial. Los plátanos, los albaricoques y las grosellas lo contienen en gran cantidad.

Los frutos rojos (arándanos, frambuesas, fresas) son también aliados contra la hipertensión, porque contienen antocianinas, compuestos que protegen frente a la hipertensión, según comprobó un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de East Anglia, en Norwich.

La Fundación del Corazón recomienda también el limón, el ajo, la remolacha, la alcachofa y los lácteos desnatados para mantener a raya la hipertensión. Y aconseja evitar la sal (no debemos llegar a los 5 gramos diarios), los azúcares libres, los embutidos, los fritos y los lácteos enteros.