La diabetes es una enfermedad metabólica caracterizada por fallos en la función de la hormona insulina (ya sea en su secreción, en su acción o en ambas). Esta hormona permite que las células utilicen la glucosa de la sangre como fuente de energía y cuando no cumple su función correctamente aumenta la glucemia, la glucosa que circula por la sangre. Como indica la Fundación para la Diabetes, "de no controlarse adecuadamente, a largo plazo, la presencia continua de glucosa alta en la sangre puede provocar alteraciones en la función de diversos órganos, especialmente los ojos, los riñones, los nervios, el corazón y los vasos sanguíneos".

La alimentación juega un papel fundamental a la hora de ayudar a controlar los niveles de glucosa en sangre. En 1981 David Jenkins, doctor del Hospital St. Michael´s de Toronto (Canadá), creó el concepto del 'índice glucémico' para explicar cómo los diferentes hidratos de carbono afectaban a la glucosa en sangre, elevándola a mayor o menor velocidad, y determinar así cuáles de ellos eran más idóneos (y cuáles lo eran menos) para las personas con diabetes.

La investigación muestra que las frutas deshidratadas estudiadas ayudan a disminuir la glucemia postprandial


Esta misma semana, un equipo de científicos del mismo hospital que Jenkins, y pertenecientes también al departamiento de Ciencias de la Alimentación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Toronto, ha dado a conocer, en un artículo publicado en 'Nutrition & Diabetes', que tres frutas concretas ayudan a disminuir la glucemia postprandial (el nivel de glucemia tras las comidas). Se trata de los dátiles, los albaricoques secos (también llamados orejones) y las pasas.

Foto: iStock.
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Para llegar a esta conclusión, los investigadores compararon la respuesta glucémica de estas frutas desecadas o deshidratadas frente al pan blanco en un grupo de hombres y mujeres sanos. Las tres tuvieron un índice glucémico más bajo que el pan e incluso consumidas junto a él pudieron disminuir la respuesta glucémica al pan blanco.

Como ha señalado uno de los científicos de este trabajo, el doctor John Sievenpiper, "la gente se preocupa por los alimentos que contienen azúcar y la fruta es uno de ellos. Pero la mayoría de las frutas, sobre todo las tiernas, tienen un índice glucémico bajo. Lo que hemos demostrado nosotros es que las frutas deshidratadas también lo tienen, por lo que no aumentan la glucemia en gran medida". Además, según este especialista, "el estudio señala que se pueden utilizar los dátiles, las pasas y los albaricoques desecados como tentempié en lugar de otros alimentos con mayor índice glucémico, como las galletas o los panes tostados tipo cracker". Aun así, los investigadores han señalado que se precisan otros ensayos a más largo plazo para confirmar si estas frutas pueden contribuir a mejoras sostenibles en el control glucémico.

Una enfermedad común... y poco conocida

En nuestro país, más de 5.300.000 personas padecen diabetes tipo 2, la forma más común de esta enfermedad, y de ellas 2.300.000 están sin diagnosticar (el 43%), según datos de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE). La diabetes tipo 2 se produce cuando existe una resistencia a la insulina, esto es, cuando el organismo no produce la suficiente o las células no hacen un correcto uso de ella. El presidente de FEDE, el doctor Andoni Lorenzo, señaló el pasado mes de noviembre, cuando se celebraba el Día Mundial de la Diabetes, que cada día se diagnostican 1.100 nuevos casos y que aun así se trata de una enfermedad bastante desconocida por la población, que causa, directa o indirectamente, la muerte de unas 25.000 personas cada año, y que adquiriendo unos hábitos de vida saludables podría prevenirse hasta en el 80% de los casos.

La práctica de ejercicio con regularidad, así como llevar una dieta equilibrada y variada son los dos pilares básicos para prevenir esta enfermedad, que en muchos casos llega de la mano de la obesidad. Hace solo unos días el doctor Lluís Serra, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha señalado que simplemente cambiando la comida rápida por alimentos propios de la dieta mediterránea en Canarias se podrían prevenir 8.500 casos de diabetes, "algo que ningún medicamento podría conseguir nunca".

Sustituir la comida rápida por alimentos de la dieta mediterránea, clave para la prevención de la diabetes

Una vez que se tiene diabetes tipo 2 es común que sea necesario el tratamiento farmacológico. Además, los especialistas recomiendan la práctica de ejercicio físico de forma habitual y seguir una dieta para mejorar los niveles de glucosa en sangre. Todos estos factores se deben considerar globalmente para que el médico ofrezca unas pautas concretas a cada paciente.

Foto: iStock.
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Los valores de índice glucémico de los alimentos, como indica la Fundación para la Diabetes, "ayudan a predecir la respuesta glucémica a algunos alimentos y a evitar algunas hiperglucemias después de las comidas, solamente sustituyendo alimentos de alto índice glucémico por otros de índice moderado o bajo. No obstante, queda mucho por investigar. Si se consultan tablas realizadas por diferentes autores se encuentran ciertas diferencias entre valores de índice glucémico de un mismo alimento. Esto se debe a que existe una gran variabilidad entre los procesos fisiológicos de unas y otras personas, pues no todo el mundo digiere, absorbe y metaboliza los alimentos a la misma velocidad".

El plato ideal del diabético

Para ofrecer unas pautas generales de alimentación, hemos hablado con la doctora Conchita Vidales, especialista en nutrición, directora de Nutrimedic y vocal de nutrición de Las Mujeres Nos Movemos. Señala que "la dieta de una persona con diabetes tiene que ser equilibrada; esto quiere decir que ha de contener diariamente proteínas, hidratos de carbono y grasas, además de agua en una cantidad mínima de 1,5 litros y vitaminas y minerales. En general la pauta de la dieta mediterránea cumple perfectamente con los requisitos de dieta para diabéticos".

En cuanto a las particularidades de estos últimos, como indica la doctora, "hay que hacer hincapié en el reparto de energía a lo largo del día, teniendo especial precaución con las colaciones de media mañana y de media tarde para ayudar en los picos de hipoglucemias. En estos horarios podemos recomendar algún fruto seco, como las nueces, o fruta entera como la manzana verde. No aconsejamos frutas con índices glucémicos altos, como el plátano, ni compotas o licuados envasados (salvo que hubiera un pico de hipoglucemia agudo). Un plato ideal para una comida sería la mitad del plato de proteína cocinada con cocciones sencillas (horno, microondas, plancha...), un cuarto del plato de verdura fresca o cocinada y otro cuarto de hidrato de carbono tipo arroz, pasta o patata cocida".