El 2 de julio de 1997, el actor Jimmy Stewart ('Qué bello es vivir', 'Vértigo' y 'La ventana indiscreta') moría en Beverly Hills, Estados Unidos. El responsable de haberse llevado a uno de los grandes del cine fue un tromboembolismo pulmonar o, dicho de otro modo, un coágulo en la arteria que lleva sangre sin oxigenar del corazón a los pulmones.

Por supuesto, si por desgracia hemos sufrido alguna afección de este tipo, nuestro médico nos tendrá totalmente medicados con fármacos anticoagulantes, pero si no, e interpretamos que nuestro flujo sanguíneo puede estar comprometido debido a nuestro sobrepeso o estilo de vida, deberemos tomar medidas por nuestra cuenta. Además (como si esto no fuera suficiente), según envejecemos, las paredes de nuestro sistema vascular se hacen cada vez más rígidas, lo que es un factor de riesgo para la creación de trombos. Como explica el doctor Michael Greger, un gran paladín de la influencia de la alimentación en nuestra salud, "que la aorta se haga rígida lleva a todo tipo de cambios patofisiológicos". Todo buenas noticias...

"La ingesta diaria de ajo puede jugar un papel importante en la prevención de episodios arteroescleróticos"

Por suerte hay alimentos que tienen la propiedad de diluir la sangre. Son un buen complemento y una buena prevención, pero (y que esto quede muy claro) no sustituyen para nada las recetas y recomendaciones de nuestros médicos, porque esto es un problema de salud muy serio.

Foto: iStock.
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Este es el caso del ajo. En un estudio publicado por los investigadores Lau K, Chan Y. H, Wong Y. K y su equipo del Departamento de Medicina de la Universidad de Hong Kong, se especificaban las propiedades del ajo como un protector de la función endotelial de nuestros vasos sanguíneos: "La ingesta diaria de ajo puede jugar un papel en la prevención de episodios arteroescleróticos". Y no es esta la única buena noticia. Los niveles altos de colesterol también son un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades trombóticas en nuestros vasos sanguíneos. En otro estudio de los investigadores australianos K. Ried, C. Toben y P. Fakler se especificaba que el consumo de ajo "debe considerarse una opción alternativa más segura que las medicaciones destinadas a bajar los niveles de colesterol". Tales son sus efectos que la propia Sociedad Americana de Anestesiología recomienda evitar el consumo de ajo hasta una semana antes de las cirugías.

"El ajo debe tomarse frecuentemente para conseguir sus efectos preventivos frente a la trombosis"

El segundo alimento potencialmente beneficioso contra los trombos que pueden complicarnos la vida (literalmente) es la cebolla. Mucho se ha investigado al respecto de los efectos sobre la liquidez de nuestra sangre de esta hortaliza. En un informe del doctor Barry S. Kendler, del Departamento de Biología del Manhattan College, en la ciudad de Nueva York, se especificaba que se ha demostrado que "las cebollas tienen efectos favorables en los factores de riesgo de los pacientes sanos y también en los que padecen arterioesclerosis".

El ganador

Foto: iStock.
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Lamentamos decir que hay uno mucho mejor que el otro. Esto lo dejó muy claro un estudio elaborado por los investigadores M. Thomson, T. Mustafa y M. Ali, de las Universidades de Kuwait y de Odense (esta última en Dinamarca). Investigaron cuánto tardaba la sangre en coagularse gracias a los efectos de una molécula llamada tromboxano-B2, que nuestro cuerpo fabrica con el objetivo de cerrar heridas, pero que en ocasiones puede provocar que se formen trombos donde no debería ser así. Descubrieron que los efectos de la cebolla eran mucho menores a los del ajo, incluso con menores concentraciones de producto. Además, sus efectos son muy limitados en el tiempo, lo que significa, en palabras de los propios científicos, que "el ajo debe tomarse más frecuentemente para conseguir sus efectos preventivos frente a la trombosis".

El calor, el enemigo

Es curioso que los alimentos con unos mayores efectos antitrombóticos sean los componentes fundamentales del sofrito. Pero hay un problema: el calor elimina completamente los efectos antitrombóticos de estos dos alimentos. Como explica el doctor Michael Greger, "la cebolla y el ajo son mejores inhibidores de los trombos si se consumen crudos que si se cocinan". Y el doctor aclara: "Dado que el ajo y la cebolla se consumen normalmente cocinados, su eficacia como hierbas preventivas de la salud cardiovascular puede estar en duda". Por supuesto, lo dice un estadounidense, lo que significa que es muy probable que no conozca el alioli o las ensaladas mixtas con cebolla. Pero con la cebolla nos puede salir el tiro por la culata. Esto se debe a que estudios 'in vitro' han demostrado que, cuando está sometida a mucho calor durante más de 30 minutos, sus efectos anticoagulantes no solo desaparecen, sino que facilitan la actividad plaquetaria.

Sea como sea, son dos alimentos de los que no podemos prescindir en nuestra cocina ni en la gastronomía tradicional española. Así que será razonable pensar que estamos más protegidos de lo normal frente a los coágulos. Salvados por nuestro recetario, una vez más.