La salud del intestino es determinante para el organismo, afectando no solo al sistema digestivo, sino también al inmunitario. La microbiota o flora, conformada por millones de células microbianas, juega un papel fundamental en ello. Por este motivo, es importante cuidar de los mismos. ¿Cómo lo conseguimos? Con una alimentación saludable que mantenga este órgano en buen estado. En este artículo ya explicábamos porqué resulta fundamental para la salud y qué tipo de alimentos podían ser beneficiosos. Ahora, en Alimente queremos profundizar más en ello y contar de manera práctica cuáles son los que podemos incluir en la dieta para tener un intestino sano.

Probióticos

Foto: iStock.
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Cuando se habla de alimentos saludables para el intestino siempre se mencionan los probióticos, haciendo referencia a aquellos que tienen microorganismos vivos que son beneficiosos para el intestino -como señala este estudio del año 2013- y que normalmente han sido expuestos a un proceso de fermentación. Entre estos encontramos diferentes productos.

Los yogures, al estar fermentados, cuentan con bacterias que pueden ayudar al tracto digestivo y mejorar la digestión. También se ha demostrado que pueden contribuir a mejorar la sensación de hinchazón, la diarrea y la digestión de la lactosa.

La fibra actúa como prebiótico y ayuda a desarrollar las bacterias positivas

El kéfir, muy similar al yogur, también cumple con dicha premisa, aunque este se elabora con la mezcla de levadura, bacterias y leche. Estudios científicos han relacionado su consumo con un aumento de las bacterias saludables de los intestinos y un descenso de las nocivas. Además, han determinado que puede contribuir a disminuir la inflamación en dicho órgano.

Entre otros probióticos se encuentra el chucrut alemán, realizado con col blanca; el kimchi coreano, que son verduras fermentadas con un sabroso punto picante, el tempeh, que se elabora con soja y es como una carne vegetariana, o el miso, una pasta muy común en China y Japón que se hace con soja, sal y hongo kuji y se emplea para hacer saludables sopas.

Aceite de oliva

Foto: iStock.
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El oro líquido tan típico de España es uno de los alimentos más saludables para el intestino, sobre todo cuando es virgen extra. Este tiene una gran cantidad de polifenoles, una serie de sustancias químicas naturales que actúan como antioxidante en el organismo y afectan positivamente a las bacterias intestinales del cuerpo, combatiendo la inflamación del intestino y ayudando a potenciar el sistema inmunológico. Como se ha demostrado científicamente, también influyen en el equilibrio microbiano favoreciendo el crecimiento de las bacterias beneficiosas.

Frutas y verduras

La fibra es buenísima para la salud del intestino y del sistema digestivo en general. Es por ello que los expertos en salud y nutrición siempre recomiendan que no falten frutas y verduras en la dieta. Son estos alimentos los que tienen un gran aporte de fibra, la cual permite que el citado órgano absorba mejor los nutrientes.

Entre las frutas y verduras beneficiosas para el intestino destacan las manzanas. Estas además de aportar fibra son una gran fuente de pectina, que por su capacidad para absorber el agua contribuye a acabar con el estreñimiento y a combatir la diarrea, así como a disminuir el riesgo de sufrir infecciones intestinales e inflamaciones en el colón.

Cereales de grano completo

Foto: iStock.
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Además de estar presente en frutas y verduras, la fibra también se encuentra especialmente en los cereales de grano completo o integrales, como la avena o la quinoa. Esta, además de ser beneficiosa para el tracto digestivo, actúa como prebiótico -diferente a los probióticos- que ayudan a desarrollar las bacterias positivas del intestino, siendo muy útiles para la microbiota.

Salmón

Este pescado está considerado como uno de los alimentos más sanos por Teresa Fung, profesora adjunta en el departamento de Nutrición en el Harvard T.H. Chan School of Public Health. Más allá de su aporte de proteínas, los ácidos grasos omega 3, beneficiosos para el corazón y el cerebro, y la vitamina D, el salmón es una fuente de grasas insaturadas. Estas son conocidas como las ‘buenas’ o ‘saludables’, pues su absorción en el intestino es mucho más fácil que las saturadas. Así, al comer este pescado azul -también ocurre con la trucha, el atún o la caballa- se reducirá la ingesta de grasa saturada, lo que evitará complicaciones intestinales y ayudará a que se absorban mucho mejor las vitaminas y los minerales de otros alimentos.