Se parece al jamón en aspecto, pero su sabor y proceso de elaboración son diferentes. Se trata de la cecina, una carne deshidratada que se suele preparar normalmente con vacuno curado, pero que también recurre a piezas de otros animales como el buey, el cerdo o el ciervo. Es muy típica en España y es común encontrarla servida en bandeja, sin más preparación, como un apetecible entrante. No en vano, la cecina puede dar mucho más juego en la cocina, ya que puede emplearse de diversas maneras para hacer recetas más originales e interesantes que aporten variedad a la hora de comer. Por ello, en Alimente vamos a seleccionar las mejores alternativas para utilizarla en los fogones.

Croquetas de cecina

Si el jamón es una de las carnes más típicas y empleadas para hacer unas croquetas tradicionales españolas, la cecina no se queda atrás. Y es que este alimento se puede utilizar también para hacer un relleno que cuente con su intenso sabor y una textura que contraste con la cremosidad de estas bolas fritas. Para prepararlas basta con seguir la misma receta que se emplea para hacer las de jamón, pollo o cocido, pero añadiendo la cecina en su lugar.

(iStock)
(iStock)

Ensalada de cecina

La cecina también puede ser la protagonista de las ensaladas, creando así un entrante ideal para todas las épocas del año. Además, le añade un sabor y una textura diferentes en conjunción con el resto de ingredientes, al igual que un extra de proteínas. Combina bien con aquellas elaboradas a base de hortalizas y frutas, para crear un contraste en el gusto. El foie, el queso o los frutos secos son otros complementos que casan muy bien con esta carne deshidratada.

Paté de cecina

¿Una crema untable con todo el sabor de la cecina para hacer un entrante o un piscolabis diferente? Basta con mezclar dicha carne en una batidora junto a otros ingredientes que permitan crear un paté -como puede ser la manteca de cerdo, los champiñones o incluso los quesitos-, añadir un poco de aceite de oliva y algunas especias al gusto. Una manera fácil y sabrosa de aprovechar este producto tan típico y salir de las recetas más convencionales.

Carpaccio

Si está cortada finamente, la cecina puede ser una gran opción para hacer un carpaccio y disfrutar de su sabor con algunos acompañantes. Solo hay que seguir el procedimiento de la receta tradicional: enfriarla, colocarla en un plato y añadir hojas de rúcula, lascas de queso parmesano, alcaparras y un aderezo de limón y aceite de oliva. No obstante, también se pueden utilizar otros ingredientes al gusto como los tomates secos, una vinagreta o aquellos con los que uno desee experimentar.

(iStock)
(iStock)

Cachopo y san jacobo

Las recetas de carnes empanadas pueden prepararse también con cecina. Sin ir más lejos, el típico cachopo asturiano, en el que se coloca jamón serrano entre dos filetes de ternera y queso, se puede elaborar con cecina para que tenga un gusto diferente y menos salado. Siguiendo este estilo, los san jacobos también pueden recurrir a la cecina como protagonista.

Sopas y cremas

En sopas y cremas, como las elaboradas con zanahoria, calabaza, calabacín, pollo, verduras o similares, la cecina puede ser un añadido muy interesante. Cortamos la carne en pequeños trozos y la añadimos al final por encima para darle un punto extra de sabor y un toque sólido que llevarse a la boca en cada cucharada. Una manera muy sencilla de aplicarla en la cocina.

Pizza

¿Os gusta la pizza con jamón? Pues la cecina puede funcionar como un añadido cárnico similar, pero con mayor sabor y un toque muy español. Se puede mezclar fácilmente con queso y tomate para hacer una elaboración más básica o bien jugar con ella y combinarla con diferentes alimentos en función del gusto de cada comensal.