La dieta amucosa probablemente sea una gran desconocida para la mayoría. Sin embargo, si añadimos que Steve Jobs, el urdidor del éxito de Apple, fue un convencido de esta extrema dieta, seguro que a muchos empieza a sonarle pues mucho se habló en su día de las extravagancias nutricionales del impulsor del gigante tecnológico. Ya os adelantamos que fue mucho más que un simple vegano. De hecho, este talentoso empresario, que muchos veneran y tachan de auténtico revolucionario, seguía a pies juntillas esta dieta ideada hace más de un siglo por el alemán Arnold Ehret (1866-1922), que nos anima a practicar largos ayunos y a renunciar a la comida prácticamente.

Según defendía este último, “cada persona enferma tiene algún tipo de obturación en el sistema, creada por un moco proveniente de alimentos mal digeridos y sustancias artificiales acumuladas desde la niñez”. Así, Ehret aseguraba que las acumulaciones de sustancias antinaturales, indigeribles y no eliminadas constituyen el germen de la enfermedad humana. “Muchos alimentos que la gente come todos los días se descomponen en limo, que causa estragos en el cuerpo de adentro hacia fuera”, podemos leer en su libro.

No fue concebida realmente para adelgazar, sino para sanarnos y conseguir mayores niveles de vitalidad

Pero con este tipo de ayunos lograremos, según afirman los convencidos, poner en circulación esas "escorias" y eliminarlas a través de los intestinos. Por lo tanto, esta dieta no fue concebida con el fin de hacernos adelgazar -aunque a la larga lo conseguirá-, sino con la vocación de sanarnos e incluso ayudarnos a conseguir mayores niveles de vitalidad. En opinión de Ehret, la genialidad siempre ha brotado en familias humildes donde el acceso a la comida ha sido limitado.

Adeptos y profetas

Antes de seguir avanzando, conviene dejar sentado que el ánimo de este artículo es simplemente hablar de una dieta centenaria que sigue cautivando a muchos -aunque apenas se hable de ella en los medios-, pero está lejos de nuestra intención defender sus polémicos postulados. Puede parecer bastante inverosímil, pero semejante propuesta dietética tiene sus adeptos y sus profetas como luego explicaremos.

Como decíamos, Jobs siempre fue bastante extremista con su alimentación. Según explica Walter Isaacson en la biografía del genio de la manzana, en sus años universitarios quedó entusiasmado con un libro titulado 'Dieta para un planeta pequeño', de Frances Moore Lappé, con el que se inició en el vegetarianismo. Tras su lectura decidió desterrar la carne de su alimentación.

Foto: iStock.
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De esta manera, llegó a pasar una semana entera comiendo solo manzanas y luego comenzó a intentar incluso ayunos más puros. En este sentido, algunos amigos recuerdan que su pasión por la zanahoria le hizo adquirir un tono anaranjado que a algunos les evocaba una puesta de sol. "Después de una semana, comienzas a sentirte fantástico. Obtienes muchísima vitalidad por no tener que digerir toda esta comida. Estaba en buena forma. Sentí que podía levantarme y caminar a San Francisco cuando quisiera", comentaba Jobs.

El ideólogo de Apple era un frutariano convencido que poco más tarde se topó con los libros 'La dieta amucosa' y 'El ayuno racional', ambas obras firmadas por el prusiano Ehret, cuyas creencias se convirtieron en la piedra angular de su vida. Cabe recordar que Jobs acabó desarrollando un extraño caso de cáncer de páncreas llamado tumores neuroendocrinos, que se originan en las células encargadas de producir hormonas tan importantes como la insulina. Algunos expertos achacan su desarrollo a un consumo excesivo de fructosa durante toda su vida.

Alimento del aire, de la naturaleza y del sol

En opinión de Ehret, no podemos lanzarnos al ayuno sin desintoxicar previamente nuestro cuerpo con la correspondiente dieta de adaptación. Las preguntas parecen más que lógicas: ¿y cómo conseguimos la energía?, ¿no estaremos decaídos y prácticamente enfermos? Según Irene Bueno, divulgadora de este veganismo extremo y ensalzadora de las virtudes de los ayunos prolongados a través de libros y cursos, “la energía no proviene del alimento, la adquirimos de otras fuentes como es el aire que respiramos, la luz solar o el contacto con la naturaleza”.

Foto: iStock.
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Según podemos leer en el mismo manual elaborado por Ehret, la dieta amucosa “es la dieta vegana original” y consiste en la ingesta de toda clase de frutas crudas y cocidas, vegetales sin almidón y de hoja verde crudos o cocidos. A lo largo de este extravagante manual dietético, llega a afirmar que el “peor hábito y, con mucho, el más nocivo” es un desayuno copioso. “Si desea asegurar los mejores resultados no debe comer bajo ningún concepto alimentos sólidos por la mañana temprano”, sostiene en su libro. En opinión de Ehret, podemos ponernos a salvo de infinidad de enfermedades “ligeras” tan solo adoptando esta pauta al inicio del día. Aunque admite la concesión de tomar una pequeña fuente de fruta fresca de temporada una vez que el estómago esté más limpio.

Según Arnold Ehret, no debemos comer bajo ningún concepto alimentos sólidos por la mañana temprano

A continuación, enumeramos algunos de los aspectos de esta controvertida dieta que no dejará indiferente a los lectores:

  • No debemos efectuar más de dos comidas diarias.
  • La simplicidad también es básica y, por lo tanto, debemos procurar no mezclar diferentes tipos de alimentos en una misma comida.
  • Tampoco es adecuado beber durante las comidas. Si nos acostumbramos a tomar café o té, es conveniente aguardar un tiempo.
  • Las sopas no son recomendables durante las comidas pues cuanto más líquido tome nuestro cuerpo, se enfrentará a mayores dificultades para una digestión correcta.

Lo cierto es que un estudio pormenorizado de la dieta amucosa nos hará toparnos con afirmaciones que resultan un despropósito. Así, explica: "Si la leche de la madre es insuficiente o mala, no use directamente la de vaca, dilúyala con una mitad de agua y endúlcela con miel. Empiece a alimentar al bebé con una cucharadita". Parece que Ehret no estaba al tanto de los riesgos del botulismo en bebés menores de un año por ingerir miel.

Llegados a este punto, muchos se preguntarán por Ehret y su salud, dado que él fue el primero en probar en sus carnes esta controvertida dieta. Nunca sabremos si habría llegado a centenario o habría desarrollado una enfermedad con los años, pues murió accidentalmente tras darse un fuerte golpe al resbalar mientras transitaba por una calle mojada.