Si se realizara un sondeo por el territorio español en el que se indagara si salir de tapeo es la norma en lugar de la excepción, seguramente nos encontraríamos con que la mayoría de los ciudadanos ha ido o va de tapas.

Y este gran legado gastronómico, las tapas, ha hecho mella más allá de nuestras fronteras. El propio ‘The New York Times’ reconoce en uno de sus artículos: “Por todos los derechos, Nueva York debería tener más lugares para tapas que los que tiene. El espíritu de las tapas, o al menos sus versiones, echaron raíces aquí hace mucho tiempo, extendiéndose por todas partes”

"No se debería desterrar ninguna tapa, lo que hay que hacer es tomar las más calóricas con moderación"

¿Pero es un hábito sano? Como aclara Amil López Viéitez, doctora en farmacia, nutricionista y creadora de la Dieta Coherente, “ir de tapas puede ser saludable si sabemos seleccionar entre las distintas opciones disponibles”.

Foto: iStock.
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Lo que significa: “Debe incluir algo de proteína (fiambre magro, atún, salmón ahumado, huevo, tofu, humus…) para regular la absorción de los azúcares procedentes del pan o de la harina empleada en su elaboración. No conviene que incluya mucha grasa y si se fríe, es conveniente pasarla por papel absorbente antes de servirla”.

Por el contrario, afirma, “en realidad no se debería desterrar ninguna tapa pues es un patrimonio gastronómico de cada comunidad autónoma, lo que hay que hacer es tomar las más calóricas con moderación”.

Los encurtidos, una gran opción

De hecho, no existen motivos para temer a la tapa, ya que si la seleccionamos bien su aporte calórico puede ser bajo y hasta matar nuestro apetito antes de comer (entre 50 y 100 kilocalorías. por unidad). Siempre sin olvidar que el consumo calórico recomendado al día para las mujeres es de entre 1.300 y 1.400 kilocalorías y en el caso de los varones se sitúa entre las 1.500 y las 1.800.

Las pistas, entonces, para saber escoger con seguridad el itinerario de la tapa residen en opciones como los encurtidos. “Incluyen una gran variedad, comparten el curado en salmuera y/o vinagreta, aunque no es lo mismo tomar una cebolleta que una aceituna, que por su contenido en grasas favorables aporta más calorías a la dieta”, documenta López Viéitez.

Foto: iStock.
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La buena guía de las tapas saludables reside en:

  • Encurtidos: pepinillos, cebolletas, mejillones, berberechos o almejas plancha.
  • Sepia a la plancha.
  • Brochetas: las de verduras varias, frutas y pescado o pechugas de ave, así como carnes magras.
  • Vaso de gazpacho o salmorejo.
  • Frutos secos o semillas tostadas: son una opción colmada de proteínas y grasas, pero de mucha ayuda para obtener saciedad y otros buenos nutrientes que contribuyen a proteger la salud.
  • Arroces
  • Salpicón de pulpo o marisco
  • Tomate aliñado

Foto: iStock.
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Todo sin olvidar que hay más trucos para ir de tapas sin herir la dieta. “Uno de ellos es tomar un par de lonchas de fiambre magro antes de salir de casa, para compensar el posible exceso de hidratos de carbono de las tapas y de la caña, vino o vermú. Otro: alternar agua con las bebidas, tanto si son refrescos como si contienen alcohol”.

De hecho, es importante evitar las bebidas azucaradas. Mejor una cerveza (sin alcohol) o un vino que un refresco. Además, hay que desterrar los fritos, las bolsas de patatas, racionalizar el pan y mantener el sentido común.

Practicar el arte de compensar

Asimismo, es importante tener en cuenta que existen las tapas precocinadas. Normalmente su calidad nutricional es cuestionable pues suelen ser rebozados o masas para freír y hornear.

Y, cómo no, tirar “de la balanza o el arte de compensar”. Con frecuencia, las salidas de tapeo son planeadas con anticipación, por lo que si sabes que vas a disfrutar de un rato agradable en una terraza, en un bar, tasca o restaurante, es recomendable que en casa realices una comida o cena más ligera, a base de ensaladas, frutas y pescado, para equilibrar los posibles excesos.