El maíz es un cereal rico en vitaminas, minerales y antioxidantes, propiedades que lo convierten en un alimento que contribuye a controlar los niveles de colesterol y a regular la digestión, entre otras funciones. A priori, podría considerarse como saludable, pero hay un elemento a tener en cuenta: el almidón que incluye en su composición. Esto no lo hace ser nocivo pero, como señaló un extenso estudio de la Universidad de Harvard en 2015, puede influir en mayor medida en el aumento de peso, en comparación con otros vegetales similares.

Vegetal almidonado

La citada investigación fue publicada en la prestigiosa revista académica 'PLOS Medicine'. Esta analizó durante 24 años a 133.468 hombres y mujeres estadounidenses con el objetivo de descubrir cómo afecta el consumo de frutas y verduras en los cambios de peso de las personas. El estudio concluyó que la ingesta de maíz está asociada con engordar.

Concretamente, determina que son los vegetales almidonados los que están relacionados con el aumento de peso. Entre ellos se cita el maíz, los guisantes y las patatas. No obstante, el alimento que más intervino en dicho análisis fue el maíz. Una ración diaria adicional de este cereal fue asociada con un aumento de 900 gramos de peso de promedio en cada intervalo de cuatro años que duró la investigación de la Universidad de Harvard. A diferencia de este, las patatas y los guisantes contribuyeron con un aumento de 300 y 500 gramos, respectivamente, en el mismo período de tiempo, lo que supone una cantidad bastante inferior.

Foto: iStock.
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Los investigadores explican que el maíz y los otros alimentos almidonados previamente citados poseen un interesante valor nutricional gracias al aporte que tienen de minerales, como el potasio o el hierro, fibra, proteínas o vitaminas C y B. No obstante, el factor que podría explicar su influencia en ese cambio de peso es que se trata de vegetales que tienen un alto índice glucémico.

El índice glucémico es un concepto con el que se puede clasificar a los alimentos por el impacto que provocan en los niveles de glucosa en sangre del organismo. Es decir, la velocidad con la que el cuerpo es capaz de absorber la glucosa de los alimentos que son ricos en hidratos de carbono. Cuando dicho índice es alto, como ocurre en este caso con el maíz, los niveles se elevan. Este elemento afecta a la sensación de saciedad, ya que cuando se dispara la glucosa aumenta el apetito.

Una ración diaria adicional de maíz fue asociada con un aumento de 900 gramos de peso de promedio

De hecho, un estudio del año 2012 relacionó las dietas con alimentos que contienen un elevado índice glucémico con el aumento de peso. Además, citaban una investigación realizada en personas que padecen diabetes tipo I, que concluía que la presencia de este índice en la dieta, en altos o bajos niveles, es un factor que puede servir para predecir los cambios de peso.

Conclusión

Tras todo lo expuesto, cabe concluir que el maíz puede contribuir a ganar más peso. No obstante, esto no significa que no sea saludable ni que por el hecho de comer dicho cereal se vaya a engordar. Sin ir más lejos, y observando sus valores nutricionales, 100 gramos de maíz tan solo aportan 95 calorías. Una cantidad muy escasa que no implica un superávit energético. Además, su contenido en minerales y antioxidantes lo convierten en un alimento a tener en cuenta para llevar una vida sana.

El principal problema es que debido a su alta cantidad de almidón también tiene un mayor índice glucémico, que es el que provoca que al comerlo tenga una menor capacidad saciante. Esto nos puede dejar con hambre y hacer que sea más posible que picoteemos entre horas, aumentando las calorías consumidas y si esto continúa a largo plazo, ganando unos kilos de más, tal y como analizaba el citado estudio realizado por la Universidad de Harvard.