La Organización Mundial de la Salud lo tiene claro, el azúcar es el nuevo tabaco, pues se encuentra detrás de una tendencia adictiva que parece no vislumbrar la luz al final del túnel. Este mismo organismo sitúa la cantidad diaria recomendada de azúcar en 25 gramos. Una cifra que en España superamos con creces; de hecho, una persona consume de media 70 gramos al día. Mientras que en Estados Unidos la situación se ha vuelto cada vez más insostenible, rozando los 126 gramos diarios.

Lejos de justificarlo, es cierto que para muchos consumidores resulta muy complicado evitar su presencia en la cesta de la compra. Refrescos, postres lácteos, salsas preparadas, zumos envasados, cereales, productos congelados, pan de molde… La lista de alimentos ricos en azúcar es interminable, siendo la mayoría de ellos de consumo diario. Ante esta situación, no es de extrañar que una gran parte de la población sea adicta a este compuesto, muchas veces oculto tras el desconocimiento. Afortunadamente, se trata de un diagnóstico muy sencillo de identificar y solucionar.

Reconoce las señales

Como cualquier otra adicción, el individuo que se encuentra a merced del azúcar presenta ciertas actitudes que dejan en evidencia su estado de salud. Las bajadas de energía, el consumo de bollería industrial todos los días, la aparición de un estado de irritabilidad y nerviosismo si no se ingiere la dosis habitual o la dificultad para levantarse por las mañanas son solo algunos síntomas de dicha afección. Lamentablemente, esta es solo una pequeña e inofensiva parte en relación al resto de trastornos que puede desencadenar.

Foto: iStock.
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“Cuando se consume azúcar, la glucosa es absorbida por la sangre y nos sentimos animados. Es un estímulo veloz. Sin embargo, a este impulso energético le sigue una depresión, cuando el fondo se desprende del nivel de glucosa sanguínea. Estamos inquietos, cansados; necesitamos hacer un esfuerzo para movernos o incluso pensar”, explican desde la Escuela Online de Medicina Integral. Bajo esta premisa, y debido a la sobredosis de glucosa que experimente, el individuo puede potenciar la aparición de otras enfermedades como la obesidad, la diabetes mellitus, la hipertensión, el deterioro de las cavidades dentales, la esteatosis hepática o hígado graso, o la insuficiencia renal crónica, entre otras.

Todos estos problemas quedan enmascarados por el placer que nos genera el consumo de azúcar, que a su vez estimula el área tegmental ventral y el núcleo accumbens de nuestro cerebro, es decir, los centros de recompensa que liberan la dopamina, el neurotransmisor que activa esa sensación de satisfacción que debemos evitar a toda costa. ¿Qué pautas recomiendan los expertos para desengancharse del azúcar?

¡Toma el control!

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  • “Si lo que queremos es reducir nuestro consumo de esos productos procesados, es de vital importancia ir reduciendo nuestras visitas al supermercado. Allí será más fácil escoger productos insanos. Hacer la compra en el mercado es la mejor manera de contribuir a nuestra salud”, explica Sara Jiménez, especialista en Alimentación Personalizada y Educación Nutricional, en su blog personal.
  • En cambio, si la visita al supermercado es ineludible, nuestra mejor arma es leer bien las etiquetas de los productos. Y es que aunque muchos presuman de tener cero azúcares, esta afirmación puede estar relacionada únicamente con los azúcares añadidos. Por eso debemos comprobar también la cantidad de azúcar que incluye en su composición original.
  • Algunos expertos recomiendan sustituir este compuesto por otros alimentos en el momento en el que aparezca la temida ansiedad. Los vegetales verdes, la stevia, las grasas saludables y las proteínas son los mejores aliados, pues disminuyen el nivel de glucemia. Sin olvidar los productos frescos e integrales, que deben liderar la dieta diaria.

Cuando se consume azúcar, la sangre absorbe la glucosa y nos sentimos animados. Es un estímulo veloz

  • Un error que muchas personas suelen cometer es reemplazar el azúcar por otros edulcorantes. Sin embargo, “este tipo de productos cambia la forma en que el cuerpo metaboliza el azúcar, es decir, se crea una confusión entre el intestino y el cerebro y se ingieren más calorías de las normales. Además, no acabas con la adicción al continuar percibiendo el sabor dulce”, alertan desde el portal médico Salud180 en relación con un estudio publicado por la revista 'Diabetes Care'.
  • Tampoco debemos confiar en los productos sin grasa o bajos en grasa, ya que la ausencia de esta sustancia nada tiene que ver con el azúcar. Y no solo eso, los carbohidratos se convierten en azúcares cuando se metabolizan. Recordad, leed siempre las etiquetas.
  • El método de cocción también es fundamental. De hecho, cuanto menos cocción tenga, mucho mejor. ¿El motivo? Su digestión será mucho más lenta, al igual que su llegada al torrente sanguíneo, evitando una subida abrupta de insulina.
  • Un truco muy accesible y efectivo es mascar chicles sin azúcar. Al menos es lo que defienden desde la Pennington Biomedical Research Center y la Universidad Louisiana State de Baton Rouge, cuyo estudio asegura que esta práctica reduce los antojos de alimentos dulces.