La elaboración de nuestros menús diarios, aunque parezca muy sencilla, al final está limitada por nuestras apetencias del momento, los ingredientes de los que disponemos (que aunque acabemos de hacer la compra, parece que siempre falta algo) y del tiempo que tenemos. Aún así es posible llevar una alimentación sana y equilibrada.

Otra historia completamente diferente es cuando tenemos que cocinar de antemano para llevarnos un táper al trabajo. Preveer con antelación lo que queremos comer y que a la vez aguante en buen estado hasta el momento de hacerlo tiene más miga de lo que parece.

"Debes siempre llevar la comida al trabajo. La que compras allí suele tener el doble de calorías"

Hay pocos platos que cumplan este requisito. Lo más fácil, cómo no, es comer pasta, pero no es recomendable comer todos los días espaguetis a la boloñesa porque nuestra salud puede acabar resintiéndose. Y mucho.

Además, no todos los táperes son iguales o, dicho de otro modo, unos son más sanos que otros. Cuando, en la oficina, metemos el plástico del envase en el microondas de empresa, se pueden liberar al estar expuestos al calor ciertos compuestos perjudiciales para nuestra salud como el bisfenol-A, un compuesto químico cuya ingesta está considerada peligrosa.

Qué hacer

Con respecto a la elección de los materiales para nuestros táperes, aún no hay una conclusión oficial, pero está planificado que en los próximos meses la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria dictamine sobre la seguridad de tres tipos diferentes de plásticos en contacto con la comida (como los de los táperes), el dibitilfalato (DBP), el benzilbutilfalato (BBP) y el di(2-etilhexil)falato (DEHP). Según el reglamento actual, redactado en el año 2005, estos compuestos (que se añaden a los plásticos para mejorar sus propiedades como la flexibilidad) son seguros, pero un nuevo informe publicado por la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA por sus siglas en inglés) ha obligado a hacer revaloración de su seguridad. Esto se debe a que nuevos efectos de ciertas sustancias sobre nuestra salud han sido revelados (por ejemplo, la ingesta prolongada de DEHP puede provocar problemas en el hígado y en los testículos).

Foto: iStock.
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Hasta que la seguridad de estos compuestos esté más que probada, cambiar los plásticos que los contengan por envases de cristal es una buena opción. Además, el cristal nos permite 'pasteurizar' o directamente esterilizar nuestros alimentos (calentando al baño maría el envase con la tapa todavía abierta hasta que esté listo y a continuación, y antes de que empiece a enfriarse, cerrándolo).

La planificación

Utilizando estos métodos y con la ayuda de nuestra nevera podremos los domingos planificar y preparar las comidas del mediodía de toda la semana. Para ello deberemos ser concientes del reparto de nutrientes que deseamos utilizar en nuestra dieta (si hemos decidido llevar una dieta ketogénica, eliminaremos en la medida de lo posible los hidratos de carbono; si estamos siguiendo una dieta basada en las proteínas, aumentaremos su presencia; y si nuestro objetivo es llevar una dieta equilibrada como la mediterránea, incrementaremos la proporción de alimentos ricos en hidratos de carbono de liberación lenta y altos en fibra, ricos en ácidos grasos poliinsaturados y multitud de verduras que cubran nuestra necesidad de micronutrientes).

El consejo de los expertos

La dietista Susie Burrell, una referencia de primer nivel en Australia, se esfuerza en publicar en su blog recomendaciones para llevar una dieta saludable o perder peso cambiando muchos aspectos de nuestra vida. Respecto a la oficina, tiene dos consejos muy claros, "considerando que al menos el 70% de nosotros sufrimos deshidratación crónica". Esto no solo supone un riesgo para nuestra salud, sino que tendemos a llenar ese vacío que la falta de agua deja con comida y la máquina de vending de la empresa está demasiado cerca.

Foto: iStock.
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La dietista también considera fundamental tener unos tiempos para 'picotear' (sanamente, claro está) "prefijados, así podremos controlar mejor la cantidad de calorías que ingerimos". Y aclara: "Debe ser cada 2-3 horas delante de la pantalla".

Por último, Susie Burrell explica que debes siempre "llevar la comida contigo al trabajo, debido a que la comida que compramos una vez estamos allí dobla las calorías de la que preparamos en casa".

Son pequeños trucos capaces de marcar una gran diferencia en nuestra alimentación y nuestro peso, además de conseguir hacer de la oficina un lugar más cómodo y respetuoso con nuestro cuerpo.