La gastronomía china hunde sus raíces en la tradición, de hecho, es una de las más antiguas del mundo; y en la diversidad, pues su territorio comprende numerosas regiones con costumbres propias. Además, se sustenta en la búsqueda constante de la armonía entre el yin, que representan las frutas, las verduras y los alimentos refrescantes, y el yang, que incluye platos calientes, especiados o fritos y carnes. Igualmente, las elaboraciones deben guardar un adecuado equilibrio entre los cinco sabores, la temperatura, la consistencia y los colores. El resultado de estos preceptos es una cocina en la que habitan una gran variedad de platos y técnicas culinarias, muchos de ellos ancestrales. Sin embargo, la mayoría brillan por su ausencia en las cartas de los restaurantes chinos que han abierto sus puertas en nuestro país. Aunque son un éxito y cuentan con una fiel clientela, no ofrecen los platos que realmente se comen en China, sino otros difundidos por los inmigrantes y adaptados al paladar de los europeos.

A diferencia de la gastronomía original china, donde hay un buen número de elaboraciones al vapor o salteados, en los restaurantes occidentales se sirven platos repletos de salsas, grasientos y frituras que constituyen auténticas bombas calóricas, alejándose sobremanera del concepto más saludable. Un estudio realizado por Susan B. Roberts, directora del Laboratorio de Energía y Metabolismo de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), y John R. Speakman, profesor del Instituto de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad de Aberdeen (Escocia), analizó la densidad calórica de los platos que se sirven en los restaurantes de comida tradicional y rápida de diversos países. Concluyó que la cocina china incluye algunos de los platos más calóricos, como el pollo a la pimienta, el cual aporta 2.585 kcal, y la sangre de pato, que tiene 2.526 kcal. No obstante, no se trata de ser extremista y condenar al ostracismo a los restaurantes chinos, sino de saber escoger las propuestas más saludables. Entonces, ¿cuáles son los platos menos aconsejables?

La cocina china más calórica

Foto: iStock.
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  • Pollo al limón. A priori, parece un plato de lo más ligero, pues el pollo es una carne baja en calorías y el limón un tesoro nutricional que regala una buena dosis de vitaminas B y C, minerales y fitoquímicos. Sin embargo, lo más saludable que tiene es el nombre. La razón estriba en que la salsa contiene más azúcar que limón, lo que incrementa su aporte hasta las 1.500 calorías. Sin olvidarnos que el pollo está rebozado y frito en abundante aceite. Lo mismo ocurre con la versión a la naranja o General Tso, que también incluyen azúcar. En su lugar, podemos decantarnos por el pollo con verduras, con piña o la versión picante.
  • Cerdo agridulce. Es uno de los platos estrella de los restaurantes chinos occidentales, que se ha ganado un sinfín de adeptos por su atrayente equilibrio entre matices dulces y ácidos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la salsa agridulce no se caracteriza por ser demasiado saludable, ya que contiene bastante azúcar -algunas veces miel- y, además, acapara todo el protagonismo. Sin olvidarnos que la carne también está rebozada y se fríe en abundante aceite. El cerdo salteado con brotes de soja o verduras tiene menor aporte calórico y regala igualmente una experiencia gustativa de lo más suculenta.
  • Pollo a la pimienta. Como hemos anticipado, este plato es uno de los que más calorías regala. La razón radica en que la carne se enharina y después se fríe en aceite muy caliente, con lo que consiguen esa cobertura crujiente. Así, una ración de 654 gramos aporta 2.585 calorías.

En los restaurantes occidentales se sirven muchos platos grasientos poco sanos con salsas y frituras

  • Pan de gambas y pan chino. El primero se suele servir como entrante y acompañado de salsa agridulce. Sin embargo, hay que tener en cuenta que está elaborado a partir de almidón de tapioca o patata y pasta de pescado y que, además, se fríe en generosas cantidades de aceite de girasol. El resultado es una opción sin interés nutricional y carente de fibra, vitaminas y minerales, y, por tanto, nada saludable, por mucho que su textura crujiente nos encante. Por su parte, el pan chino dista bastante del que comemos en España. La razón es que esta versión se fríe completamente en aceite, lo que incrementa el aporte calórico sobremanera.
  • Gross blood mong o sangre de pato. Este manjar está elaborado con sangre de pato, algunas partes comestibles del ave, frijoles y brotes de jamón, una combinación que no ha terminado de convencer en Occidente. No obstante, según el estudio realizado por Susan B. Roberts y John R. Speakman, es el más calórico de cuantos habitan en la carta de los restaurantes chinos, ya que aporta 2.526 calorías.
  • Fideos fritos con ternera o 'lo mein'. Contiene fideos, verdura y carne, una mezcla de ingredientes en principio saludable. Sin embargo, los fideos están elaborados a partir de harinas refinadas, las cuales tienen poco interés nutricional y, además, se fríen en grasas de poca calidad. Sin olvidarnos que a menudo incluyen salsas ricas en azúcar. Las alternativas al vapor son la mejor opción.