El plátano rojo lleva unos años labrándose un futuro en Canarias y Málaga. Ninguna de ellas ha perdido el tiempo lanzándose a su cultivo. Aunque es cierto que esta variedad no se prodiga en los mercados, donde imperan los de color amarillo, haríamos bien en tenerlos en cuenta pues su sabor y sus propiedades son toda una sorpresa. El organismo responsable de que estas regiones españolas hayan empezado a coquetear con esta fruta, todavía desconocida, es el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), que trajo las primeras semillas de esta variedad de La Martinica hace 20 años, procedentes de una colección de un centro de investigación francés.

Al margen de su curioso sabor, en cuya descripción luego nos adentraremos, debéis saber que esta fruta originaria de Ecuador es rica en betacaroteno, además de aportar tres sustancias antioxidantes como son las vitaminas A, E y C. También hallamos potasio, magnesio y fibra. Conviene recordar que esta última no sirve únicamente para agilizar un aletargado tránsito intestinal, pues su importancia es vital incluso para prevenir enfermedades del corazón, como han demostrado numerosos estudios.

En definitiva, como muchos habrán podido intuir, desde un punto de vista nutricional, el plátano rojo no difiere en exceso de la variedad amarilla. Pero su sabor sí que es bastante contradictorio. Vayamos por partes. A primera vista, su aspecto destaca por un color rojo púrpura, entre morado y marrón. El grosor de la cáscara también es mayor que el del plátano al que estamos acostumbrados, aunque su tamaño es más pequeño. En cuanto a la pulpa, esta fluctúa entre el amarillo y el rosa pálido. Todo un abanico de colores que no deja indiferente a nadie.

Sabor a frambuesas

Foto: iStock.
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Su sabor, como decíamos, es harina de otro costal. Quien se imagine que va a encontrar algo muy similar al plátano de Canarias o la banana ya puede ir desterrando semejante pensamiento. Lo cierto es que las papilas gustativas chocarán de pleno con un sabor que evoca al de la frambuesa. Un gusto ligero y dulzón que sorprende en el primer encuentro con nuestro paladar. Y no es para menos.

Seguramente a muchos les pique la curiosidad por este plátano rojo que empieza a sacar pecho en España. En concreto, su nombre científico es Musa acuminata, aunque, obviamente, pocos lo llaman así. De hecho, en América se le apela de múltiples maneras: banana roja, tafetan, plátano colorado o plátano rosa, entre otros. En Europa es conocido como banane de cuba y banano de color clarete. Mientras que en Estados Unidos se debaten entre dos nombres: red banana o red dacca.

El grosor de la cáscara es mayor que el del plátano convencional, aunque también es de menor tamaño

Las mayores zonas productoras se localizan en África del Este, Asia, Sudamérica y los Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, es en Estados Unidos donde cuenta con un gran número de adeptos. De hecho, no es raro que muchos de ellos afirmen que es su banana favorita, por delante incluso de la popular variedad cavendish.

Los plátanos rojos se pueden degustar de la misma manera que los plátanos amarillos, es decir, pelados y servidos como estupendo tentempié o postre tras las comidas. Por lo tanto, se pueden consumir crudos, enteros y picados. También podemos añadirlos a los dulces y las ensaladas, pero su versatilidad nos permite igualmente hornearlos, pasarlos por la sartén o tostarlos ligeramente para aportales nuevos matices.

¿Cuál es el punto óptimo de maduración?

Foto: iStock.
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Como somos neófitos en esta clase de fruta, es probable que necesitemos unas pautas para saber cuándo estará maduro y listo para consumir. Así, cuando el plátano o banana cavendish empieza a ponerse amarillo, sabemos que podemos comerlo, pero ¿y el rojo?, ¿cuándo podemos hincarle el diente? El punto óptimo para hacerlo es cuando su piel adquiere un color rojizo marrón, prácticamente púrpura. En cualquier caso, para disfrutar de él de una manera diferente, podemos optar por este postre de plátano rojo.

Ingredientes

  • 2 plátanos rojos

  • 2 cucharadas de azúcar (o cualquier otro endulzante que queramos)

  • 1 cucharada de canela en polvo

  • 2 tazas de yogur griego

  • 1/2 cucharada de cacao en polvo

Preparación

En primer lugar, colocamos los plátanos sobre una tabla de madera para cortarlos en rodajas. Después los introducimos en una olla y añadimos la cucharada de canela en polvo. A continuación, incorporamos el azúcar o el endulzante que hayamos escogido. También incluimos 1/4 de taza de agua, no demasiada. Dejamos la mezcla al fuego hasta que rompa a hervir. Cuando esto suceda, apreciaremos un almíbar y que el plátano ha adquirido un color rojo bastante intenso. Dejamos que se enfríe y, pasados unos minutos, lo servimos en una copa con el yogur. Por encima espolvoreamos el cacao en polvo, aunque este último paso puede ser opcional.