¿Se puede lograr que el 100% de la población infantil y juvenil consuma frutas y verduras diariamente? ¿Es posible conseguir que la población menor de 18 años realice siete horas de actividad física a la semana tal y como recomienda la OMS? El Gobierno vasco no solo responde de forma afirmativa a estas dos preguntas, sino que incluso pone fecha temporal a la consecución de este logro: tres años.

36 meses es el plazo que se ha dado el Departamento de Salud para conseguir que todos los niños vascos consuman una dieta sana y practiquen ejercicio a diario. Este “ambicioso”, pero al mismo tiempo “realista y alcanzable” objetivo, surge de la preocupación derivada del incremento del porcentaje de niños con sobrepeso en el País Vasco. En la actualidad, uno de cada tres niños (el 34% en los varones y el 30,7% en las féminas) tiene problemas de obesidad o sobrepeso en esta comunidad. En este escenario, el Ejecutivo de Iñigo Urkullu ha elaborado un 'plan de choque' encaminado a lograr que la alimentación saludable y la práctica de la actividad física sea una conducta que esté en el día a día de la población infantil y juvenil.

Este plan de choque obedece a que el porcentaje de niños con obesidad o sobrepeso se sitúa en el 32%

El reto está fijado. Ahora bien, ¿cómo se pueden cambiar desde la Administración pública los hábitos diarios de los niños para lograr que las frutas, las verduras y el ejercicio formen parte de su agenda diaria? El Departamento de Salud ha elaborado la Estrategia de Prevención de la Obesidad Infantil que propone actuar en cinco ámbitos –la familia, la escuela, los centros de salud, el sector privado y el entorno comunitario– para fomentar esta modificación de la conducta en los que son los “dos factores principales” que inciden en la prevalencia de la obesidad y del sobrepeso infantil: la alimentación saludable y la actividad física.

La estrategia pone especial énfasis en el sector empresarial al considerar que "debe implicarse de forma activa en la promoción de una oferta de productos y servicios más saludables destinados al público infantil y juvenil". Para lograr la participación del ámbito privado, el Departamento de Salud plantea aprobar alicientes fiscales con incentivos para la producción y distribución de alimentos saludables y para la práctica de actividad física, como descuentos en clubes deportivos. Igualmente, entre las medidas y normativas para regular el acceso a productos y servicios saludables para los niños, propone la posibilidad de imponer tasas sobre alimentos no saludables o implantar “cláusulas de sostenibilidad alimentaria” en contratación de empresas de vending.

La apuesta de Salud también pasa por brindar apoyo al sector privado en proyectos de investigación sobre nuevas tecnologías para la producción de productos más saludables, nutritivos y accesibles, así como establecer convenios con empresas, clubes deportivos, asociaciones o clústeres para la promoción de la producción, distribución y consumo de alimentos y servicios saludables entre los niños. Todas estas posibles medidas, según defiende, están encaminadas a que las opciones saludables sean “atractivas y asequibles económicamente” para la población.

En este ámbito, el Departamento de Salud tiene desde hace más de un año en el punto de mira a las máquinas de vending con la pretensión de que la mitad de los productos ofertados en estos espacios de snacks sean frutas, verduras y otros alimentos saludables en 2021. El objetivo es que el 70% de las organizaciones con máquinas vending asuma este compromiso. El lograr un vending “inteligente y saludable” forma parte de un plan puesto en marcha a finales de 2017 que pretende reducir en un 20% la ingesta de sal y azúcares libres.

Salud revisará el marco normativo sobre publicidad con el control de las franjas y horarios o los patrocinios

Dentro de los proyectos estratégicos a desarrollar en el sector privado, el plan para prevenir la obesidad infantil contempla, igualmente, actuar contra la publicidad engañosa. Así, Salud revisará las prácticas mercadotécnicas y de publicidad dirigidas a la población infantil y juvenil en el caso de bebidas y alimentos ricos en grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcares libres y sal. Esto es, el control de franjas y horarios o patrocinios. El Departamento liderado por Jon Darpón defiende que es necesario “revisar el actual marco normativo relativo a la accesibilidad y publicidad de los productos y servicios menos saludables”. En este ámbito, vigilará los etiquetados y composición nutricional de los alimentos para asegurar que la información nutricional veraz se traslada de manera “fiel, clara y entendible” y responde a "etiquetados objetivos", evitando prácticas que induzcan a error.

La Estrategia de Prevención de la Obesidad Infantil también contempla actuar en el seno familiar en aras a mejorar la capacidad de los padres para que los hijos adopten y mantengan conductas saludables en relación con la alimentación y la actividad física. En este ámbito, el plan recoge el desarrollo de una app que permita evaluar el perfil nutricional y de actividad física de las familias y proporcione recomendaciones concretas de actuación en función de cada perfil. Asimismo, Salud promocionará las actividades físicas en familia con campañas incitando a realizar excursiones al monte o salidas en bicicleta, entre otras prácticas. El plan atenderá a los colectivos más vulnerables o con necesidades especiales y, a este respecto, contempla la puesta en marcha de “ayudas específicas y reducción de precios en puntos de venta” a familias desprotegidas, caso de personas migrantes en riesgo de exclusión, etnias minoritarias o familias con dificultades socioeconómicas.

El plan estratégico contempla la puesta en marcha de "ayudas y reducción de precios" a familias vulnerables

En el ámbito escolar, el objetivo que se marca el plan es crear “un ecosistema que eduque sobre hábitos saludables” y que evite el sedentarismo. Para ello, promoverá que se realice una mayor actividad física durante todo el tiempo escolar mediante “la transformación de patios escolares en espacios de juego y actividad física”, la promoción de “juegos de base física” en los recreos, la ampliación de la oferta de actividades no competitivas adaptadas a las necesidades, intereses y capacidades del máximo número de estudiantes, la promoción de “caminos escolares para que el alumnado acuda andando o en bicicleta a los colegios” o el desarrollo de iniciativas específicas para promover la actividad física en niñas. Asimismo, Salud llevará campañas de vigilancia para asegurar que los alimentos ofertados en los centros escolares cumplen con las recomendaciones de una alimentación equilibrada y saludable.

A nivel sanitario, la estrategia diseñada por Salud apuesta por la promoción activa en los centros de salud de la lactancia materna y otras pautas nutricionales adaptadas a la primera etapa de vida a través de grupos, guías o recomendaciones directas. Además, se formará a los profesionales de la salud –pediatría, enfermería, matronas…– para reforzar su papel en la prevención, detección y tratamiento de la obesidad y el sobrepeso, y se reforzará la relación de los trabajadores de Enfermería y Pediatría con áreas de prevención y promoción de la salud municipales o escolares para transmitir y sensibilizar al conjunto del alumnado acerca de conductas saludables.

Se va a formar a los profesionales de la salud para reforzar la prevención, detección y tratamiento de la obesidad

La estrategia también pone deberes al entorno comunitario para concienciar a la sociedad sobre la importancia de promover una alimentación saludable y la práctica regular de actividad física en la etapa infantil y juvenil. En concreto, todos los municipios vascos deberán incorporar en el plazo de tres años la prevención de la obesidad infantil en sus agendas de trabajo. Se plantea, como mecanismo, la designación de un técnico de salud o deporte como referente en el municipio o mancomunidad en el ámbito de la prevención de la obesidad infantil o la creación de grupos de trabajo a nivel municipal o comarcal para identificar oportunidades de mejora de los espacios para la práctica de actividad física.

Darpón ve “realista” la posibilidad de lograr que en tres años el 100% de la población infantil y juvenil en el País Vasco consuma frutas y verduras de forma diaria y que practique actividad física siete horas a la semana, o bien dos horas fuera del horario escolar. El fin último es disminuir las cifras de prevalencia de la obesidad y del sobrepeso infantil en el País Vasco para reducir, a su vez, los riesgos de sufrir enfermedades crónicas a edades tempranas, caso de la diabetes o los problemas cardiovasculares.

El punto de partida es preocupante porque si bien la proporción de niños con obesidad se ha reducido entre 2012 y 2017 –en la actualidad es del 8% en el caso de los niños y del 5,7% en el de las niñas–, la cifra de niños con un peso superior al recomendado o exceso ponderal ha crecido más de diez puntos en este periodo de cinco años. Según los últimos datos, el sobrepeso atañe al 25,9% de los niños frente al 12,6% de 2012, y al 25% de las niñas frente al 14,5% de ese año. Las estadísticas dicen que el 5,6% de los niños y el 7,9% de las niñas de 7 a 14 años del País Vasco no practica ningún ejercicio físico, según la Encuesta de Salud de Euskadi 2018. Por contra, el 62,5% de los niños y el 53,3% de las niñas realiza más de dos horas semanales de actividad física.