Hay alimentos injustamente denostados y otros que son elevados al olimpo de los superalimentos. Una de esas verduras olvidadas es la borraja que, a pesar del elenco de vitaminas que nos ofrece, ni siquiera nos hemos molestado en conocer. Un error del que somos culpables en buena parte de España, aunque hay excepciones.

Si para colmo es una planta que crece asilvestrada, parece que nuestro rechazo está más que justificado e incluso puede ser tachada de mala hierba. Lo cierto es que esta planta no necesita muchas alforjas, solo humedad, para crecer con profusión al borde de los caminos y en laderas montañosas. Aunque en nuestro país apenas se consume, en Italia y Francia la consideran una magnífica vianda. Eso sí, no todas las regiones españolas le prodigan el mismo trato injusto, pues en Aragón, La Rioja y Navarra la tienen en muy alta estima. Así, es una planta que abunda en el Valle del Ebro. De hecho, en la comunidad aragonesa destaca especialmente un rico postre que rinde tributo a la borraja, en cuya receta nos adentraremos más adelante.

Argumentos nutricionales

Foto: iStock.
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La borraja es una planta rica en provitamina A, betacaroteno y vitamina C. A la hora de seguir una dieta, puede hacernos un gran papel pues, sin apenas calorías, nos aporta hierro, magnesio, potasio, fósforo, calcio, sodio y zinc. De hecho, contiene más hierro y magnesio que las afamadas espinacas. También presenta cantidades destacables de vitaminas B1, B2, niacina, B6 y folatos. Otra razón que nos anima a incluirla en nuestra alimentación es su riqueza en potasio y mucílagos, una sustancia que le confiere ese aspecto gelatinoso y que favorece el tracto intestinal. A su vez es una buena fuente de ácidos grasos omega 6.

Por otro lado, una de sus propiedades más sorprendentes es que nos ayuda a entrar en calor cuando el invierno se pone crudo, gracias a sus cualidades sudoríficas. “Su cultivo comienza con el inicio del otoño y su recolección termina en los inicios de la primavera. Es por ello que en invierno y en primavera encontramos la planta en su máximo esplendor”, explican desde Verduras de Tudela.

Sin embargo, los autores de un estudio realizado por organismos como el Instituto de Agricultura Sostenible, con el apoyo de la Universidad de Córdoba, han llegado a tildar la borraja de superalimento. Esto se debe a que tanto en las hojas como en las semillas hallamos compuestos que podrían ejercer un papel protector y preventivo para el cáncer. Los resultados han sido publicados en la revista científica 'Nutrients' y, sin duda alguna, el hallazgo podría convertirse en el espaldarazo definitivo para la humilde borraja.

Poder sudorífico

Es posible que también os interese el origen de su nombre. En este sentido, existe una teoría que lo vincula con la palabra árabe ‘bu-arag’ que significa sudorífico, una de sus propiedades más destacadas. Probablemente porque en la gastronomía española su consumo has estado muy ligado a sopas y platos calientes.

Existe otra tesis que apunta a la palabra latina ‘borra’; es decir, 'pelo' en esta lengua. Sí, porque una de las particularidades de la borraja son los pelillos que motean en el tallo y las hojas, y que pueden resultar un tanto molestos si tenemos la mala fortuna de clavarnos uno de ellos. Esta circunstancia nos obliga a tomarnos la molestia de retirarlos antes de su cocinado. Pero es cierto que ya se pueden encontrar limpias para ahorrarnos este trámite.

Varios estudios han llegado a tildar a la borraja de superalimento por sus propiedades nutricionales

En cualquier caso, debemos descartar las hojas que resulten demasiado ásperas o gruesas e incluso que hayan adquirido un cierto matiz amarillento. Siempre es preferible optar por las hojas más frescas y tiernas. Por otro lado, la borraja debe conservarse en el frigorífico y no debe lavarse hasta el momento en que vayamos a consumirla. Como hemos visto anteriormente, una manera magnífica de degustar la borraja en su versión dulce la encontramos en los crespillos de borraja, un postre que pertenece a la gastronomía tradicional aragonesa y cuya receta detallamos a continuación.

Crespillos de borraja

Ingredientes:

  • 40 hojas de borraja

  • 3 huevos

  • 125 g de harina

  • 75 ml de leche

  • 50 ml de anís

  • Aceite de oliva virgen extra

  • 2 cucharadas de azúcar

  • Hojas de menta

En primer lugar, batimos en un bol tres huevos y agregamos la harina, la leche y el anís. Debemos seguir batiendo hasta lograr que la masa quede homogénea y sin rastro de grumos. También es preciso empapar en la mezcla las hojas de borraja, con la cautela de que queden completamente cubiertas por ambos lados. Colocamos aceite de oliva virgen extra en una sartén y las freímos. Cuando estén preparadas, las escurrimos en un papel absorbente que previamente habremos colocado en un plato. Finalmente, picamos las hojas de menta y las mezclamos con las dos cucharadas de azúcar. Servimos las hojas de borraja sobre una fuente y espolvoreamos la mezcla anterior para endulzar así este sabroso postre.