Si tu madre no te dijo que te dieras prisa en tomar el zumo porque se le van las vitaminas, no tuviste infancia. O puede que vivas en otro planeta si no sabes que la miga del pan engorda mucho más que la corteza. Desde remedios quemagrasas a recomendaciones saludables, pasando por un sinfín de recetas adelgazantes. Los mitos son ideas tan arraigadas que confundimos con verdades indiscutibles y no los cuestionamos.

¿Te atreverías a decir cuáles son verdaderos? La dietista y nutricionista Gabriela Uriarte, Marcos Vazquez, autor de 'Mentiras que engordan: Los 10 mitos sobre nutrición que te has tragado', y Marisa Burgos, de la clínica de nutrición Alimmenta*, nos dan las respuestas.

1. La fruta después de la comida engorda.

FALSO, engorda un exceso calórico mantenido. Es decir, comer más calorías que las que consumimos. La fruta, como cualquier otro alimento contiene calorías, pero como dice Gabriela Uriarte, “no hay una hora del día en el que las calorías cuenten más, en la que se evaporen o se multipliquen”.

2. Las dietas disociadas son las mejores, mezclar hidratos con proteínas engorda.

FALSO. Marcos Vázquez nos recuerda que “no hubiéramos sobrevivido como especie si nuestro sistema digestivo hubiera tenido que aislar macronutrientes”, “lo único que adelgaza es generar un déficit calórico sostenido”. Gabriela Uriarte agrega que esto no tiene sentido porque “todos los alimentos, salvo el aceite de oliva, son mezclas de macronutrientes. Por ejemplo, el pan, que pensamos que es todo hidrato, tiene proteína, lo mismo que el arroz, que tiene ni más ni menos que 3 gramos de proteína cada 100 gramos”.

El pan tiene calorías y por tanto si comes mucho, engordas. Da lo mismo de qué parte, la masa es la misma

3. Los productos integrales engordan menos y son más saludables.

FALSO Y VERDADERO. Marisa Burgos nos explica que los integrales “son más saludables porque conservan todos los productos fitoquímicos, no están procesados y además conservan más vitaminas y minerales, pero las calorías son exactamente las mismas”. Estos alimentos suelen recomendarse en las dietas porque producen más saciedad.

4. La miga engorda más que la corteza.

FALSO, es más, en todo caso al contrario. Este mito no hay por donde cogerlo. El pan tiene calorías y por tanto si comes mucho, engordas. Da lo mismo de qué parte, la masa es la misma, importa la cantidad. Marisa Burgos nos explica que si nos pusiéramos así de precisos habría que tener en cuenta que “la corteza tiene menos agua, por tanto, está más concentrada, así que en el mismo volumen aportaría más calorías”.

5. Un zumo de pomelo en ayunas quema grasas.

Va a ser que es FALSO. “Ya tendríamos el problema de la obesidad solucionado para siempre”, ríe Gabriela Uriarte.

Huevo duro en el desayuno. (iStock)
Huevo duro en el desayuno. (iStock)


6. Al hacer la digestión de un huevo duro tomado en ayunas, quemamos más calorías que las que tiene el huevo.

FALSO. “No existen alimentos que nos adelgacen, que calóricamente sean negativos”, afirma Marcos Vázquez. Y explica que “sí que hay alimentos ricos en proteína que llegan a restar en la digestión hasta un hasta un 30 por ciento de las calorías que aportan, pero de ahí a llegar a los números negativos... No”.

7. Los productos light no engordan y son más sanos.

FALSÍSIMO Y FALSO. “Un producto light es el que le han restado un porcentaje de grasa, en torno al 20 por ciento, respecto al original”, cuenta Uriarte, pero advierte que los estudios afirman que la gente compensa. “Sacian menos y se tiende a comer más, así que al final engordan más”. Una idea que comparte con Vázquez. Tampoco son más saludables. Para empezar, al quitar parte de su contenido original suelen quitar nutrientes y añadir otros que no siempre son saludables, quitan grasas para meter almidones, azúcar para añadir edulcorantes, muchas veces tienen que compensar con estabilizadores, etc.

8. Saltarse comidas adelgaza.

TODO DEPENDE. “Lo que cuenta, como hemos dicho, es el cómputo de calorías. Aquí lo que hay que analizar es cada caso en concreto, hay gente que le produce mucha más ansiedad comer pocas veces al día y entonces es mejor que coman pequeñas cantidades en varios momentos, y viceversa”, explica Uriarte. Vázquez está de acuerdo. “Es una verdad a medias”, aunque él recalca que “hay estudios que concluyen que aunque compensemos en la siguiente comida, lo solemos hacer con menos calorías”. Por poner un ejemplo, si te saltas el desayuno, que pueden ser en torno a unas 500 calorías, luego compensas con 200”. “Es un punto controvertido”, remarca. Marisa Burgos cree que “en el mundo en el que vivimos, en el exceso de oferta alimenticia, se produce el efecto contrario, y al saltarse una comida se tiende a realizar la siguiente con mucha ansiedad, por lo que se recurre a alimentos hipercalóricos.

9. Un vaso de agua en ayunas adelgaza y con las comidas engorda

FALSAS. Gabriela lo explica en una frase: “Un vaso de agua por las mañanas ayuda a hidratarse, por ello puedes tener mejor reflejo para ir al baño, eso es todo”. Marisa Burgos explica lo mismo en el segundo caso: “El agua no tiene calorías. De hecho, es conveniente beber agua para favorecer la digestión”.

Foto: iStock.
Foto: iStock.


10. Hay que beber 2 litros de agua al día.

Increíble, pero FALSO. “No es lo mismo la cantidad de agua que necesita una persona picando piedra en Almería que otra en una oficina en Madrid”, apunta con mucha lógica Uriarte. “El mejor indicador es la orina. Si se ve que la orina está concentrada, entonces queda claro que estás bebiendo poco”, concluye.

11. El azúcar moreno es más saludable.

Prácticamente FALSO. “La mayor parte del azúcar moreno que consumimos en España es azúcar blanca teñida con melaza. El azúcar de caña integral sí que tiene una cantidad de nutrientes más elevada, pero en ningún caso para justificar un consumo mayor de azúcar. No hay que olvidar que a nivel metabólico nos afecta igual el azúcar moreno de comercio justo, la panela o el azúcar del sobrecito de cafeterías”, aclara Uriarte. “Las diferencias son mucho más pequeñas de lo que la gente cree”, añade Vázquez.

La congelación deja en pausa los alimentos; si se hace en buen estado, lo seguirán estando después


12. El huevo es malo para el colesterol.

Muy FALSO. “El huevo ha sido satanizado durante décadas. Ahora los estudios dicen que tiene un efecto neutro sobre el colesterol”, cuenta Vázquez. “Los niños pueden comer un huevo diario”, añade Burgos, “y muchos adultos también, aunque habría que contextualizar esa recomendación”.

13. El alcohol con moderación es bueno.

FALSO. Bueno no es, otra cosa es que con moderación no haga daño. “La OMS recomienda que cuanto menos mejor”, enuncia Marisa Burgos. Y añade: “Su supuesto beneficio viene del resveratrol, una sustancia que contiene, pero que no es exclusiva del vino, mucho mejor es tomarnos unas uvas”. Gabriela Uriarte advierte que el alcohol es un tóxico que deja su huella en el organismo. Si tomamos muy poca cantidad es muy improbable que nos genere problemas. Pero de ahí a decir que es inocuo..., incluso saludable, es una locura”, sentencia la nutricionista. Cuenta además que ha tenido “pacientes que ¡han empezado a beber una copa de vino al día por recomendación médica!”.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

14. Los vegetales congelados pierden vitaminas.

FALSO. La congelación deja en pausa los alimentos; si se congelan en buen estado, al descongelar estarán en buen estado. Marisa recuerda que es importante guardar la cadena de frío.

15. Las propiedades del zumo se van pasados unos minutos.

Menuda tranquilidad, es FALSO. Los estudios científicos dicen que esto no pasa. “Yo he visto a gente que hasta pone un plato para que no se escapen”, se ríe Uriarte. Y añade que “no pasa nada si haces un zumo y lo tomas pasadas unas horas”.

16. La fibra siempre es buena para el estreñimiento.

VERDADERO, pero con cuidado. “Cualquier cantidad no lo es, ya que puede producir el efecto contrario”, advierte Marisa. Uriarte añade que “basta con tomar dos raciones de verduras y 3 piezas de verduras al día y ¡moverse! Es necesario el movimiento para combatir es el estreñimiento”.

17. El pollo tiene hormonas.

En principio es FALSO. “Los alimentos que consumimos actualmente son bastantes seguros, es importante que el consumidor confíe en las Agencias de Seguridad Alimentaria Europeas”, tranquiliza Marisa Burgos. “Puede haber descuidos o que alguna granja no lo esté haciendo demasiado bien, pero no es lo habitual”, agrega.