Justo hace un año la American Heart Association (AHA) rebajó un poco la preocupación que todos teníamos por nuestros niveles de colesterol. ¿Cuál fue el cambio de discurso? Pues que ya no era la cantidad total de colesterol en sangre lo que importaba, sino que lo peligroso de verdad eran los desequilibrios entre el bueno (HDL o lipoproteínas de alta densidad) y el malo (LDL o lipoproteínas de baja densidad). Ahora, a pesar de que la comunidad científica (y el lobby de la carne y los huevos) estaban muy contentos y satisfechos con este cambio de recomendaciones dietéticas, una serie de estudios vuelve a avisar de que el colesterol no es bueno, ni de lejos, y que controlar sus niveles es un paso muy importante para mantener una buena salud.

Pero vamos por partes. Lo primero: ¿qué es el colesterol? Es una serie de esteroides capaces de 'atrapar' moléculas de lípidos y transportarlos de un sitio a otro del cuerpo. El colesterol malo, el LDL, se adhiere a los lípidos y los deposita en diferentes tejidos, lo que nos pone en riesgo si uno de los lugares en los que los acumula es el interior de nuestras arterias, creando un ateroma que puede provocar un taponamiento del vaso sanguíneo, o lo que es lo mismo, un infarto, un ictus o una embolia. Por el otro lado, el colesterol bueno tiene la función opuesta: recoger moléculas de lípidos esparcidas por nuestro cuerpo (como las del interior de nuestras arterias) y llevarlas al hígado para ser metabolizadas y, finalmente, eliminadas. El equilibrio de los dos tipos es lo ideal, con niveles bajos (dentro de la normalidad) del malo y altos del bueno.

"300 mg diarios de colesterol se asocian con un riesgo un 17% mayor de enfermedad cardiovascular"

Ahora, un estudio publicado por la Northwestern University, en la ciudad de Chicago, y financiado por el NIH (National Institutes of Health, algo así como nuestro Ministerio de Sanidad) y la American Heart Association vincula directamente el consumo de huevos (aunque aclaran que cualquier consumo de alimentos ricos en colesterol tienen el mismo efecto) con un riesgo "mucho mayor de enfermedad cardiaca y riesgo de muerte prematura". La noticia llega poco tiempo después de que la AHA publicase su 'Guía dietética 2015-2020' en la que dejó de limitar tanto la cantidad de colesterol diaria máxima como la cantidad de huevos.

El estudio se ha llevado a cabo con los datos de 29.615 ciudadanos estadounidenses durante más de 30 años. "Nuestro estudio mostró que si dos personas seguían exactamente la misma dieta, salvo por que uno consumiera más huevos que el otro, este sujeto tenía más probabilidades de sufrir enfermedad cardiaca", explica Norrina Allen, una de las autoras del estudio. Y no son solo los huevos: "Da igual de qué producto provenga, el colesterol se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular", explica la doctora Allen.

Las cifras

Más que preocupantes: "Tomar 300 mg diarios de colesterol se asoció con un riesgo un 17% mayor de sufrir un accidente cardiovascular y con un 18% mayor riesgo de morir por cualquier otra causa", explica el estudio. Y no solo eso, también especifica el efecto de los huevos: "Consumir de tres a cuatro huevos a la semana se ha asociado a un riesgo un 6% mayor de sufrir un accidente cardiovascular y a un aumento del 8% del riesgo de morir por otra causa".

Foto: iStock.
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Para poner en contexto estos datos, tenemos que tener en cuenta que, según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos, un huevo contiene nada más y nada menos que 385 mg de colesterol, un 128% de la dosis que ya considerábamos peligrosa.

Por supuesto, los investigadores no quieren hundir para siempre la reputación de un alimento básico y sanísimo como son los huevos, ricos en multitud de nutrientes y que forman parte de una dieta equilibrada. Como explica la propia doctora Allen, "queremos recordar a la gente que hay colesterol en los huevos, especialmente en las yemas, y que este tiene un efecto nocivo. Hay que comerlos con moderación".