Son el precio a pagar por seguir cumpliendo años. Las cataratas, la pérdida de transparencia del cristalino (la lente intraocular que tenemos en el ojo que nos permite enfocar los objetos), es un proceso natural asociado al envejecimiento del que nadie se libra. Ahora, y por primera vez, un equipo internacional de científicos ha documentado la ‘fórmula’ que puede retrasar su aparición. La clave está en la dieta.

El trabajo, publicado en el 'American Journal of Clinical Nutrition', ha sido llevado a cabo por investigadores de China y de la Universidad de Australia del Sur. Se trata del primero de este tipo que verifica la relación entre los alimentos ricos en antioxidantes y un menor riesgo de cataratas relacionadas con la edad.

María Capote, oftalmóloga responsable de la Unidad de Retina y Vítreo del Centro Ocular, reconoce a Alimente: “A pesar de que la edad es el principal factor de riesgo, hay otros a tener en cuenta, como los genéticos, la radiación ultravioleta, el uso de determinados fármacos como los corticoides, el padecimiento de enfermedades sistémicas (como la diabetes o las autoinmunes) o haber sufrido un traumatismo en el ojo o cirugías previas en el mismo”.

"Cerca del 50% de los mayores de 65 años las padece y todas las personas acabarán desarrollándolas"

Esta especialista reconoce que “aproximadamente el 50% de los mayores de 65 años las padece y todas las personas acabarán desarrollándolas a lo largo de su vida”. Las cataratas relacionadas con la edad “son la principal causa de discapacidad visual entre los ancianos en todo el mundo y contribuyen al 35% de todas las cegueras cuando no se operan”, reconocen los investigadores. En España, la intervención de cataratas se ha convertido en la cirugía que más se realiza con cerca de medio millón al año, aunque las listas de espera en todas las comunidades autónomas van en aumento.

El equipo internacional de investigación reconoce que “aunque la cirugía es un método eficaz para restaurar la visión, costará a la sociedad más 5.700 millones en 2020. La población está envejeciendo y cada vez más personas van a requerir de este tipo de intervención, por lo que se necesitan medidas urgentes, como retrasar su aparición en 10 años”.

Foto: iStock.
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En los últimos años se ha sugerido que los radicales libres y el estrés oxidativo forman parte del proceso por el cual se desarrollan las cataratas, hecho que se ha podido corroborar al demostrarse que la utilización preventiva de antioxidantes retrasa la aparición de los principales signos y síntomas de la enfermedad.

Bajo esta premisa, los investigadores llevaron a cabo un metanálisis de todos los estudios aleatorizados publicados y ensayos controlados (cerca de 20) que han evaluado la asociación de ingesta de vitaminas y carotenoides y la aparición de este problema de visión. Estudios previos, tal y como documentan los investigadores, han constatado que “algunos carotenoides, como la luteína y la zeaxantina, se asociaron con un menor riesgo de degeneración macular relacionada con la edad, una enfermedad que comparte con las cataratas varios mecanismos similares de de estrés fotooxidativo”.

Los datos respaldan "de manera abrumadora los beneficios de comer frutas cítricas, pimiento, zanahorias, tomates y vegetales de color verde oscuro como la espinaca, el brócoli y la col rizada para retrasar la aparición de cataratas”, apostillan los científicos.

Los datos

Para la doctora Capote, “el estudio es muy interesante porque es un metanálisis que incluye una importante muestra. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta posee características diferentes a la población española (Norteamérica, Finlandia y Australia), por lo que la población objeto del estudio no tiene ni la carga genética, ni el estilo de vida que tiene la nuestra".

No obstante, recuerda “que resulta muy interesante la conclusión de que una dieta adecuada y con complementos nutricionales ricos en vitaminas (A, C), carotenos, luteína y zeaxantina pueda ayudar a retrasar la aparición de las cataratas. En este sentido, también hay que resaltar que hay algunos inconvenientes asociados a la toma de esos complementos nutricionales, que también se están usando para otras patologías oculares, como la degeneración macular asociada a la edad. Las dosis que se reciben en los estudios son lo suficientemente altas para que no puedan comercializarse como suplemento nutricional y no exentas de riesgos en determinadas poblaciones”.

Foto: iStock.
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Las cataratas son “una patología oftalmológica sobre la que no se puede hacer prevención propiamente dicha. Lo que sí se puede hacer es tomar una serie de medidas que pueden retrasar su aparición. Entre estas medidas se encuentra una alimentación saludable y rica en antioxidantes, el control de enfermedades como la diabetes, el uso de determinados fármacos que puedan dañar el ojo, salvo que sean expresamente necesarios y siempre bajo supervisión médica y usar gafas de sol con un filtro solar adecuado, sobre todo, en las horas de mayor radiación solar (entre las 12:00 y las 17:00 horas aproximadamente). Sin olvidar las visitas periódicas al oftalmólogo para detectarlas precozmente y reducir al mínimo los riesgos asociados a la intervención y postoperatorio en cataratas maduras”, agrega.

Hoy en día “ya se conocen cuáles son los procesos por los que se produce el envejecimiento del cristalino, que están asociados al estrés oxidativo provocado por la acción de los radicales libres. Una dieta rica en vitaminas y betacarotenos con propiedades antioxidantes, como puede ser la dieta mediterránea, acompañada de complementos nutricionales, puede ayudar a retrasar la aparición de las cataratas”, insiste.

De la misma opinión se muestra el equipo médico de Vissum, que reconoce que "el 70% de las patologías que lastran la salud de la población occidental está influido por una mala conducta alimentaria, incluidos los problemas de visión. De hecho, la carencia de virtamina A es responsable de la ceguera nocturna (pérdida de visión por la noche o en ambientes con luz tenue), de la aparición de las cataratas de manera precoz y también juega un importante papel en el desarrollo de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Asimismo, su deficiencia también se asocia a una mayor sequedad ocular y a problemas en la conjuntiva".

¿Cómo se tratan?

El único tratamiento que existe en la actualidad para las cataratas es el quirúrgico. Son intervenciones extremadamente seguras, con una “duración de unos minutos, en las que el paciente se va a casa por su propio pie”, insiste Capote.

La intervención consiste en la aspiración de la catarata y en la colocación de una lente que la sustituye con la ventaja de que además la lente intraocular que se coloca puede llevar la graduación específica del paciente, pudiendo abandonar la dependencia del uso de gafas en cualquiera de las actividades cotidianas.

"Lo más recomendable es abordar la intervención de cataratas cuanto antes; es decir, cuando el proceso de maduración de la catarata aún no lo ha convertido en un elemento más duro. La creencia todavía extendida de que la operación debe retrasarse lo más posible ya no solo no tiene vigencia, sino que es contraproducente por aumentar los riesgos intraquirúrgicos y en el postoperatorio", destaca la oftalmóloga.