El sirope de dátil está ganando posiciones en la dieta de las personas que cada día se muestran más preocupadas por seguir una alimentación saludable. Lo cierto es que este endulzante natural lo tiene todo para hacer carrera en este mundillo y no tiene nada que envidiar al sirope de arce que tanto gusta a los canadienses y a los estadounidenses.

Por lo tanto, se puede convertir en el sustituto perfecto del azúcar, que tantos detractores ha cosechado en los últimos años. Si, para colmo, un problema de diabetes o azúcar elevado os impide hincar el diente a los dulces convencionales, el sirope de dátil también acude a vuestro rescate. Sin olvidar que, a la par que endulzamos los platos, nutrimos nuestro organismo gracias a las cualidades de este producto, que goza de tan buena prensa.

Dulce pero sobre todo nutritivo

Foto: iStock.
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No en vano, los dátiles son frutos que desbordan vitaminas y minerales. Así, os interesará saber que aportan potasio, calcio, hierro, cobre, magnesio y niacina. Otro aspecto destacable es la fibra, tanto soluble como insoluble. Gracias a ella, arrastramos la grasa de nuestro organismo hacia el exterior y, por lo tanto, reducimos los niveles de colesterol. La fibra también combate el cáncer de colon, la colitis y las hemorroides.

Prosigue el repertorio con las vitaminas A y K. La primera es vital para la salud visual y el buen estado de la piel, mientras que la vitamina K es un coagulante sanguíneo. Vistas todas estas bondades, parece evidente que los dátiles merecen toda nuestra atención. Aunque, desafortunadamente, las calorías también entran en la ecuación, de modo que no debemos excedernos en su consumo.

El sirope de dátil está compuesto por un 70% de sacarosa y es rico en fibra y vitaminas A y K

Algunos estudios lo consideran el alimento del futuro, ya que proporciona una amplia gama de nutrientes esenciales con beneficios para la salud, tal y como acabamos de ver. Su ingesta nos pone las pilas gracias a la vitamina B6, que ayuda al metabolismo y con la transformación de las proteínas en energía. Tanto es así que los musulmanes suelen comer dátiles al término del ramadán, pues es una manera rápida de recuperarse.

De ellos se ha dicho casi de todo, pero, sin duda alguna, el efecto más insospechado es que puede ayudar en las labores de parto. En concreto, varias investigaciones aseguran que el consumo de estos frutos durante las últimas cuatro semanas de gestación reduce significativamente la necesidad de inducción al parto. Aunque los resultados son favorables, no son del todo significativos y se precisan más estudios al respecto.

¿Y por qué es un excelente edulcorante?

El hecho de que los dátiles estén constituidos por un 70% de sacarosa convierte este sirope en el perfecto sucesor del azúcar. Además, resulta más adecuado y sin contraindicaciones en relación a un posible incremento de los niveles de azúcar en sangre. Por lo tanto, los diabéticos pueden incluirlo en su dieta sin temor a que afecte demasiado a su salud, siempre y cuando se consuma de forma moderada.

Dicho todo esto, seguro que a más de uno le han entrado unas ganas imperiosas de echarle el guante al sirope de dátil y reclutarlo para su repostería casera. Aunque es cierto que pueden encontrarse tarros ya preparados y listos para su uso, quizás os apetezca lanzaros a su elaboración. La receta es sencilla, rápida y no hace falta ser un virtuoso de la cocina. ¡Tomad nota!

Cómo preparar sirope de dátil

Foto: iStock.
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Únicamente necesitarás cinco minutos y dos ingredientes para conformar este delicioso néctar. Eso sí, para que toda la explicación anterior tenga sentido y de verdad sirva para desterrar el azúcar, intenta comprarlos 100% naturales. Debes evitar a toda costa aquellos a los que hayan añadido glucosa, azúcar o edulcorantes. Lo mejor es que adquieras dátil en rama, pues son la auténtica garantía de que no han sido objeto de adulteración.

Ingredientes:

  • 200 g de dátiles (deshuésalos previamente)

  • 375 ml de líquido (ya sea agua o infusión)​

Ponemos en remojo los dátiles deshuesados en un cuenco de agua templada o en una infusión que nos guste mucho durante 10 minutos. Después, ponemos los dátiles y la mitad del líquido en un recipiente aparte y los mézclamos con una batidora hasta que no queden grumos. Incorporamos el resto del líquido poco a poco con el objetivo de obtener la consistencia adecuada. Cuando esté a nuestro gusto, lo metemos en un recipiente hermético y lo guardamos en el frigorífico durante 2 semanas, como máximo.