Hay quien no puede ponerse en marcha por la mañana sin un buen café delante. Y no es una mala costumbre (de acuerdo, más bien necesidad para muchos). De hecho, son múltiples los estudios que hablan de sus bondades para nuestro organismo.

Sin embargo, surge una duda, ¿cuál es el modo más saludable de tomarlo? En el Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad Thomas Jefferson de Filadelfia (Estados Unidos), se han hecho esta pregunta y han puesto en marcha una investigación para buscar la respuesta, cuyos resultados se han publicado en 'Nature'.

"El café caliente tiene mayor capacidad antioxidante que el preparado en frío", Megan Fuller

Los científicos analizaron cafés de tueste ligero de Brasil, Colombia, Myanmar, México y Etiopía. Y, aquí viene lo más interesante, buscaron las diferencias químicas entre consumir estas bebidas calientes o frías. La segunda opción no es dejar enfriar el café y luego beberlo, sino prepararlo ya frío, lo que los norteamericanos denominan 'cold brew coffee' y cuyo método de elaboración explicaremos más adelante.

Foto: iStock.
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Los resultados no dejaron lugar a dudas: es más saludable tomar el café siguiendo el método tradicional, esto es, preparándolo con agua caliente en una cafetera, que en frío. Según indica la profesora Megan Fuller, una de las autoras del estudio, "el café tiene muchos antioxidantes. Si lo bebes con moderación, las investigaciones muestran que puede ser muy saludable. Y en este trabajo hemos comprobado que el café caliente tiene mayor capacidad antioxidante que el frío". Así, comparando ambos tipos de bebida, se encontró que los extractos de las dos elaboraciones tenían valores de pH similares, pero las medidas de acidez total, las concentraciones de ácido cafeico y las actividades antioxidantes totales eran más bajas en la preparación en frío.

En cuanto a los antioxidantes de los distintos tipos de café, se encontró que las muestras del de Etiopía (concretamente del tipo YirgZ) tenían la mayor actividad antioxidante, mientras que las del café de Brasil eran las que menos propiedades ofrecían en este sentido.

Así se hace un 'cold brew coffee'

El 'cold brew coffee' está cobrando fama en los últimos años y grandes cadenas lo han incluido en su carta, incluyendo Starbucks o Dunkin Coffee. Según apuntan los analistas de Mintel, su industria es aún pequeña, pero su crecimiento resulta descomunal. Así, entre 2011 y 2016 su mercado creció el 580%. Y la publicación 'Roast Magazine' habla de un 460% de incremento de ventas al por menor de este producto en Estados Unidos entre 2015 y 2017, generando ese último años 38 millones de dólares.

Foto: iStock.
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Pero ¿qué es exactamente el 'cold brew coffee' y por qué está tan de moda? Se trata de un café infusionado en frío, que podemos hacer en una cafetera (o mejor aún, un recipiente de vidrio específico para esta preparación). Se añade el café molido al agua (con una proporción tipo de 100 gramos de café por un litro de agua, si bien esto es al gusto), se mezcla con una cuchara y se deja reposar bien tapado como mínimo 12 horas (hay quien lo deja hasta 24 horas), a temperatura ambiente o en nevera. El último paso es filtrar la mezcla (puedes hacerlo varias veces para asegurarte de que no queda ningún poso) y conservar el café concentrado en el frigorífico para servirlo ya frío cuando se vaya a tomar. Los adeptos a este café aseguran que su sabor es mucho más suave y dulce que el convencional. Con todo, queda comprobado que si lo que queremos es cuidar al máximo nuestra salud es mejor opción tomar el café humeante de toda la vida.

El café protege frente a la depresión y reduce el riesgo de padecer cáncer de colon y de mama

Son numerosos los beneficios que nos proporciona una buena taza de café; pero, ojo, tampoco hay que pasarse, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) dice que para que resulte saludable su consumo debe ser moderado y no hay que superar los 400 mg de cafeína diaria. En el caso de embarazadas y madres que dan el pecho, el límite seguro es de 200 mg al día.

Diversos estudios han comprobado que el café mejora nuestro rendimiento físico, al aumentar los niveles de adrenalina. Además, reduce el riesgo de padecer diabetes de tipo 2, según comprobaron en el Departamento de Salud Pública de la Universidad de Harvard, donde también se investigó (y se confirmó) que el café tiene un efecto protector frente a la depresión; y baja el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, entre ellos el de colon y el de mama.

Pero hay más. Hace unos meses un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Northwestern (Chicago) y del Instituto Nacional del Cáncer de Rockville (Maryland) mostraron, en un estudio llevado a cabo con medio millón de personas de tres continentes, la asociación inversa entre el consumo de café (tanto moderado como elevado) y la mortalidad. El trabajo está publicado en 'Journal of the American Medical Association' (JAMA) y apunta que el café puede estar incluido perfectamente en una dieta saludable.