La palabra merienda está íntimamente asociada a la infancia, a ese momento feliz en el que los niños terminan las clases y salen del colegio entre risas y juegos. Pero también es una comida primordial: tras el esfuerzo en clase, llega el momento de reponer fuerzas. Ese tentempié debe ser saludable, lo que no quiere decir que no pueda ser rico y divertido. Y, también, debe ser fácil de preparar, porque nuestro ritmo de vida no siempre nos permite disponer de todo el tiempo que desearíamos.

Pero ¿cómo compatibilizar tantas variables? Optando, en primer lugar, por alimentos frescos, que aportarán energía, vitalidad y los nutrientes necesarios para el desarrollo infantil. Las frutas serán las protagonistas, pero también incluiremos lácteos de calidad y verduras. Apostar por los frescos es imprescindible, así como acudir al lugar en el que nos garanticen su calidad y frescura. ¿Nuestro punto de referencia? Supermercados El Corte Inglés, con una reconocida política de trazabilidad que asegura que lo que compramos es lo mejor del mercado.

¿Qué alimentos pueden incluir la merienda?

  • Plátanos, fáciles de transportar. No nos equivocaremos si optamos por este clásico, ya que se trata de una de las frutas más nutritivas que existen. Sus hidratos de carbono proporcionarán a los niños energía de inmediato. Además, sus niveles de potasio ayudan en el desarrollo óseo y muscular. A ellos les encanta y, al ser tan fáciles de pelar y transportar, no nos supondrán un quebradero de cabeza. Puedes hacerlo más divertido si cortas plátano y otra fruta, como las fresas, y haces unos ricas brochetas.
  • Melón y sandía, refrescantes para las tardes de calor. Incluir estas frutas en la merienda infantil es la excusa perfecta para utilizar ese táper de dibujos o esos tenedores de colores que tanta ilusión les hacen. Córtalos en cuadraditos o utiliza algún molde para darles formas diferentes. Recuerda que son frutas sumamente hidratantes, cualidad que les vendrá de maravilla en cuanto empiece a apretar el calor.

  • Fresones, fuente de fibra. Es una apuesta segura: a los niños les atraen no solo por su color y apariencia, sino también por su sabor dulce y jugoso. Destaca su contenido en vitamina C y en fibra, y, nuevamente, son muy fáciles de transportar y comer. Los fresones son perfectos para hacer 'animalitos': el cuerpo de un ratón con orejas de queso gouda o los pétalos de una margarita, cuyo centro es un trozo de plátano.
  • La importancia de los lácteos. Sabemos que los yogures son muy saludables y podemos añadirles cualquiera de estas frutas que hemos mencionado, y de esta manera hacer más completa la merienda. Si les sumamos unos frutos secos, obtendremos un tentempié sumamente nutritivo.
  • ¿Verduras en la merienda? Claro que sí. Podemos acostumbrar a nuestros hijos a incorporar hortalizas en su merienda. Por ejemplo, podemos preparar en un par de minutos unas crudités —bastoncitos de zanahoria, apio, rabanitos…— enrolladas en pavo fresco. O una tosta con tomates cherry y aguacate.
  • Batidos de frutas, mezcla los sabores. ¿Tu hijo es de los que se ‘resisten’ a comer frutas? Puedes probar con los batidos, que le ayudarán a familiarizarse con su sabor y a perderles el ‘miedo’. Puedes hacer sorprendentes combinaciones, como batido de mango y plátano, de manzana y zanahoria, o este delicioso batido de kiwi, mango y frambuesa. Les puedes añadir lácteos, como yogur, queso de untar o leche, que los enriquecerán y, al mismo tiempo, les darán una textura más untuosa.

Esto son solo algunos ejemplos, si tienes alguna pregunta, no dudes en consultar a tu pediatra. Él sabrá qué frutas y verduras son las más adecuadas para tu hijo.

*El Confidencial, en colaboración con el Supermercado de El Corte Inglés, te presenta una serie de artículos con los que aprenderás a reconocer los mejores productos frescos de temporada, de proximidad y de la máxima calidad. También recetas saludables para poder llevar una dieta rica, nutritiva y llena de sabor.